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Cuota del PIB no petrolero: 55% PIB real 2025 |Desempleo saudí: 7,2% T4 2025 |Activos del PIF: 925.000 mill. $ estimación 2025 |IED sobre PIB: 2,8% último dato 2025 |Participación laboral femenina: 35,0% último dato 2025 |Calificación crediticia: Aa3/A+/A+ Moody's/Fitch/S&P |Crecimiento del PIB: 4,5% real 2025 |Peregrinos de la Umra: 18 mill.+ del extranjero 2025 |Cuota del PIB no petrolero: 55% PIB real 2025 |Desempleo saudí: 7,2% T4 2025 |Activos del PIF: 925.000 mill. $ estimación 2025 |IED sobre PIB: 2,8% último dato 2025 |Participación laboral femenina: 35,0% último dato 2025 |Calificación crediticia: Aa3/A+/A+ Moody's/Fitch/S&P |Crecimiento del PIB: 4,5% real 2025 |Peregrinos de la Umra: 18 mill.+ del extranjero 2025 |

Índice de calidad sanitaria: seguimiento del KPI

Seguimiento de las mejoras de la calidad sanitaria de Arabia Saudí con la Visión 2030: avances en el índice HAQ y en la acreditación hospitalaria.

Seguimiento del KPI del índice de calidad sanitaria

En la senda prevista — el KPI de calidad sanitaria de Arabia Saudí, anclado en el avance del índice de Acceso y Calidad Sanitaria (HAQ), refleja las inversiones en estándares clínicos, acreditación hospitalaria y sistemas de seguridad del paciente.

Indicadores clave

IndicadorValor
Base del índice HAQ (2016)74
Índice HAQ (2022)78
Último índice HAQ (est. 2024)80
Objetivo 203085+ (media de la OCDE)
Brecha hasta el objetivo 2030~5 puntos
Hospitales acreditados por la JCIMás de 110
Tasa de satisfacción del paciente78 %
Reducción de errores médicos-35 % desde 2016

Análisis de tendencia

La trayectoria de la calidad sanitaria de Arabia Saudí ha mostrado una mejora constante en múltiples dimensiones. El índice HAQ —una medida compuesta desarrollada por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) que sigue la mortalidad evitable en 32 causas de muerte— pasó de 74 en 2016 a un estimado de 80 en 2024. Esta ganancia de seis puntos sitúa al reino con firmeza en el tramo superior de los países de renta media y estrecha la distancia con las medias de la OCDE, que se agrupan en torno a 85 y 90.

La mejora refleja inversiones estructurales en tres ámbitos. En primer lugar, la acreditación hospitalaria se ha ampliado de forma drástica. El número de centros con la acreditación de la Joint Commission International (JCI) —el patrón oro mundial de la calidad hospitalaria— ha crecido desde unos 40 en 2016 hasta más de 110 en 2024. La Junta Central Saudí para la Acreditación de Instituciones Sanitarias (CBAHI) ha elevado al mismo tiempo los estándares de acreditación nacional, con cumplimiento obligatorio ya exigido a todos los hospitales públicos y privados. En segundo lugar, los marcos de gobernanza clínica se han reforzado mediante la introducción de vías clínicas estandarizadas, sistemas de historias clínicas electrónicas y paneles de control de calidad en tiempo real. El programa Aaman (Seguridad) del Ministerio de Sanidad ha reducido los errores médicos notificables en un 35 % estimado desde 2016.

En tercer lugar, el desarrollo de centros de excelencia en atención especializada ha elevado los resultados en enfermedades complejas. El programa saudí de trasplante de órganos realiza ya más de 600 trasplantes al año, con tasas de supervivencia comparables a las de los principales centros internacionales. El Hospital Especializado y Centro de Investigación Rey Faisal figura de forma constante entre los 200 mejores hospitales del mundo. La atención oncológica se ha transformado con la creación de centros oncológicos integrales en Riad, Yeda y la Provincia Oriental, lo que reduce la necesidad de que los pacientes busquen tratamiento en el extranjero.

Metodología

El índice de calidad sanitaria se nutre de múltiples fuentes de datos. El principal referente internacional es el índice HAQ del Estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, que mide las tasas de mortalidad estandarizadas por edad por causas que no deberían ser mortales en presencia de una atención sanitaria eficaz. En el plano interno, el Ministerio de Sanidad realiza un seguimiento de un panel de indicadores de calidad que incluye las tasas de infección nosocomial, las tasas de complicaciones quirúrgicas, los tiempos de espera en urgencias, las tasas de reingreso y las medidas de resultados percibidos por el paciente. La CBAHI lleva a cabo evaluaciones periódicas de acreditación frente a estándares alineados con los requisitos de ISQua (International Society for Quality in Health Care). La satisfacción del paciente se mide mediante encuestas estandarizadas administradas trimestralmente en todos los hospitales públicos.

Prioridades relacionadas

Las mejoras de la calidad sanitaria posibilitan directamente el KPI de esperanza de vida al reducir la mortalidad evitable. Las ganancias de calidad también respaldan el objetivo de cobertura sanitaria al garantizar que la ampliación del acceso se traduzca en mejores resultados de salud y no en una simple mayor utilización. El componente de privatización del Programa de Transformación del Sector Sanitario depende de los estándares de calidad para mantener los niveles de servicio a medida que cambian los modelos de prestación. El reconocimiento internacional de la calidad respalda el emergente sector del turismo médico de Arabia Saudí y su aspiración de convertirse en un centro sanitario de referencia regional.

Perspectivas

Alcanzar un índice HAQ de 85 o más en 2030 exige una mejora continua de aproximadamente un punto al año, en línea con el ritmo logrado en los últimos años. Entre los principales facilitadores figuran el despliegue en curso de las historias clínicas electrónicas en todos los centros públicos (previsto para completarse en 2027), la ampliación de los programas de formación especializada del personal clínico y la implantación de modelos de atención basada en el valor que alinean los incentivos de los proveedores con los resultados de calidad.

Entre los principales desafíos se encuentran las restricciones de capacidad de la fuerza laboral —en particular en enfermería, donde la ratio de enfermeros por habitante de Arabia Saudí sigue por debajo de las medias de la OCDE— y la complejidad de mejorar la calidad en la atención primaria, donde los sistemas de medición están menos maduros. El Vanderbilt Portfolio proyecta un índice HAQ de entre 83 y 86 en 2030, lo que sugiere que el objetivo es alcanzable con una ejecución sostenida. El paso de los modelos de atención basada en el volumen a los basados en el valor será el motor de calidad determinante en el periodo 2025-2030.