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Cuota del PIB no petrolero: 55% PIB real 2025 |Desempleo saudí: 7,2% T4 2025 |Activos del PIF: 925.000 mill. $ estimación 2025 |IED sobre PIB: 2,8% último dato 2025 |Participación laboral femenina: 35,0% último dato 2025 |Calificación crediticia: Aa3/A+/A+ Moody's/Fitch/S&P |Crecimiento del PIB: 4,5% real 2025 |Peregrinos de la Umra: 18 mill.+ del extranjero 2025 |Cuota del PIB no petrolero: 55% PIB real 2025 |Desempleo saudí: 7,2% T4 2025 |Activos del PIF: 925.000 mill. $ estimación 2025 |IED sobre PIB: 2,8% último dato 2025 |Participación laboral femenina: 35,0% último dato 2025 |Calificación crediticia: Aa3/A+/A+ Moody's/Fitch/S&P |Crecimiento del PIB: 4,5% real 2025 |Peregrinos de la Umra: 18 mill.+ del extranjero 2025 |

Contribución del sector privado al PIB: seguimiento del progreso

Seguimiento de la contribución del sector privado al PIB de Arabia Saudí, desde una base del 40 % hacia el ambicioso objetivo del 65 % de la Visión 2030.

Este seguimiento del KPI de contribución del sector privado al PIB sigue el avance de Arabia Saudí hacia el objetivo de la Visión 2030 de elevar la actividad privada desde una base del 40 % hasta el 65 % del PIB. Registra el último peso publicado, la brecha pendiente y los canales de política económica que podrían cerrarla.

Situación actual

En la senda prevista (con retos) — la contribución del sector privado al PIB ha crecido desde aproximadamente el 40 % en 2016 hasta un estimado 46 % en 2024, reflejo de un avance significativo, aunque pone de relieve la magnitud de la transformación aún necesaria para alcanzar el 65 % en 2030.

Indicadores clave

IndicadorValor
Base (2016)~40 %
Peso (2019)~42 %
Peso (2022)~44 %
Último dato (2024)~46 %
Objetivo 203065 %
Brecha hasta el objetivo 2030~19 puntos porcentuales
Operaciones de privatizaciónMás de 15 completadas
Nuevas altas de empresas (2024)Más de 280.000

Análisis de tendencia

Elevar el peso del sector privado en el PIB del 40 % al 65 % representa uno de los objetivos estructuralmente más ambiciosos de la Visión 2030, pues exige un reequilibrio de fondo de la economía saudí, de un modelo liderado por el Estado a otro impulsado por el sector privado, tal como se examina en el análisis sobre la realidad del sector privado. Un avance de seis puntos porcentuales —del 40 % al 46 %— en ocho años refleja un cambio constante pero gradual, y la brecha restante de 19 puntos exige una aceleración.

El crecimiento ha llegado por múltiples canales. El más significativo en términos cuantitativos ha sido la expansión del sector privado no petrolero, impulsada por la actividad de la construcción vinculada a las hipotecas, el crecimiento de los servicios de consumo y la expansión del comercio minorista, la hostelería y el entretenimiento. Solo la producción de la construcción del sector privado ha crecido más de un 50 % desde 2016, a medida que los gigaproyectos, las promociones de vivienda y el inmobiliario comercial han generado una ingente actividad privada. El programa de privatización ha transferido activos de la propiedad pública a la privada, aunque a un ritmo más lento del previsto inicialmente. Entre las operaciones destacadas figuran la privatización parcial de Saudi Aramco a través de su OPV y de las ventas de acciones posteriores, el traspaso de las operaciones de molienda de harina a operadores privados y los procesos de privatización en marcha en la sanidad, la educación y las infraestructuras.

El ecosistema de la pequeña y mediana empresa ha sido un potente motor de crecimiento orgánico. Las nuevas altas de empresas se han disparado, hasta superar las 280.000 anuales en 2024, aproximadamente el doble del nivel de 2016. La simplificación regulatoria, la mejora del acceso a la financiación y el auge del comercio electrónico han reducido las barreras al emprendimiento. Monsha’at (la Autoridad General de la Pequeña y Mediana Empresa) ha desempeñado un papel catalizador en la prestación de servicios de apoyo, y el programa Kafalah ha garantizado más de 15.000 millones de riyales saudíes (SAR) en préstamos a pymes. No obstante, persiste el reto estructural: el sector público —incluidas las operaciones de Aramco de titularidad estatal— es tan grande que incluso un rápido crecimiento del sector privado se traduce en ganancias modestas de peso en términos porcentuales.

Metodología

La contribución del sector privado al PIB la mide la Autoridad General de Estadística a través de las cuentas nacionales. El sector privado comprende todas las entidades económicas no clasificadas como sector público, incluidas las operaciones de refino y petroquímica (downstream) de Saudi Aramco (clasificadas como privadas desde la OPV). El sector público comprende los ministerios, los organismos públicos, las empresas de titularidad estatal que no operan sobre una base comercial y los servicios públicos no comerciales. La clasificación sigue el marco del Sistema de Cuentas Nacionales de la ONU (SCN 2008). Las entidades de propiedad mixta se clasifican en función de quién ejerce el control mayoritario. El indicador se expresa como el valor añadido del sector privado en porcentaje del PIB total a precios básicos corrientes.

Prioridades relacionadas

La expansión del sector privado es la columna vertebral económica de la Visión 2030. Hace posible directamente el objetivo de contribución de las pymes al PIB, respalda el objetivo de empleo de saudíes en el sector privado e impulsa el crecimiento del PIB no petrolero. El programa de privatización (supervisado por el Centro Nacional de Privatización) es uno de sus principales motores estructurales. El KPI también se conecta con los objetivos de IED, ya que la inversión extranjera se dirige predominantemente al sector privado. El desarrollo del mercado financiero —incluidas las reformas del mercado de capitales que facilitan la formación de capital del sector privado— aporta las condiciones habilitadoras.

Perspectivas

Alcanzar el 65 % en 2030 exige una aceleración sin precedentes: sumar unos 3,2 puntos porcentuales al año, aproximadamente cuatro veces el ritmo logrado desde 2016. Este objetivo figura entre los más ambiciosos del marco de la Visión 2030 y podría requerir una revisión o una reinterpretación. La cartera de privatizaciones, de ejecutarse por completo, podría sumar entre 5 y 8 puntos porcentuales a través de transferencias de activos. El ritmo acelerado de construcción de los gigaproyectos y la maduración de las nuevas industrias del sector privado (turismo, entretenimiento, tecnología) aportan crecimiento orgánico.

La proyección de escenario central del Vanderbilt Portfolio es que el sector privado aportará entre el 50 % y el 55 % del PIB en 2030, un logro significativo, pero por debajo del objetivo del 65 %. Alcanzarlo por completo requeriría, con toda probabilidad, o bien una fuerte aceleración del programa de privatización (incluidas posibles nuevas ventas de acciones de Aramco), o bien un descenso sustancial del PIB del sector petrolero que aumentara mecánicamente el peso del sector privado. El avance direccional es inequívoco, y el crecimiento absoluto del sector privado ha sido notable, aunque el objetivo de peso resulte aspiracional.