Liquidez y masa monetaria en Arabia Saudí: seguimiento del KPI
Seguimiento del crecimiento de la masa monetaria y la liquidez del sistema financiero de Arabia Saudí como condiciones habilitadoras de la expansión de la Visión 2030.
Seguimiento del KPI de liquidez y masa monetaria
En la senda prevista — la liquidez del sistema financiero de Arabia Saudí se ha mantenido en niveles adecuados para respaldar los ambiciosos programas de inversión y crédito de la Visión 2030, con una masa monetaria amplia (M3) que crece en torno al 8 %-10 % anual y un sistema bancario que conserva unos ratios de capitalización y liquidez saludables.
Indicadores clave
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Masa monetaria M3 (2016) | 1,76 billones de SAR |
| Masa monetaria M3 (2024) | 2,75 billones de SAR (est.) |
| Crecimiento del M3 (2024) | ~8,5 % interanual |
| Crecimiento del crédito bancario | ~10,2 % interanual |
| Ratio préstamos/depósitos | ~95 % |
| Ratio de solvencia del sector bancario | 19,2 % |
| Préstamos morosos | 1,6 % |
| Tipo repo inverso del SAMA | 5,50 % |
Análisis de tendencia
El sistema financiero de Arabia Saudí ha sorteado con éxito las complejas exigencias de financiar simultáneamente el ingente programa de inversión de la Visión 2030, respaldar la expansión del mercado hipotecario y mantener la estabilidad del sistema bancario. La masa monetaria amplia (M3) ha crecido aproximadamente un 56 % desde 2016, pasando de 1,76 billones de SAR a unos 2,75 billones de SAR estimados, reflejo de la expansión del crédito, del crecimiento de los depósitos y de los efectos multiplicadores de una economía dinámica.
El cambio estructural más significativo en el panorama de la liquidez ha sido el crecimiento explosivo del crédito hipotecario. Desde una base de unos 117.000 millones de SAR en 2016, el saldo vivo de los préstamos inmobiliarios ha crecido hasta superar los 700.000 millones de SAR en 2024, y constituye el mayor componente aislado del crecimiento del crédito. Esta expansión resultó esencial para lograr el objetivo de tasa de propiedad de vivienda, pero ha tensionado progresivamente la liquidez del sector bancario. El ratio préstamos/depósitos ha subido desde aproximadamente el 80 % hasta el 95 %, acercándose a niveles que requieren una gestión cuidadosa. El SAMA ha respondido introduciendo mecanismos de financiación complementarios, ajustando los coeficientes de reservas y facilitando la captación de capital de la banca mediante la emisión de bonos AT1 (Additional Tier 1).
A pesar de la expansión del crédito, el sistema bancario mantiene una gestión conservadora y está bien capitalizado. El ratio de solvencia del 19,2 % se sitúa muy por encima del mínimo del 10,5 % de Basilea III y por encima de la mayoría de sus homólogos regionales. Una morosidad del 1,6 % refleja una sólida calidad crediticia, respaldada por unos estándares de concesión prudentes y por la sólida base de garantías de la cartera hipotecaria. La política de tipos de interés del SAMA sigue a la Reserva Federal estadounidense por el anclaje del riyal al dólar, con un tipo repo inverso del 5,50 % que proporciona un entorno monetario relativamente restrictivo, lo que ha contribuido a contener las presiones inflacionistas al tiempo que sostiene el anclaje cambiario.
Metodología
Las métricas de liquidez y masa monetaria las compila y publica el Banco Central saudí (SAMA) en su boletín estadístico mensual. El M3 (masa monetaria amplia) incluye el efectivo en circulación, los depósitos a la vista, los depósitos a plazo y de ahorro y otros depósitos cuasimonetarios. Los datos de crédito bancario abarcan los préstamos concedidos por los bancos comerciales y se desglosan por sector y tipo. El ratio préstamos/depósitos se calcula dividiendo el total de préstamos bancarios entre el total de depósitos de clientes. Los ratios de solvencia se calculan conforme a los estándares de Basilea III y los reporta trimestralmente cada banco, mientras el SAMA publica las cifras agregadas. Los préstamos morosos siguen los criterios de clasificación del SAMA, alineados con los estándares de Basilea, y las exposiciones se clasifican como morosas cuando acumulan más de 90 días de impago.
Prioridades relacionadas
La liquidez del sistema financiero es una condición habilitadora de prácticamente todos los objetivos económicos de la Visión 2030. Una liquidez adecuada respalda el crédito hipotecario (tasa de propiedad de vivienda), el crédito a las pymes (contribución de las pymes al PIB), la inversión empresarial (contribución del sector privado al PIB) y la financiación de proyectos (el desarrollo de gigaproyectos). El Programa de Desarrollo del Sector Financiero ha ampliado el abanico de instrumentos de financiación disponibles —incluidos los sukuk, las cédulas y la titulización—, diversificando las fuentes de financiación más allá de los depósitos tradicionales. El desarrollo del mercado de capitales, incluido el creciente mercado de bonos de Tadawul, proporciona canales de financiación alternativos que reducen la dependencia de los balances bancarios.
Perspectivas
Las perspectivas de liquidez hasta 2030 exigen una gestión cuidadosa a medida que se intensifican las demandas concurrentes sobre el sistema financiero. El continuo crecimiento hipotecario, las necesidades de financiación de los gigaproyectos y la demanda de crédito del sector privado seguirán presionando los balances bancarios. El ratio préstamos/depósitos se acerca a niveles que podrían limitar una mayor expansión del crédito sin fuentes de financiación adicionales. Entre las principales medidas de mitigación figuran la introducción por el SAMA de flexibilidad en el ratio de cobertura de liquidez, el desarrollo del mercado de cédulas, las iniciativas de captación de depósitos por parte de la banca y la posibilidad de que el SAMA facilite líneas de financiación a largo plazo.
El Vanderbilt Portfolio considera que el sistema bancario saudí es fundamentalmente sólido, con una fuerte capitalización y un bajo riesgo crediticio que le proporcionan un amplio colchón. No obstante, la posición de liquidez requiere una gestión proactiva para evitar convertirse en una restricción vinculante para la implementación de la Visión 2030. El desarrollo del mercado de capitales como canal de financiación alternativo —incluido el mercado de sukuk, cuyo saldo vivo ha superado los 300.000 millones de SAR— constituye una respuesta estructural crítica a este desafío. Se espera que la estabilidad del sistema financiero se mantenga hasta 2030 con una calibración adecuada de las políticas.