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Institución

Sector no lucrativo: profesionalizar la sociedad civil para el impacto nacional

La prioridad del sector no lucrativo de Arabia Saudí en la Visión 2030 busca elevar su contribución de menos del 1 % al 5 % del PIB. Con más de 1,2 millones de voluntarios frente a un objetivo de 1 millón y una tasa de empoderamiento de la ayuda económica del 33,7 %, el Reino construye los cimientos institucionales de un ecosistema no lucrativo profesionalizado.

KPI del sector no lucrativo de Arabia Saudí

El KPI del sector no lucrativo de Arabia Saudí en el marco de la Visión 2030 mide si la sociedad civil se está convirtiendo en un agente de desarrollo mayor y más profesional. El objetivo principal es elevar la contribución del sector al PIB de menos del 1 % al 5 %, mientras que los indicadores complementarios siguen la evolución de los voluntarios registrados y del empoderamiento a través de la ayuda económica.

El objetivo de la Visión 2030 —llevar la contribución del sector no lucrativo al 5 % del PIB— implica una transformación de escala y de carácter a la vez. Lograrlo no exige simplemente aumentar el número de organizaciones, sino alterar de raíz la arquitectura institucional en la que operan las entidades sin ánimo de lucro: su gobernanza, sus modelos de financiación, sus capacidades profesionales y su relación tanto con el Gobierno como con las comunidades a las que sirven.

Esta prioridad se inscribe en el Pilar 3 de la Visión 2030 —«Una nación ambiciosa»— y está intrínsecamente conectada con los objetivos más amplios de desarrollo social, participación comunitaria y evolución gradual del contrato social entre el Estado saudí y sus ciudadanos.

Contexto histórico: caridad y restricciones

El panorama no lucrativo de Arabia Saudí estuvo históricamente dominado por organizaciones benéficas centradas sobre todo en la reducción de la pobreza, la educación religiosa y la asistencia social directa. Estas organizaciones operaban dentro de un marco regulatorio caracterizado por una estrecha supervisión gubernamental, una autonomía operativa limitada y unos mecanismos de financiación restringidos.

Varios factores estructurales frenaron el desarrollo del sector:

  • Cautela regulatoria: las preocupaciones de seguridad posteriores a 2001 elevaron el escrutinio sobre las organizaciones benéficas y sus flujos financieros, lo que se tradujo en una normativa que, aun atendiendo a objetivos de seguridad legítimos, también inhibió el desarrollo organizativo y la captación de fondos.
  • Provisión social centrada en el Estado: el Estado del bienestar saudí —que proporciona educación, sanidad, ayudas a la vivienda y transferencias directas— dejaba un espacio operativo relativamente estrecho a las actividades complementarias del sector no lucrativo.
  • Capacidad de gobernanza: muchas organizaciones no lucrativas carecían de la gestión profesional, la rendición de cuentas financiera y las capacidades de planificación estratégica necesarias para su maduración institucional.
  • Factores culturales: la actividad filantrópica era predominantemente informal y personal, con una donación benéfica canalizada a través de redes individuales e instituciones religiosas más que de organizaciones profesionalizadas.

La revolución del voluntariado

Una de las dimensiones más visibles —y con un éxito más medible— de la prioridad no lucrativa ha sido la expansión del voluntariado. La Visión 2030 fijó un objetivo de 1 millón de voluntarios para 2030. Este objetivo se superó de forma anticipada: el Reino ha registrado más de 1,2 millones de voluntarios, un logro que refleja tanto una movilización social genuina como una facilitación institucional eficaz.

Plataforma Nacional de Voluntariado

El desarrollo de una plataforma nacional de voluntariado unificada —parte de la transformación más amplia del gobierno digital— ha sido decisivo para conectar a los potenciales voluntarios con las oportunidades, hacer un seguimiento de la participación y reconocerla. La plataforma agrega en una única interfaz digital las oportunidades de organismos públicos, organizaciones no lucrativas y programas de responsabilidad social corporativa del sector privado.

Perfil demográfico del voluntariado

La composición de la base de voluntarios revela dinámicas sociales importantes:

Dimensión demográficaObservación
Perfil de edadPredominantemente joven (18-35 años), en línea con la estrategia de captación de la Visión 2030
Equilibrio de géneroParticipación femenina significativa, coherente con los objetivos más amplios de empoderamiento de la mujer
Distribución geográficaConcentrado en los grandes núcleos urbanos, con esfuerzos de expansión hacia ciudades más pequeñas
Áreas de actividadSanidad, educación, medio ambiente y desarrollo comunitario, las más frecuentes

El pronto cumplimiento del objetivo de voluntariado sugiere que en la sociedad saudí existía una capacidad latente de compromiso cívico que hasta entonces estaba infrautilizada por las restricciones institucionales. La creación de canales formales y marcos de reconocimiento parece haber catalizado una participación que solo esperaba un hogar institucional.

Voluntariado en los grandes eventos

El creciente calendario de grandes eventos de Arabia Saudí —la Fórmula 1, la preparación de la Copa del Mundo de la FIFA 2034, la Riyadh Season, la Jeddah Season y las operaciones del Hach y la Umra— ha generado oportunidades de voluntariado a gran escala que atienden a la vez las necesidades logísticas de los eventos y refuerzan la capacidad de compromiso cívico. El programa de voluntariado del Hach, en particular, conecta la agenda de voluntariado con un profundo significado religioso, lo que aporta un poderoso marco motivacional.

Ayuda económica y empoderamiento

La prioridad no lucrativa está explícitamente ligada a la evolución de la asistencia social, que pasa de las transferencias pasivas al empoderamiento activo. El seguimiento monitoriza el avance hacia el objetivo del 5 % del PIB. El indicador principal —los beneficiarios de la ayuda económica que alcanzan el empoderamiento económico, medido en el 33,7 % frente a un objetivo del 32,5 %— capta este cambio.

De la asistencia a la capacidad

El modelo tradicional de asistencia social saudí distribuía transferencias en efectivo a los beneficiarios elegibles con una condicionalidad limitada y escaso apoyo a la autosuficiencia económica. El enfoque de la Visión 2030 busca complementar la ayuda económica con:

  • Formación en competencias: programas de desarrollo profesional y ocupacional vinculados a la demanda del mercado laboral.
  • Inserción laboral: integración de los beneficiarios de la asistencia social en el empleo productivo mediante la coordinación con empleadores del sector privado.
  • Apoyo a las microempresas: financiación, mentoría y servicios de desarrollo empresarial para los beneficiarios que buscan el autoempleo.
  • Salida gradual: itinerarios estructurados de la asistencia social a la autosuficiencia, con apoyo transitorio para evitar la recaída en la dependencia.

La tasa de empoderamiento del 33,7 % indica que aproximadamente un tercio de los beneficiarios de la ayuda económica transita hacia la autosuficiencia —una proporción significativa—, aunque la cifra también implica que dos tercios permanecen en distintos grados de dependencia. Acelerar los resultados de empoderamiento exige una inversión más profunda en programas de desarrollo de capacidades y una mayor alineación entre la asistencia social y las instituciones del mercado laboral.

Reformas de la gobernanza del sector no lucrativo

La calidad institucional del sector no lucrativo se está abordando mediante reformas integrales de la gobernanza administradas a través del Ministerio de Recursos Humanos y Desarrollo Social (MOHR).

Modernización normativa

Entre las principales reformas normativas figuran:

  • Registro simplificado: procesos ágiles para constituir nuevas organizaciones no lucrativas, que reducen las barreras burocráticas de entrada.
  • Rendición de cuentas financiera: mayores exigencias de información financiera, obligaciones de auditoría independiente y estándares de transparencia alineados con las mejores prácticas internacionales.
  • Gobernanza de los órganos de dirección: requisitos de composición profesional de las juntas, límites de mandato y estructuras de gobernanza que garanticen la rendición de cuentas de la organización.
  • Medición del impacto: introducción de marcos de desempeño que obligan a las entidades no lucrativas a demostrar resultados medibles, no solo niveles de actividad.

Desarrollo de la capacidad organizativa

El MOHR ha establecido programas de apoyo al desarrollo del sector no lucrativo que abarcan:

  • Formación en gestión: desarrollo profesional para los responsables de entidades no lucrativas en planificación estratégica, gestión financiera, recursos humanos y relación con los grupos de interés.
  • Adopción tecnológica: apoyo a las herramientas y plataformas digitales que mejoran la eficiencia operativa y la medición del impacto.
  • Diversificación de la financiación: orientación para desarrollar modelos de ingresos diversificados que incluyan dotaciones, ingresos propios, alianzas empresariales y contratación pública.
  • Redes y colaboración: plataformas para el intercambio de conocimiento, la colaboración y la acción colectiva entre organizaciones no lucrativas.

El objetivo del 5 % del PIB: vía y retos

La aspiración de elevar la contribución del sector no lucrativo de menos del 1 % al 5 % del PIB representa un aumento quíntuple de la escala sectorial. Alcanzar este objetivo exige crecimiento en múltiples dimensiones.

Crecimiento de los ingresos

Los ingresos del sector no lucrativo deben ampliarse de forma drástica. Entre las fuentes de crecimiento figuran:

Fuente de ingresosEscala actualPotencial de crecimiento
Donaciones individualesModeradaSignificativo, con donaciones a través de plataformas e incentivos fiscales en desarrollo
Filantropía corporativaLimitadaCreciente, impulsado por los mandatos de RSC y la adopción de criterios ESG
Contratación públicaEmergenteSustancial, a medida que el Estado externaliza la prestación de servicios sociales
Rentas de dotacionesIncipienteEn desarrollo mediante la modernización del waqf (dotación islámica)
Ingresos por actividad propiaMínimaCreciente a través de modelos de empresa social

Modernización del waqf

La reforma del sistema de waqf (dotación islámica) representa un mecanismo de financiación potencialmente transformador. Los activos de waqf de Arabia Saudí, si se modernizan y se gestionan de forma profesional, podrían generar flujos de ingresos sustanciales y sostenibles para la actividad no lucrativa. La Autoridad General de Awqaf ha emprendido reformas para profesionalizar la gestión del waqf, diversificar las estrategias de inversión y mejorar la gobernanza.

Desarrollo de la empresa social

La aparición de modelos de empresa social —organizaciones que persiguen objetivos sociales mediante actividades de mercado— representa una innovación estructural en el panorama no lucrativo saudí. La política pública ha empezado a reconocer y a crear un espacio regulatorio para estas organizaciones híbridas, que combinan elementos de la empresa comercial con una misión social.

Comparativas internacionales

PaísSector no lucrativo (% del PIB)Voluntarios (% de la población)Rasgo principal
Estados Unidos~5,7 %~25 %Descentralizado, guiado por el mercado
Reino Unido~4,5 %~20 %Marco regulatorio sólido
Arabia Saudí (objetivo)5,0 %~3,5 % (actual)Crecimiento facilitado por el Estado
Emiratos Árabes Unidos~2,0 %ModeradoModelo liderado por fundaciones
Turquía~1,5 %Datos limitadosSector emergente

Las comparativas internacionales ilustran a la vez la ambición y el reto. Los países con sectores no lucrativos que aportan entre el 4 % y el 6 % del PIB los han desarrollado por lo general a lo largo de décadas, con el respaldo de marcos regulatorios maduros, estructuras de incentivos fiscales y culturas de compromiso cívico profundamente arraigadas. El calendario comprimido de Arabia Saudí exige una ingeniería institucional deliberada para lograr en años lo que las naciones de referencia desarrollaron a lo largo de generaciones.

Ministerio de Recursos Humanos y Desarrollo Social

El MOHR es la principal institución gubernamental que supervisa el sector no lucrativo. Su mandato abarca:

  • El registro y la regulación de las organizaciones no lucrativas
  • El desarrollo y la aplicación de los estándares de gobernanza
  • La administración de los programas y plataformas de voluntariado
  • La coordinación de las iniciativas de desarrollo social
  • La supervisión de los programas de asistencia social y empoderamiento

El doble papel del MOHR —regulador y, a la vez, promotor del sector— genera la misma tensión institucional que caracteriza a los organismos reguladores encargados de controlar y hacer crecer simultáneamente sus sectores. El enfoque del ministerio ha priorizado en general el crecimiento y la profesionalización frente a la regulación restrictiva, si bien el equilibrio varía según los distintos tipos de actividad no lucrativa.

Iniciativas de desarrollo social

La prioridad no lucrativa conecta con objetivos más amplios de desarrollo social de la Visión 2030:

  • Desarrollo comunitario: las organizaciones no lucrativas actúan como socios de ejecución a escala local para los programas nacionales de desarrollo, y aportan presencia y experiencia sobre el terreno.
  • Participación de la juventud: el sector no lucrativo ofrece cauces estructurados para la participación de los jóvenes en el desarrollo comunitario y nacional, en complemento del empleo formal.
  • Preservación cultural: las entidades no lucrativas centradas en el patrimonio cultural, las artes tradicionales y la historia comunitaria contribuyen a los objetivos de vitalidad cultural de la Visión 2030.
  • Custodia medioambiental: las entidades no lucrativas ambientales apoyan la Iniciativa Verde Saudí mediante actividades de sensibilización, conservación y restauración a escala comunitaria.

Perspectivas y valoración

La prioridad del sector no lucrativo de Arabia Saudí representa un reto de desarrollo institucional a largo plazo que desafía las valoraciones simples. El pronto cumplimiento del objetivo de 1,2 millones de voluntarios y la tasa de empoderamiento financiero que supera su referencia son indicadores positivos de movilización social y eficacia de los programas.

Sin embargo, el objetivo de contribución del 5 % del PIB sigue siendo aspiracional, y las precondiciones estructurales para alcanzarlo —un ecosistema de financiación maduro, una gestión organizativa profesionalizada, la externalización de servicios públicos a gran escala y unas normas de compromiso cívico profundamente arraigadas— todavía están en desarrollo. La trayectoria de crecimiento del sector, aunque positiva, aún no lleva un ritmo compatible con alcanzar el objetivo en 2030.

Las reformas de gobernanza administradas a través del MOHR son necesarias y están bien orientadas, aunque su impacto se medirá en la calidad de las organizaciones más que en su cantidad. La agenda de modernización del waqf, si se ejecuta con éxito, podría proporcionar la base de financiación sostenible de la que hoy carece el sector, pero la reforma del waqf es una empresa institucional compleja, con sus propias sensibilidades políticas y religiosas.

Quizá lo más significativo sea que la prioridad no lucrativa representa una evolución implícita del modelo social saudí: de un Estado que monopoliza la provisión social a otro que cultiva las organizaciones de la sociedad civil y colabora con ellas. Esta evolución, de sostenerse, tiene implicaciones que van mucho más allá de las métricas económicas y tocan cuestiones fundamentales sobre la agencia ciudadana, el autogobierno comunitario y la pluralización de la iniciativa social. El objetivo del 5 % del PIB es relevante, pero la transformación cualitativa que implica puede importar más que la propia cifra.