Una economía próspera: el programa de la Visión 2030 saudí en 2026
Esta guía del programa hace seguimiento de «Una economía próspera», el pilar de la Visión 2030 saudí que convierte la diversificación en prioridades de ejecución para 2026: el despliegue de capital del PIF, el PIB del sector privado, el empleo, la inversión extranjera directa, las pymes, las exportaciones no petroleras y la creación de nuevos sectores. Vincula los indicadores clave del pilar con las instituciones y programas encargados de alejar la base de ingresos del Reino, su capacidad productiva y su estructura de empleo de la dependencia de los hidrocarburos.
La ambición del pilar es integral. Ordena la transformación del Fondo de Inversiones Públicas en una potencia inversora mundial, la expansión de la contribución del sector privado al PIB del 40 % al 65 %, la creación de millones de empleos privados para los ciudadanos saudíes, la atracción de inversión extranjera directa a gran escala, el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas como motores de crecimiento, la expansión de las exportaciones no petroleras y el cultivo de sectores económicos enteramente nuevos, como el turismo, el entretenimiento, la minería, la logística y la economía digital.
Los objetivos económicos incorporados en el Pilar 2 son las métricas más citadas y vigiladas del marco de la Visión 2030. También son, por su naturaleza, las más sujetas a variables externas —los precios mundiales de las materias primas, los flujos internacionales de capital, la dinámica geopolítica y las tendencias tecnológicas— que escapan parcial o totalmente al control del Reino. Esta combinación de ambición y exposición a factores externos convierte al Pilar 2 en la dimensión de la Visión 2030 que exige el escrutinio analítico más riguroso.
El Fondo de Inversiones Públicas
El mandato de transformación
El Fondo de Inversiones Públicas es el actor institucional de mayor peso en el pilar económico de la Visión 2030. Creado originalmente en 1971 como vehículo para gestionar las participaciones nacionales del Estado, el PIF se ha transformado en uno de los fondos soberanos más grandes y activos del mundo, con el mandato de impulsar la diversificación económica mediante inversiones estratégicas tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
Los activos gestionados por el fondo han crecido desde unos 160.000 millones de dólares en el lanzamiento de la Visión 2030 hasta 941.300 millones de dólares, un aumento de seis veces que refleja la combinación de transferencias de capital público, rendimientos de las inversiones y la revalorización de las participaciones existentes. El objetivo declarado de alcanzar 2 billones de dólares en activos gestionados para 2030 sigue siendo una de las metas más ambiciosas del panorama mundial de los fondos soberanos.
La estrategia de inversión nacional
La estrategia de inversión nacional del PIF opera a través de tres canales principales.
Gigaproyectos. El PIF es el inversor de referencia y, en la mayoría de los casos, el accionista único o mayoritario de los desarrollos transformadores de Arabia Saudí. Entre ellos figuran:
NEOM: el proyecto de ciudad futurista de 500.000 millones de dólares en la provincia de Tabuk, que engloba The Line (una ciudad lineal de 170 kilómetros), Trojena (un destino de turismo de montaña diseñado para acoger los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029), Oxagon (una ciudad industrial flotante) y Sindalah (un complejo turístico insular de lujo). NEOM es el proyecto de desarrollo individual más ambicioso de la historia mundial por compromiso de capital.
Red Sea Global: el desarrollo de destinos de turismo de lujo y ecoturismo a lo largo del litoral occidental de Arabia Saudí, con más de 50 islas y extensas áreas de conservación marina.
Qiddiya: un destino de entretenimiento, deporte y cultura de 366 kilómetros cuadrados al suroeste de Riad.
ROSHN: un promotor de comunidades de ámbito nacional que entrega grandes desarrollos residenciales por todo el Reino y respalda directamente el objetivo de propiedad de vivienda.
Diriyah Gate: un destino histórico, cultural, hostelero y comercial que rodea el enclave de At-Turaif, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Creación de sectores. El PIF ha constituido empresas de propiedad íntegra para catalizar nuevos sectores económicos allí donde la actividad privada resulta insuficiente o inexistente. Entre ellas hay firmas de fabricación de automóviles (Ceer y la inversión en Lucid Motors), aviación (Riyadh Air), producción de acero (la reestructuración de Saudi Iron and Steel Company, Hadeed), agricultura, acuicultura y energías renovables (la participación en ACWA Power).
Participaciones estratégicas. El PIF mantiene posiciones accionariales significativas en empresas saudíes de primera línea, como Saudi Aramco, Saudi Telecom Company (stc), Saudi National Bank (SNB), SABIC y Ma’aden, además de una creciente cartera internacional que abarca la tecnología (inversiones significativas en compañías tecnológicas globales), los videojuegos, las infraestructuras y los servicios financieros.
La cartera internacional
El programa de inversión internacional del PIF persigue múltiples objetivos: generar rendimientos para hacer crecer los activos gestionados, asegurar la transferencia de tecnología y las alianzas de conocimiento, y posicionar a Arabia Saudí dentro de las redes globales de inversión. El fondo ha realizado inversiones notables en sectores como los vehículos eléctricos, la conducción autónoma, la tecnología espacial, la biotecnología y la infraestructura digital.
La cartera internacional funciona también como puente diplomático y comercial, al crear relaciones bilaterales de inversión que respaldan los objetivos más amplios de política exterior y comercio de Arabia Saudí.
Valoración de resultados
La trayectoria de crecimiento del PIF resulta impresionante desde cualquier punto de vista. El fondo ha ejecutado con éxito su mandato de convertirse en una institución inversora proactiva y con presencia global. No obstante, el camino desde los 941.300 millones de dólares hasta los 2 billones en cuatro años plantea un reto matemático considerable. Alcanzar el objetivo probablemente exigirá alguna combinación de nuevas transferencias de acciones de Aramco (el Estado posee actualmente en torno al 82 % de Aramco y el PIF, aproximadamente el 16 %), unos rendimientos de inversión sostenidamente sólidos y, potencialmente, la absorción de otras entidades públicas de inversión.
Las condiciones del mercado, la trayectoria del precio del petróleo y el comportamiento de las posiciones concentradas del PIF —en particular en la renta variable saudí y en los gigaproyectos, cuyas valoraciones son inherentemente inciertas— influirán en el resultado.
La diversificación del PIB no petrolero
El reto central
La diversificación del PIB no petrolero representa el imperativo existencial de la Visión 2030. En el lanzamiento de la estrategia, los ingresos petroleros suponían alrededor del 87 % de los ingresos del Estado y el sector de los hidrocarburos dominaba la composición del PIB. El objetivo de elevar la contribución del sector privado al PIB del 40 % al 65 %, y de aumentar las exportaciones no petroleras como cuota del PIB no petrolero del 16 % al 50 %, exige una reorientación estructural de la economía saudí a una escala sin precedentes recientes entre las grandes naciones exportadoras de petróleo.
El desarrollo sectorial
La estrategia de diversificación apunta a múltiples sectores de forma simultánea, lo que refleja tanto la amplitud del reto como el deseo de no sustituir la dependencia del petróleo por la dependencia de cualquier otro sector alternativo.
Industria y manufactura. El Programa Nacional de Desarrollo Industrial y Logístico (NIDLP) supervisa la expansión de la base industrial de Arabia Saudí. Entre sus iniciativas clave figuran el desarrollo de zonas económicas especiales con un trato regulatorio y fiscal preferente, la ampliación del procesamiento petroquímico de segunda transformación, el crecimiento del sector minero (que se aborda más adelante), el establecimiento de la fabricación de automóviles (Ceer, la primera marca saudí de vehículos eléctricos) y el desarrollo de capacidades de fabricación en defensa y aeroespacial a través del programa Saudi Arabian Military Industries (SAMI).
El objetivo de elevar la contribución de la industria al PIB requiere tanto la expansión de las industrias existentes —petroquímica (SABIC), metales (Ma’aden) y materiales de construcción— como la creación de nuevos sectores manufactureros. La agenda de localización, impulsada por la Autoridad de Contenido Local y Compras Gubernamentales (LCGPA), ordena aumentar la proporción de bienes y servicios de origen nacional en las compras públicas y cuasipúblicas.
Minería. Arabia Saudí posee una riqueza mineral sin explotar considerable, que incluye fosfato, bauxita, oro, cobre, zinc y tierras raras. La Visión 2030 apunta al desarrollo de la minería como tercer pilar de la economía, junto al petróleo y la petroquímica, con el objetivo de elevar la contribución del sector minero al PIB desde los 64.000 millones de riyales saudíes (SAR) hasta los 240.000 millones en 2030.
La Ley de Inversión Minera, introducida en 2020, modernizó el marco regulatorio para atraer a compañías mineras internacionales. Ma’aden (la compañía minera saudí), participada por el PIF, actúa como campeón nacional, con operaciones en fosfato, aluminio, oro y metales básicos. El programa de exploración y concesión de licencias se ha ampliado de forma notable, y el Servicio Geológico Saudí realiza prospecciones sistemáticas para cuantificar la dotación mineral del Reino.
Logística. La posición geográfica de Arabia Saudí —puente entre África, Asia y Europa, con costa tanto en el mar Rojo como en el golfo Arábigo— ofrece una ventaja natural para la logística y la facilitación del comercio. El desarrollo del Aeropuerto Internacional Rey Salmán en Riad (diseñado para gestionar 120 millones de pasajeros al año), la ampliación del Puerto Islámico de Yeda y del Puerto Rey Abdalá, la mejora de la infraestructura ferroviaria (incluidos el ferrocarril Norte-Sur y el proyecto del puente terrestre, Land Bridge, que conecta las costas del Golfo y del mar Rojo) y el establecimiento de zonas económicas especiales en nodos de transporte conforman la base infraestructural del crecimiento del sector logístico.
La Estrategia Nacional de Transporte y Logística persigue elevar la contribución del sector logístico al PIB y mejorar la posición de Arabia Saudí en los índices logísticos mundiales.
Economía digital. Arabia Saudí ha invertido con fuerza en infraestructura digital y en el crecimiento de un sector tecnológico. Las inversiones abarcan la ampliación de la cobertura de banda ancha de fibra óptica, el despliegue de redes 5G (entre los primeros del mundo), el desarrollo de capacidad de computación en la nube (mediante alianzas con hiperescaladores como Google, Oracle y Alibaba Cloud) y el cultivo de un ecosistema nacional de start-ups tecnológicas.
El Programa Nacional de Desarrollo Tecnológico, la creación de vehículos de capital riesgo con foco tecnológico y la puesta en marcha de centros de innovación y aceleradoras respaldan el crecimiento de la economía digital. El sector tecnológico saudí ha atraído una inversión de capital riesgo creciente, con Riad posicionándose como centro tecnológico regional.
La inversión extranjera directa
Importancia estratégica
La atracción de inversión extranjera directa (IED) es a la vez un objetivo económico y un mecanismo de validación de la Visión 2030. El objetivo de elevar la IED como porcentaje del PIB del 3,8 % al 5,7 % refleja la comprensión de que el capital extranjero aporta no solo recursos financieros, sino también transferencia de tecnología, experiencia de gestión e integración en las cadenas de suministro globales.
El marco institucional
El Ministerio de Inversiones (MISA), creado en 2020 bajo la dirección del ministro Khalid Al-Falih, actúa como principal interfaz institucional para los inversores extranjeros. El MISA consolida las funciones de promoción, facilitación, concesión de licencias y atención posterior a la inversión, antes repartidas entre múltiples organismos.
La Estrategia Nacional de Inversión, lanzada en 2021, fija el objetivo de atraer 388.000 millones de riyales saudíes (SAR) (unos 103.000 millones de dólares) en IED anual para 2030. La estrategia identifica 18 sectores prioritarios para la captación de inversión y establece equipos específicos para dirigirse a grandes corporaciones globales y fondos soberanos.
La reforma regulatoria
Arabia Saudí ha emprendido una amplia reforma regulatoria para mejorar el entorno de inversión. Entre las medidas clave figuran la introducción del 100 % de propiedad extranjera en la mayoría de los sectores (eliminando el requisito previo de socios locales), la creación de zonas económicas especiales con trato regulatorio preferente, la modernización de la legislación mercantil (incluidos los marcos de insolvencia, competencia y propiedad intelectual), la simplificación de los trámites de licencia empresarial y la ampliación de los mecanismos de protección al inversor.
El Programa de Sedes Regionales (RHQ), lanzado en 2024, exige a las multinacionales que aspiran a contratos con el Gobierno saudí que establezcan su sede regional en el Reino. El programa ha atraído a más de 200 empresas multinacionales a Riad y representa un cambio estructural significativo en el enfoque del Reino hacia la actividad empresarial internacional.
Avances
Los flujos de IED han crecido desde el lanzamiento de la Visión 2030, aunque alcanzar el objetivo del 5,7 % del PIB requiere mantener el impulso. La combinación de reforma regulatoria, inversión en infraestructuras y apertura del mercado ha mejorado la competitividad de Arabia Saudí en las clasificaciones mundiales de inversión. El reto reside en sostener los flujos a escala mientras se compite con destinos de inversión regionales ya consolidados y se gestiona la fricción práctica que las empresas extranjeras aún encuentran en ámbitos como la regulación laboral, la tramitación de visados y la coherencia en la aplicación normativa.
Empleo y saudización
El contexto del mercado laboral
El mercado laboral saudí presenta un reto estructural singular. En el lanzamiento de la Visión 2030, el desempleo entre los ciudadanos saudíes se situaba en el 11,6 % —concentrado entre los jóvenes y las mujeres—, mientras el sector privado dependía en gran medida de mano de obra expatriada de menor coste. La paradoja resultante —alto desempleo nacional junto a una fuerza de trabajo dominada por trabajadores extranjeros— exigía un enfoque de reforma integral.
El marco de saudización
El programa Nitaqat, principal mecanismo de saudización, clasifica a las empresas privadas según sus ratios de empleo saudí y aplica incentivos y penalizaciones graduales. Las empresas que alcanzan mayores niveles de saudización obtienen acceso preferente a las cuotas de visado y a los servicios públicos, mientras que las que quedan por debajo de los umbrales mínimos afrontan restricciones operativas.
La Visión 2030 ha refinado y ampliado el marco de saudización mediante mandatos de empleo específicos por sector, requisitos de salario mínimo para los empleados saudíes del sector privado y la introducción de reformas de movilidad laboral que otorgan a los trabajadores saudíes mayor flexibilidad para cambiar de empleador.
El logro más destacado
La reducción del desempleo de los saudíes al 7 % —cumpliendo el objetivo de 2030 antes de lo previsto— representa uno de los resultados más significativos de la Visión 2030. Este desenlace refleja el efecto combinado de los mandatos de saudización, la expansión del sector privado, la disciplina en el empleo público y la incorporación de la mujer al mercado laboral a una escala sin precedentes.
La participación laboral femenina
El aumento de la participación de la mujer en la fuerza laboral, desde en torno al 17 % de partida hasta el 36 % en 2025, supera con un margen amplio el objetivo original del 30 %. Esta transformación refleja reformas legislativas (derecho a conducir, relajación de la tutela masculina), cambios en la regulación del lugar de trabajo (incluida la apertura a las mujeres de sectores antes vetados), la evolución de las normas sociales y programas de empleo específicos.
La relevancia económica va más allá de la tasa de participación. Las mujeres ocupan hoy puestos en todo el sector privado —comercio minorista, hostelería, sanidad, tecnología, finanzas y servicios profesionales— que antes de 2016 les estaban total o mayormente vedados. La incorporación de la mujer a la fuerza laboral ha ampliado la capacidad productiva de la economía y ha reducido la carga asistencial per cápita.
Dinámica salarial y de productividad
Un reto persistente es la brecha salarial entre el sector público y el privado. Los saudíes del sector público han ganado históricamente bastante más que sus homólogos del sector privado, lo que generaba una preferencia por el empleo público que socavaba los objetivos de diversificación. La Visión 2030 lo ha abordado mediante una combinación de requisitos de salario mínimo en el sector privado, subsidios salariales del Fondo de Desarrollo de Recursos Humanos (HRDF) y la contención gradual de la contratación pública.
Las mejoras de productividad laboral son esenciales para sostener el crecimiento del empleo privado sin depender indefinidamente de los mandatos de saudización. El Programa de Desarrollo del Capital Humano y la ampliación de la formación técnica y profesional buscan alinear las competencias de la fuerza laboral saudí con la demanda del sector privado, si bien la correspondencia entre la oferta educativa y las necesidades de los empleadores sigue siendo un trabajo en curso.
Pequeñas y medianas empresas
Su papel estratégico
La Visión 2030 persigue elevar la contribución de las pymes al PIB desde alrededor del 20 % de partida hasta el 35 % en 2030. Este objetivo refleja la comprensión de que una economía diversificada requiere una amplia base de actividad emprendedora, no solo la expansión de las grandes corporaciones y las entidades vinculadas al Estado.
La infraestructura habilitadora
La infraestructura institucional de apoyo al desarrollo de las pymes se ha ampliado de forma notable. Monsha’at (la Autoridad General de Pequeñas y Medianas Empresas), creada en 2016, actúa como principal órgano gubernamental para la política, el apoyo y la promoción de las pymes. Su mandato abarca la simplificación regulatoria, el acceso a la financiación, el desarrollo de capacidades y el fortalecimiento del ecosistema.
La Saudi Venture Capital Company (SVC), filial del PIF, aporta financiación en fase de crecimiento a start-ups y pymes saudíes. El programa de garantías Kafalah ofrece avales de crédito que permiten a las pymes acceder a financiación bancaria que, de otro modo, quedaría fuera de su alcance por falta de garantías.
Las plataformas fintech, incluidas las soluciones de préstamo y pago digitales, han ampliado el acceso de las empresas más pequeñas a los servicios financieros. El Programa de Desarrollo del Sector Financiero ha promovido deliberadamente la fintech como complemento de la banca tradicional, y el Banco Central Saudí (SAMA) opera un entorno de pruebas regulatorio (sandbox) para productos financieros innovadores.
Desafíos
Pese al notable apoyo institucional, el desarrollo de las pymes afronta obstáculos persistentes. El acceso a la financiación, aunque mejora, sigue siendo limitado para las empresas en fase inicial y las microempresas. Las cargas de cumplimiento regulatorio, aunque se han reducido, todavía imponen costes desproporcionados a las firmas más pequeñas. La competencia con grandes conglomerados bien conectados por los contratos públicos y la cuota de mercado genera desventajas estructurales. Y el cambio cultural desde la búsqueda de empleo hacia el emprendimiento, aunque en marcha, requiere un desarrollo generacional.
Turismo
La creación de un sector
El turismo representa el ejemplo más claro de creación de un sector económico enteramente nuevo por parte de la Visión 2030. Antes de 2019, Arabia Saudí no expedía visados de turismo y la economía de visitantes no religiosos era insignificante. La introducción de los visados turísticos en septiembre de 2019, la creación de la Autoridad Saudí de Turismo, la constitución del Fondo de Desarrollo del Turismo y la inversión de decenas de miles de millones de dólares en infraestructura de destinos han establecido, en menos de siete años, el turismo como un contribuyente medible y creciente al PIB.
La arquitectura de objetivos
La estrategia turística opera en múltiples segmentos: turismo religioso (el Hach y la Umra), turismo de ocio (playa, desierto, cultura y aventura), turismo de negocios (congresos, exposiciones y actos corporativos) y turismo de deporte y entretenimiento. El objetivo combinado de 100 millones de visitas anuales para 2030 engloba tanto a los viajeros nacionales como a los internacionales.
La inversión en infraestructuras
La inversión en infraestructura turística se concentra en varios megadestinos —Red Sea Global, AMAALA, AlUla, Diriyah, NEOM (Sindalah y Trojena) y Qiddiya—, e incluye además la mejora de la infraestructura de turismo urbano en Riad, Yeda y otras ciudades.
El sector aéreo es parte esencial de la oferta turística. Saudia (la aerolínea de bandera) amplía su flota y su red de rutas, mientras que Riyadh Air —la nueva aerolínea respaldada por el PIF— está diseñada para convertir a Riad en un centro aéreo global y generar tráfico de turismo en tránsito. El Aeropuerto Internacional Rey Salmán, con su capacidad de diseño de 120 millones de pasajeros, es el ancla infraestructural de esta ambición.
La capacidad hotelera se expande con rapidez, tanto mediante alianzas con marcas internacionales (Marriott, Hilton, Accor, Four Seasons, Aman y otras) como con desarrollo nacional. El sector de la hostelería ha atraído una IED significativa y es uno de los segmentos de más rápido crecimiento de la economía saudí.
El marco de sostenibilidad
La estrategia de desarrollo turístico incorpora compromisos explícitos de sostenibilidad. El proyecto Red Sea Global, en particular, ha situado la conservación ambiental como principio de diseño central, con compromisos de regenerar los ecosistemas marinos, alcanzar la neutralidad de carbono y limitar la densidad de desarrollo. Que estos compromisos se mantengan a medida que aumente la presión comercial será una prueba importante de la integridad de la estrategia.
El desarrollo del sector financiero
La agenda de reformas
El Programa de Desarrollo del Sector Financiero (FSDP) supervisa la modernización y la profundización de los mercados financieros de Arabia Saudí. Entre sus objetivos clave figuran aumentar la cuota de los pagos digitales, ampliar la profundidad y la liquidez del mercado de capitales, desarrollar el sector asegurador, promover la industria de la gestión de activos y cultivar un ecosistema fintech.
Los mercados de capitales
La Bolsa Saudí (Tadawul) se ha convertido en la mayor bolsa de valores de Oriente Próximo y una de las mayores entre los mercados emergentes. Entre sus hitos figuran la salida a bolsa de Saudi Aramco en diciembre de 2019 —la mayor OPV del mundo en su momento—, la inclusión de Arabia Saudí en los índices de mercados emergentes de MSCI y FTSE, y el desarrollo de un mercado paralelo (Nomu) para las cotizaciones de pymes.
La emisión de sukuk (bonos islámicos) se ha ampliado de forma notable, y Arabia Saudí se ha convertido en uno de los mayores emisores soberanos de sukuk del mundo. El desarrollo del mercado nacional de deuda proporciona un canal de financiación alternativo tanto para el Estado como para los prestatarios corporativos.
La modernización regulatoria
El Banco Central Saudí (SAMA) y la Autoridad del Mercado de Capitales (CMA) han impulsado agendas paralelas de modernización regulatoria. El marco de banca abierta de SAMA, su sandbox fintech y la concesión de licencias a bancos exclusivamente digitales respaldan la innovación financiera. Las reformas de la CMA en las normas de cotización, la regulación de la creación de mercado y los marcos de protección al inversor apoyan el desarrollo del mercado de capitales.
Los pagos digitales
El crecimiento de los pagos digitales —desde una base baja de en torno al 20 % de las transacciones hasta un objetivo del 70 %— refleja tanto el cambio en el comportamiento del consumidor como la inversión en infraestructura. La red de tarjetas de débito Mada, la plataforma STC Pay y otros sistemas de pago móvil, y la introducción de un sistema de pagos instantáneos aportan la infraestructura técnica para una economía menos dependiente del efectivo.
Perspectivas
Los objetivos económicos del Pilar 2 son los de mayor trascendencia y los más expuestos a la incertidumbre. El cumplimiento de las metas de desempleo y de participación femenina antes de lo previsto demuestra que la transformación estructural del mercado laboral es posible. El crecimiento del PIF, aunque por debajo de la trayectoria del objetivo final, representa una transformación institucional genuina. Los sectores del turismo, el entretenimiento y la economía digital se han creado o ampliado de forma drástica.
Los próximos cuatro años pondrán a prueba si el impulso puede sostenerse. El crecimiento del PIB no petrolero, la expansión del sector privado, la atracción de IED y el desarrollo de las pymes deberán acelerarse para alcanzar sus objetivos de 2030. Los gigaproyectos deberán empezar a generar ingresos operativos, y no solo actividad de construcción. Y el Reino habrá de navegar la incertidumbre económica mundial, la dinámica de la transición energética y las presiones competitivas de otras economías emergentes con vocación reformista.
La transformación económica de Arabia Saudí no está ni completa ni garantizada. Pero la escala del despliegue de capital, la reforma institucional y el cambio estructural ya logrados crean un cimiento que, con una ejecución disciplinada y sostenida, sitúa al Reino de forma creíble ante su futuro pospetrolero.