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Institución

Sostenibilidad ambiental: la transformación verde del Reino

La prioridad de sostenibilidad ambiental de Arabia Saudí en la Visión 2030 abarca la Iniciativa Verde Saudí, la Iniciativa Verde de Oriente Medio, el compromiso de cero emisiones netas para 2060 y ambiciosos objetivos de energías renovables. De los 10.000 millones de árboles al hidrógeno verde en NEOM, el Reino redefine su relación con el medio natural.

Sostenibilidad ambiental en Arabia Saudí

La estrategia de sostenibilidad ambiental de Arabia Saudí se sitúa en la intersección del riesgo climático, la escasez de agua, la protección del territorio y la diversificación económica. Aunque el hecho de que el mayor exportador de petróleo del mundo se comprometa con la sostenibilidad ambiental invite al escepticismo, el posicionamiento del Reino en el marco de la Visión 2030 responde a un cálculo más pragmático que paradójico. Los dirigentes saudíes han concluido que la desertificación, la escasez de agua, el calor extremo y la pérdida de biodiversidad plantean riesgos para la sociedad saudí con independencia de la transición energética mundial.

La prioridad de sostenibilidad ambiental, anclada en el Pilar 3 de la Visión 2030, ha evolucionado de forma sustancial desde el inicio del programa. Lo que comenzó como compromisos relativamente modestos de eficiencia en emisiones y protección de hábitats naturales se ha ampliado hasta convertirse en un marco integral que abarca la reforestación a escala continental, el objetivo de cero emisiones netas, la industrialización de las energías renovables y el desarrollo de cadenas de valor verdes enteramente nuevas.

La Iniciativa Verde Saudí

Lanzada por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán en marzo de 2021, la Iniciativa Verde Saudí (SGI) representa el programa ambiental más ambicioso de la historia del Reino. Sus tres compromisos principales enmarcan el alcance de la ambición:

  • 10.000 millones de árboles: un programa nacional de reforestación y rehabilitación de tierras que aspira a plantar 10.000 millones de árboles en Arabia Saudí, una iniciativa que, de materializarse por completo, representaría uno de los mayores esfuerzos de reforestación jamás intentados en un entorno árido.
  • Reducción de las emisiones de carbono: el compromiso de reducir las emisiones de carbono de Arabia Saudí en 278 millones de toneladas anuales para 2030 mediante el despliegue de energías renovables, la eficiencia energética y las tecnologías de captura de carbono.
  • Protección del 30 % de tierra y mar: la designación del 30 % del territorio saudí —tanto terrestre como marino— como áreas protegidas, una ampliación significativa de la red actual de áreas protegidas.

Retos de la implementación

Las ambiciones de la SGI se topan con realidades ecológicas formidables. Arabia Saudí recibe una media de unos 100 mm de precipitaciones anuales, y la inmensa mayoría de su territorio está clasificado como hiperárido. Plantar 10.000 millones de árboles en este entorno exige no solo plantones, sino una infraestructura integral de gestión del agua, rehabilitación de suelos y selección de especies optimizadas para el calor extremo y las precipitaciones mínimas.

La iniciativa ha adoptado un enfoque por fases, priorizando especies autóctonas y resistentes a la sequía como las acacias, el ghaf y los azufaifos (sidr). La plantación en su fase inicial se ha centrado en zonas con recursos hídricos existentes o desarrollables, incluidos la reutilización de aguas residuales tratadas y la desalación selectiva. El programa de restauración ecológica de la Comisión Real para AlUla ofrece un modelo de cómo puede lograrse la rehabilitación de paisajes áridos, aunque escalar tales esfuerzos a nivel nacional plantea retos logísticos de una magnitud completamente distinta.

La Iniciativa Verde de Oriente Medio

Anunciada junto a la SGI, la Iniciativa Verde de Oriente Medio (MEGI) extiende la agenda ambiental a escala regional. Su compromiso central —plantar 50.000 millones de árboles en todo Oriente Medio— posiciona a Arabia Saudí como fuerza convocante de la acción climática regional.

La MEGI abarca varias dimensiones de colaboración:

  • Coordinación regional de la reforestación: asistencia técnica e intercambio de conocimiento para los programas de plantación de árboles en los países participantes.
  • Transferencia de tecnología de energía limpia: facilitar el despliegue de energías renovables y tecnologías de gestión del carbono en los países vecinos.
  • Sistemas de alerta temprana: desarrollo de capacidades regionales para la vigilancia de tormentas de polvo, la predicción de sequías y la preparación ante fenómenos meteorológicos extremos.

La iniciativa tiene una relevancia geopolítica que va más allá de sus objetivos ambientales. Al erigirse en líder climático regional, Arabia Saudí construye credenciales de poder blando que complementan su diplomacia energética tradicional.

Cero emisiones netas para 2060: la Economía Circular del Carbono

En el Foro de la Iniciativa Verde Saudí de octubre de 2021, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán anunció el compromiso del Reino de alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2060. Este compromiso, aunque más conservador que los objetivos de 2050 adoptados por muchas economías occidentales, supuso un punto de inflexión para el mayor exportador de crudo del mundo.

El enfoque saudí de la descarbonización se centra en el marco de la Economía Circular del Carbono (ECC), que el Reino introdujo durante su presidencia del G20 en 2020. El modelo de la ECC identifica cuatro vías de gestión del carbono:

Vía de la ECCDescripciónAplicación en Arabia Saudí
ReducirMejorar la eficiencia energética y reducir la intensidad de emisionesProgramas de eficiencia industrial, códigos de edificación
ReutilizarConvertir el CO2 capturado en productos útilesRecuperación mejorada de petróleo con CO2, combustibles sintéticos
ReciclarUsar sumideros naturales de carbono y biomasaReforestación, restauración de manglares, carbono azul
EliminarCapturar y almacenar CO2 de forma permanenteCaptura directa del aire, secuestro geológico

Nuestro seguimiento monitoriza el progreso frente a los objetivos ambientales declarados por el Reino. El marco de la ECC es deliberadamente agnóstico en cuanto a la tecnología y admite de forma explícita la continuidad de la producción de hidrocarburos, siempre que las emisiones se gestionen mediante captura, utilización o compensación. Los críticos lo caracterizan como una estrategia para perpetuar la dependencia de los combustibles fósiles bajo un barniz verde. Sus defensores argumentan que representa un enfoque realista para una economía en la que los hidrocarburos seguirán siendo significativos durante décadas, y que las tecnologías de captura y utilización de carbono requieren la misma escala de inversión y despliegue que las renovables recibieron hace una década.

Energías renovables: el objetivo del 50 %

La Visión 2030 estableció un objetivo inicial de generar 9,5 GW de capacidad de energía renovable para 2023, revisado después al alza hasta la meta del 50 % del mix energético nacional a partir de fuentes renovables en 2030. Este objetivo, de alcanzarse, representaría una transformación de la infraestructura de generación eléctrica del Reino, desde una dependencia casi total de los hidrocarburos hasta un sistema híbrido de escala comparable.

Energía solar

La irradiación solar de Arabia Saudí —una de las más altas del mundo, superando los 2.200 kWh/m² anuales en buena parte del territorio— aporta una ventaja natural. Entre los proyectos clave figuran:

  • Planta solar fotovoltaica de Sudair: uno de los mayores proyectos solares del mundo contratados en un solo lote, con una capacidad de 1,5 GW, desarrollado a través de un consorcio liderado por el PIF.
  • Cúpula Solar de NEOM: integración de energía solar concentrada con desalación para el megaproyecto de NEOM.
  • Programa de solar distribuida: marcos de incentivos para el despliegue de energía solar en cubiertas y a escala comercial.

Energía eólica

El parque eólico de Dumat Al Jandal, operativo desde 2021 con una capacidad de 400 MW, fue el primer proyecto eólico a escala de servicio público de Arabia Saudí. Las regiones costeras occidentales del Reino y el terreno elevado del noroeste ofrecen recursos eólicos competitivos con los de mercados eólicos consolidados.

El proyecto de hidrógeno verde de NEOM

Quizá la iniciativa de energía renovable más determinante sea el proyecto de hidrógeno verde de NEOM, desarrollado mediante una empresa conjunta entre ACWA Power, Air Products y NEOM. Diseñado para producir hidrógeno verde y amoníaco verde a escala industrial utilizando 4 GW de capacidad solar y eólica dedicada, el proyecto aspira a situar a Arabia Saudí como pionero en la incipiente economía mundial del hidrógeno.

El hidrógeno verde —producido mediante electrólisis alimentada por electricidad renovable— se considera de forma generalizada esencial para descarbonizar la industria pesada, el transporte de larga distancia y las materias primas químicas. La combinación saudí de abundantes recursos renovables, infraestructura energética existente y relaciones consolidadas en el comercio energético mundial posiciona al Reino como un productor potencialmente competitivo.

Parámetro del proyectoEspecificación
Capacidad renovable4 GW (solar y eólica)
Producción de hidrógeno verde~600 toneladas/día
Producción de amoníaco verde~1,2 millones de toneladas/año
Fecha operativa prevista2026-2027
Inversión total~8.400 millones de dólares

Estrategia Nacional de Sostenibilidad

Lanzada en 2024, la Estrategia Nacional de Sostenibilidad proporciona un marco general que integra las distintas iniciativas ambientales en un único plan coordinado. La estrategia aborda:

  • Sostenibilidad del agua: reducir el consumo de agua per cápita, ampliar la reutilización de aguas residuales tratadas y mejorar la eficiencia de la desalación.
  • Gestión de residuos: desviar el 94 % de los residuos del vertedero para 2035, desarrollar infraestructura de reciclaje e implantar esquemas de responsabilidad ampliada del productor.
  • Calidad del aire: normas de emisión para instalaciones industriales y vehículos, ampliación de la red de vigilancia y programas de reverdecimiento urbano.
  • Medio marino: restauración de arrecifes de coral en el mar Rojo, plantación de manglares y regulación del desarrollo costero.

La relevancia institucional de la estrategia reside en su mecanismo de coordinación interministerial, que busca superar el enfoque en silos que caracterizó a los esfuerzos ambientales anteriores. El Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Agricultura (MOEWA) actúa como organismo coordinador principal.

Estrategia de Biotecnología del Mar Rojo

El mar Rojo, uno de los entornos marinos con mayor biodiversidad del planeta, se ha convertido en un punto focal de la intersección saudí entre conservación ambiental e innovación económica. La Estrategia de Biotecnología del Mar Rojo aprovecha los singulares activos marinos del Reino para la investigación farmacéutica, el desarrollo de la acuicultura y la comercialización de la biotecnología.

Los arrecifes de coral del mar Rojo, que muestran una inusual tolerancia al calor en comparación con sus homólogos de otras zonas, revisten un interés científico particular en el contexto del calentamiento global de los océanos. Diversos programas de investigación estudian las características genéticas y del microbioma que sustentan esta resiliencia, con posibles aplicaciones para la restauración de corales a escala mundial.

Arquitectura institucional

Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Agricultura

El MOEWA es el principal organismo público responsable de la política, la regulación y el control ambientales. Su mandato abarca:

  • La evaluación de impacto ambiental y la concesión de permisos
  • La designación y gestión de áreas protegidas
  • La gestión y asignación de los recursos hídricos
  • La sostenibilidad agrícola y la seguridad alimentaria
  • La conservación de la fauna y la protección de la biodiversidad

Instituciones de apoyo

La agenda de sostenibilidad ambiental se apoya en una red de instituciones, entre ellas:

  • Centro Nacional para la Cubierta Vegetal y la Lucha contra la Desertificación: lidera la ejecución de los programas de reforestación.
  • Autoridad Saudí de Vida Silvestre: gestiona las áreas protegidas y la conservación de especies, incluidos programas emblemáticos para el oryx de Arabia, el leopardo de Arabia y otras especies endémicas.
  • Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST): aporta capacidades de investigación en ciencia marina, energías renovables y tecnología ambiental.

Medir el progreso

Evaluar el progreso de la sostenibilidad ambiental de Arabia Saudí exige distinguir entre anuncios e implementación, entre objetivos y resultados.

Áreas de progreso demostrable

  • La capacidad de energía renovable se ha ampliado desde niveles cercanos a cero hasta varios gigavatios de proyectos operativos, con una cartera sustancial en desarrollo.
  • La cobertura de áreas protegidas ha aumentado, con la designación de nuevas reservas terrestres y marinas.
  • El proyecto de hidrógeno verde de NEOM ha avanzado a través de sus fases de desarrollo y representa un compromiso tangible con el desarrollo industrial verde.
  • La reforma de las subvenciones a la energía ha reducido el crecimiento del consumo interno de hidrocarburos y ha mejorado los incentivos a la eficiencia energética.

Áreas que requieren aceleración

  • El objetivo de 10.000 millones de árboles afronta cuestiones fundamentales de escalabilidad en un entorno árido, y el ritmo de plantación hasta la fecha sugiere que el calendario requerirá una prórroga.
  • Las incorporaciones de capacidad de energía renovable, aunque crecen, siguen por debajo de la trayectoria necesaria para alcanzar el objetivo del 50 % en 2030.
  • El desarrollo de la infraestructura de gestión de residuos ha ido por detrás de las ambiciones fijadas en la Estrategia Nacional de Sostenibilidad.
  • Las emisiones de carbono siguen aumentando en términos absolutos, impulsadas por la expansión industrial y el crecimiento demográfico, aun cuando mejore la intensidad de emisiones.

Perspectivas y valoración

La agenda de sostenibilidad ambiental de Arabia Saudí ocupa una posición singular en la política climática mundial. El Reino es, a la vez, uno de los mayores contribuyentes del mundo a las emisiones de gases de efecto invernadero —a través tanto de sus emisiones internas como de la combustión posterior de sus exportaciones de petróleo— y un participante cada vez más activo en la economía de la tecnología verde.

El marco de la Economía Circular del Carbono refleja esta dualidad. Es una construcción intelectual sofisticada que da cabida tanto a la producción continuada de hidrocarburos como a una acción ambiental significativa, aunque su credibilidad última depende de si las tecnologías de captura y eliminación de carbono pueden escalar hasta los niveles que el marco implícitamente exige.

La Iniciativa Verde Saudí y la Iniciativa Verde de Oriente Medio son encomiables en ambición y han generado un impulso institucional real. La Estrategia Nacional de Sostenibilidad lanzada en 2024 aporta un marco de ejecución más riguroso que los esfuerzos anteriores. Con todo, la distancia entre el anuncio y la ejecución sigue siendo amplia en varios ámbitos, y los objetivos ambientales requerirán un compromiso político sostenido y una asignación de capital durante décadas, no años.

El proyecto de hidrógeno verde de NEOM se erige, quizá, en la iniciativa más significativa desde el punto de vista estratégico, al representar una apuesta por que Arabia Saudí pueda replicar en la energía limpia el modelo industrial orientado a la exportación que construyeron los hidrocarburos. De tener éxito, validaría la tesis de que la sostenibilidad ambiental y la diversificación económica no solo son compatibles, sino sinérgicas, precisamente la tesis que articula la prioridad ambiental de la Visión 2030.

La próxima década determinará si la transformación verde de Arabia Saudí supone una reorientación genuina o sigue siendo un sofisticado complemento del negocio de siempre. La evidencia hasta la fecha apunta a elementos de ambas cosas, y el equilibrio entre ellas lo determinarán los costes tecnológicos, la política climática mundial y la propia disposición del Reino a aceptar la disrupción que exige una sostenibilidad genuina.