Programa de Desarrollo de Capacidades Humanas
El Programa de Desarrollo de Capacidades Humanas es el instrumento de la Visión 2030 de Arabia Saudí para la reforma educativa, las competencias laborales, la formación profesional y el aprendizaje permanente. Lanzado en septiembre de 2021, el HCDP aborda todo el ciclo de vida del capital humano —desde el desarrollo en la primera infancia, pasando por la educación formal, hasta el reciclaje profesional— para que los ciudadanos saudíes puedan competir en una economía diversificada e intensiva en conocimiento.
Por qué el capital humano es la restricción determinante
Todos los grandes programas de la Visión 2030 dependen, en última instancia, de la capacidad humana. El NIDLP necesita ingenieros, técnicos y directivos industriales. El Programa de Desarrollo del Sector Financiero requiere analistas, profesionales del riesgo y desarrolladores fintech. El Programa de Transformación del Sector Sanitario depende de médicos, personal de enfermería e informáticos de la salud. El Programa de Calidad de Vida necesita profesionales creativos, gestores de eventos y trabajadores de la hostelería.
Antes del lanzamiento del HCDP, el desarrollo del capital humano estaba repartido entre múltiples organismos públicos —el Ministerio de Educación, la Corporación de Formación Técnica y Profesional (TVTC), el Fondo de Desarrollo de Recursos Humanos (HRDF) y diversos organismos de formación sectorial— sin un marco estratégico unificador. El HCDP se creó para aportar ese marco, alineando la reforma de la educación y la formación con los requisitos concretos de capacidades de la Visión 2030.
Pilares estratégicos
Desarrollar una base educativa resiliente y sólida
El pilar educativo del HCDP aborda una reforma sistémica en todas las etapas del itinerario formativo. En la primera infancia, el programa apoya la ampliación del acceso a una educación infantil de calidad, en el reconocimiento de que el desarrollo cognitivo y social de los primeros años de vida tiene efectos desproporcionados en los resultados posteriores. Arabia Saudí ha invertido en ampliar la oferta de guarderías y educación preescolar, con especial atención a los estándares de calidad y a la formación del profesorado.
En la etapa escolar (K-12), el HCDP respalda la modernización del currículo para primar el pensamiento crítico, las disciplinas STEM, la competencia digital y las habilidades emprendedoras. El programa ha impulsado la introducción de la programación y el pensamiento computacional en el currículo nacional, ha ampliado la enseñanza del inglés y ha apoyado el desarrollo de escuelas y academias STEM especializadas.
La reforma de la educación superior en el marco del HCDP se centra en mejorar la calidad y la pertinencia de los programas universitarios, reforzar la producción investigadora, ampliar la colaboración internacional y mejorar la empleabilidad de los graduados. El programa apoya el desarrollo de alianzas entre las universidades saudíes y las principales instituciones globales, así como la ampliación de los programas de becas que exponen a los estudiantes saudíes a entornos académicos internacionales.
Preparar para las necesidades futuras del mercado laboral local y global
El pilar de preparación de la fuerza laboral aborda la brecha entre las competencias que produce el sistema educativo y las que demandan los empleadores. Es quizá la dimensión más urgente del mandato del HCDP, dado que varios sectores de la Visión 2030 sufren carencias de talento que limitan su crecimiento.
Entre las iniciativas clave figuran la ampliación de la formación profesional a través de la TVTC y los Colleges of Excellence, con programas alineados con la demanda de los empleadores en sectores como la manufactura, la hostelería, la sanidad y la tecnología. El programa apoya normas ocupacionales nacionales y marcos de certificación profesional que ofrecen itinerarios claros de la formación al empleo. Los programas de aprendizaje y de formación en el puesto de trabajo crean puentes estructurados entre la educación y el mundo laboral. Los programas de competencias digitales responden a la creciente demanda de capacidades en ciencia de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y desarrollo de software.
El HCDP apoya asimismo la agenda de saudización —el esfuerzo por aumentar el empleo de nacionales saudíes en el sector privado— garantizando que los ciudadanos cuenten con las competencias necesarias para competir por los puestos del sector privado. Esto va más allá de las cuotas: el programa reconoce que una nacionalización sostenible de la fuerza laboral exige un desarrollo genuino de capacidades, no simplemente mandatos regulatorios.
Ofrecer oportunidades de aprendizaje permanente
El tercer pilar del HCDP aborda la realidad de que, en una economía en rápida transformación, la educación y la formación iniciales resultan insuficientes. Los trabajadores necesitan oportunidades de reciclaje y de mejora de competencias a lo largo de toda su carrera. El programa apoya el desarrollo de plataformas de microcredenciales y de formación continua, programas de mejora de competencias específicos por sector alineados con las áreas emergentes, alianzas con proveedores globales de aprendizaje en línea y marcos de reconocimiento del aprendizaje previo que permiten a los trabajadores obtener cualificaciones formales a partir de su experiencia.
Panorama institucional
El HCDP coordina un complejo panorama institucional. Entre las entidades clave figuran el Ministerio de Educación, que supervisa la educación escolar y superior; la TVTC, que gestiona el sistema de formación profesional; el Fondo de Desarrollo de Recursos Humanos (HRDF / Hadaf), que aporta subvenciones a la formación y apoyo al empleo; la Comisión de Evaluación de la Educación y la Formación (ETEC), que gestiona las evaluaciones nacionales y la acreditación de las instituciones; y organismos de formación sectorial, como los programas de formación en hostelería de la Autoridad Saudí de Turismo y las iniciativas de competencias en datos e IA de la SDAIA.
La oficina de gestión del HCDP trabaja para alinear a estas entidades en torno a objetivos comunes, datos compartidos y una ejecución coordinada, un reto de coordinación notable dada la escala y la diversidad del panorama institucional.
Métricas clave y avances
El HCDP realiza un seguimiento de los avances a través de una serie de indicadores que abarcan la calidad educativa, la adquisición de competencias y los resultados en el mercado laboral. Entre las áreas de progreso destacables figuran la mejora del rendimiento de los estudiantes saudíes en evaluaciones internacionales como PISA y TIMSS, el crecimiento de la matrícula y las tasas de finalización de la formación profesional, el aumento de la participación laboral femenina —un indicador que ha mostrado una mejora especialmente marcada en el marco de la Visión 2030, al pasar de menos del 20 % a más del 30 %—, la ampliación de la formación en competencias digitales que alcanza a cientos de miles de participantes, y el crecimiento del número de nacionales saudíes empleados en puestos del sector privado antes dominados por expatriados.
La transformación de la fuerza laboral femenina
Una de las dimensiones más significativas —y más reconocidas internacionalmente— del HCDP es la transformación de la participación femenina en la economía saudí. El programa ha apoyado la ampliación del acceso de las mujeres a la educación y la formación en todos los sectores, la eliminación de barreras regulatorias al empleo femenino, los programas de desarrollo del liderazgo para mujeres y las iniciativas sectoriales para aumentar la representación femenina en la tecnología, las finanzas, la sanidad y otros ámbitos.
Los resultados han sido sustanciales. La participación laboral femenina se ha más que duplicado desde el lanzamiento de la Visión 2030, lo que representa una de las expansiones más rápidas de la participación económica femenina a escala mundial.
Desafíos
Pese a los avances, el HCDP afronta desafíos significativos. La calidad educativa en la etapa escolar (K-12), aunque en mejora, sigue por detrás de los sistemas de mayor rendimiento internacional, en particular en matemáticas y ciencias. El sistema de formación profesional arrastra un estigma social en la cultura saudí, donde muchas familias y estudiantes prefieren la educación universitaria incluso cuando los itinerarios profesionales ofrecen mejores perspectivas de empleo. Persisten los desajustes de competencias, y los empleadores señalan dificultades para encontrar nacionales saudíes cualificados para puestos técnicos y especializados. El ritmo del cambio tecnológico implica que las competencias demandadas hoy pueden diferir de las que se necesitarán dentro de cinco años, lo que exige un sistema de formación altamente adaptable.
Afrontar estos desafíos requiere una inversión sostenida, un cambio cultural y una estrecha coordinación entre el sistema educativo y los empleadores, un proceso que, por su propia naturaleza, tarda años en dar resultados.
Perspectivas de futuro
La agenda futura del HCDP gira en torno a varias prioridades: profundizar en el desarrollo de competencias en IA y digitales para garantizar que Arabia Saudí disponga de la capacidad laboral necesaria para sostener su ambiciosa agenda tecnológica, ampliar el acceso y la calidad de la educación infantil, reforzar el vínculo entre la educación superior y la demanda de los empleadores mediante una acreditación y un diseño de programas reformados, construir una cultura de aprendizaje permanente que fomente el desarrollo profesional continuo, y escalar los modelos de aprendizaje y de formación basada en el trabajo que aceleran la transición de la educación al empleo.
El desarrollo del capital humano es, por su propia naturaleza, un esfuerzo de largo plazo. El impacto del HCDP se medirá no solo en el horizonte de 2030, sino a lo largo de las próximas décadas, a medida que las inversiones realizadas hoy en educación y competencias se acumulen para dar forma a una fuerza laboral más capaz, productiva y resiliente.