El KPI de promoción de los valores islámicos y la identidad nacional
El KPI de promoción de los valores islámicos y la identidad nacional vincula la custodia por parte de Arabia Saudí de las dos mezquitas más sagradas del islam con resultados medibles de la Visión 2030. La Visión 2030 eleva esta responsabilidad de una cuestión de orgullo nacional a una prioridad estratégica, e integra la capacidad de peregrinación, la preservación del patrimonio y la gestión cultural en el marco de transformación del Reino. La ambición no es solo acoger a más peregrinos, sino reinventar la experiencia de visitar los Haramain, posicionando a Arabia Saudí como el centro de gravedad del mundo islámico para las generaciones venideras.
Esta prioridad se enmarca en el Pilar 1 de la Visión 2030 —«Una sociedad vibrante»—, lo que refleja el reconocimiento de que la modernización económica debe anclarse en la continuidad cultural. Para el liderazgo del Reino no hay contradicción entre construir megaproyectos y preservar el patrimonio islámico: son expresiones complementarias de una nación segura de su identidad.
La expansión de la Umrah: de 6,2 millones a 30 millones
La métrica más tangible dentro de esta prioridad es la capacidad de la Umrah. En el año base de 2016, el Reino recibía aproximadamente 6,2 millones de peregrinos de la Umrah al año. En 2024, esa cifra se había disparado hasta los 16,92 millones, una trayectoria notable que, no obstante, deja una distancia considerable respecto al objetivo de 2030 de 30 millones de peregrinos anuales.
La logística de esta expansión resulta apabullante. Acomodar a 30 millones de visitantes de la Umrah al año —además de los aproximadamente 2 millones de peregrinos del Hajj— exige mejoras simultáneas en aviación, ferrocarril, infraestructura viaria, hostelería, tecnología de gestión de multitudes y servicios sanitarios. El Reino ha respondido con un programa de inversión en múltiples frentes que toca casi todos los sectores de la economía.
El ferrocarril de alta velocidad del Haramain, que conecta La Meca, Medina, Yeda y la Ciudad Económica Rey Abdalá, funciona ya como arteria crítica para el movimiento de peregrinos. Las ampliaciones de capacidad del Aeropuerto Internacional Rey Abdulaziz de Yeda y la construcción de terminales dedicadas al Hajj y la Umrah han reducido los cuellos de botella que antes definían la experiencia de llegada. En la propia La Meca, la expansión en curso del recinto de la Gran Mezquita —uno de los mayores proyectos de construcción de la historia de la humanidad— aspira a aumentar la capacidad simultánea de oración a más de 2,2 millones de fieles.
La transformación digital ha resultado igual de importante. La plataforma Nusuk, lanzada como puerta digital integrada para los servicios de Umrah y visado de visita, ha simplificado lo que antes era un laberíntico proceso burocrático. Los peregrinos pueden ahora obtener visados, reservar alojamiento, organizar el transporte y planificar su itinerario espiritual a través de una única interfaz digital. La plataforma procesó millones de solicitudes en su primer año completo de funcionamiento, lo que redujo drásticamente la fricción para los visitantes internacionales.
Los efectos multiplicadores sobre la economía son sustanciales. Cada peregrino de la Umrah genera gasto en hostelería, comercio, servicios de restauración, transporte y telecomunicaciones. El Ministerio del Hajj y la Umrah estima que alcanzar el objetivo de 30 millones aportaría decenas de miles de millones de riyales al año al PIB no petrolero, lo que convierte a la peregrinación en uno de los motores más significativos de la diversificación económica. La prioridad de Hajj y Umrah ofrece un análisis operativo detallado.
Sitios Patrimonio de la Humanidad: se duplica el reconocimiento
El patrimonio cultural de Arabia Saudí va mucho más allá de los Haramain. La cartera de bienes del Reino inscritos en el Patrimonio Mundial de la UNESCO se ha duplicado, de cuatro sitios en la base a ocho reconocidos, con lo que se alcanza el objetivo de la Visión 2030 antes de lo previsto. Esta expansión refleja tanto una riqueza genuina de activos arqueológicos y culturales como una estrategia deliberada para situar a Arabia Saudí en la conversación global sobre patrimonio.
Los sitios inscritos abarcan milenios de civilización humana. Al-Hijr (Madain Saleh), el primer sitio UNESCO del Reino, conserva tumbas nabateas que rivalizan con Petra en importancia arqueológica. El distrito de At-Turaif, en Diriyah —cuna del Estado saudí—, ha sido objeto de una extensa restauración en el marco del desarrollo más amplio de Diriyah Gate. Entre las incorporaciones más recientes figuran el área cultural de Hima, con arte rupestre de más de 7.000 años de antigüedad, y el histórico distrito de Al-Balad, en Yeda, cuya arquitectura de piedra coralina ofrece una ventana a siglos de comercio en el mar Rojo.
La Comisión Saudí del Patrimonio, creada para coordinar los esfuerzos de preservación y promoción, ha catalogado decenas de miles de sitios patrimoniales en todo el Reino. El panel de seguimiento supervisa las inscripciones de sitios UNESCO y otros KPI culturales. La ambición va más allá del reconocimiento de la UNESCO: aspira a crear un ecosistema patrimonial vivo que integre yacimientos arqueológicos, artesanía tradicional, patrimonio cultural inmaterial y participación comunitaria.
El Programa de Hajj y Umrah
El Programa de Hajj y Umrah —uno de los Programas de Realización de la Visión específicos de la Visión 2030— actúa como motor operativo de esta prioridad. Su mandato abarca todo el viaje del peregrino, desde el momento en que se presenta una solicitud de visado hasta la salida del peregrino del Reino.
Entre las iniciativas clave del programa figuran el desarrollo de infraestructura de ciudad inteligente en torno a los lugares santos, el despliegue de inteligencia artificial para la gestión de multitudes y la seguridad, el establecimiento de estándares de calidad para los proveedores de hostelería y la creación de experiencias de enriquecimiento que permitan a los peregrinos conocer la cultura y el patrimonio saudíes más allá de los ritos de culto.
El programa también ha priorizado la inclusión. Se han ampliado los servicios específicos para peregrinos de edad avanzada, personas con discapacidad y visitantes primerizos. El soporte multilingüe —que abarca ya decenas de idiomas— garantiza que la experiencia espiritual sea accesible con independencia del país de origen del peregrino.
La identidad nacional en una sociedad que se moderniza
La promoción de los valores islámicos dentro de la Visión 2030 opera en un segundo eje: el cultivo de la identidad nacional entre los ciudadanos saudíes, en particular el segmento juvenil que constituye la mayoría de la población. No se trata de una postura defensiva, sino afirmativa: la aseveración de que la modernización de Arabia Saudí se arraiga en su patrimonio islámico, en lugar de alejarse de él.
Las iniciativas en este ámbito incluyen la integración del patrimonio islámico en el currículo nacional, el desarrollo de museos e instituciones culturales que contextualizan el papel de Arabia Saudí en la civilización islámica y la celebración de conferencias islámicas internacionales e intercambios académicos. El Centro Rey Abdulaziz para la Cultura Mundial (Ithra), en Dhahran, ha emergido como institución insignia, al combinar el saber islámico con las artes y las ciencias contemporáneas.
El Reino también ha invertido en la preservación y promoción de la lengua árabe y la caligrafía, reconociéndolas como elementos fundacionales tanto de la identidad islámica como de la nacional. La Academia de la Lengua Árabe y diversas iniciativas de caligrafía buscan garantizar que el patrimonio lingüístico siga vivo en una sociedad cada vez más globalizada.
Inversión en infraestructura en torno a los lugares santos
La magnitud del desarrollo de infraestructura física en torno a La Meca y Medina merece una atención especial. La Comisión Real para la Ciudad de La Meca y los Lugares Santos supervisa un programa de transformación que se extiende mucho más allá de la ampliación de la Gran Mezquita.
Se están desarrollando nuevos distritos hosteleros para acomodar el crecimiento previsto del número de peregrinos, con énfasis en la calidad y la variedad en distintos rangos de precio. Las redes de transporte —incluidos sistemas de metro, autobús de tránsito rápido e infraestructura peatonal— se están rediseñando para gestionar las extraordinarias densidades de población que caracterizan las temporadas de peregrinación.
En Medina, la ampliación de la Mezquita del Profeta y el desarrollo de los distritos circundantes siguen una lógica similar: aumentar la capacidad al tiempo que se mejora la calidad de la experiencia del visitante. La Ciudad Económica del Conocimiento de Medina y las iniciativas relacionadas aspiran a consolidar la ciudad como centro de aprendizaje y saber islámico, complementando su significado espiritual con vitalidad intelectual.
Modernización de la salud y la seguridad
Gestionar la salud y la seguridad de millones de peregrinos concentrados en espacios reducidos durante ventanas temporales concretas representa uno de los retos logísticos más complejos del mundo. El Reino ha invertido con fuerza en infraestructura médica, capacidades de respuesta a emergencias, tecnologías de mitigación del calor y sistemas de vigilancia epidemiológica.
La pandemia de la COVID-19 aceleró la adopción de herramientas de salud digital y tecnologías de gestión de multitudes. Muchas de estas innovaciones —entre ellas las plataformas de cribado sanitario, los algoritmos de gestión de aforos y los sistemas de monitorización en tiempo real— se han mantenido y perfeccionado para la era pospandémica. El resultado es un sistema de gestión de la peregrinación tecnológicamente mucho más sofisticado que en la base de la Visión 2030.
Evaluación de los avances
La trayectoria de esta prioridad es alentadora. La curva de crecimiento de la Umrah —de 6,2 millones a 16,92 millones— demuestra que el Reino puede escalar los volúmenes de peregrinos a un ritmo impresionante, aunque la distancia restante hasta los 30 millones exigirá una inversión sostenida y una innovación operativa. El objetivo de la UNESCO se ha alcanzado, lo que sienta una base para futuros reconocimientos patrimoniales. La transformación digital de los servicios al peregrino ha superado las expectativas y ha creado un modelo que otros destinos turísticos de gran volumen estudian.
Los retos que quedan por delante son fundamentalmente logísticos e infraestructurales. Acomodar a 30 millones de peregrinos de la Umrah al año —una cifra que convertiría a los Haramain, por un margen considerable, en el destino religioso más visitado de la Tierra— exige una infraestructura que todavía no existe en su totalidad. El calendario es ambicioso y el riesgo de ejecución es real. Pero la voluntad política, el compromiso financiero y la capacidad institucional están demostrablemente presentes.
Trascendencia estratégica
Para Arabia Saudí, esta prioridad tiene un peso que trasciende el cálculo económico. La custodia de los Haramain es el fundamento de la legitimidad del Estado y de su posición en el mundo islámico. El hecho de que la Visión 2030 trate los valores islámicos y la identidad nacional como una prioridad medible, financiada y con respaldo institucional —en lugar de como una constante que se da por supuesta— refleja una comprensión sofisticada de que el patrimonio debe cultivarse activamente, no heredarse de forma pasiva.
La integración de esta prioridad con los objetivos de diversificación económica crea un círculo virtuoso: la inversión en infraestructura de peregrinación genera rendimientos económicos, que financian nueva inversión, que atrae a más peregrinos, lo que profundiza la centralidad de Arabia Saudí en la comunidad musulmana global. En este sentido, promover los valores islámicos no es un mero objetivo social: es un activo estratégico que sustenta toda la arquitectura de la Visión 2030.