Gasto de los hogares en cultura y ocio: seguimiento del KPI
Seguimiento del gasto de los hogares saudíes en cultura y ocio hacia el objetivo del 6 % de la Visión 2030, actualmente en el 2,9 %.
Estado del KPI de gasto de los hogares en cultura
En riesgo — el gasto de los hogares saudíes en cultura y ocio se mantiene muy por debajo del objetivo del 6 % de la Visión 2030, en torno al 2,9 % del gasto total de los hogares. Aunque el denominador ha crecido al ritmo de las rentas, el ecosistema cultural y del entretenimiento aún está madurando.
Indicadores clave
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Base (2016) | 2,9 % |
| Tasa (2020) | 2,7 % (impacto de la COVID) |
| Tasa (2022) | 3,3 % |
| Último dato (2024) | 3,8 % |
| Objetivo 2030 | 6,0 % |
| Brecha hasta el objetivo 2030 | 2,2 puntos porcentuales |
| Recintos de entretenimiento | Más de 350 (desde casi cero) |
| Eventos anuales celebrados | Más de 10.000 |
Análisis de tendencia
La trayectoria del gasto cultural de los hogares saudíes ilustra tanto la ambición como la complejidad de la transformación cultural. La base de 2016, del 2,9 %, reflejaba una sociedad con opciones de consumo cultural y de entretenimiento formal extremadamente limitadas: sin cines, con pocos conciertos públicos, apenas teatro y una escasa oferta de museos. El objetivo del 6 % implicaba duplicar el consumo cultural, anclado en la expectativa de que un panorama del entretenimiento recién liberalizado generaría demanda con rapidez.
El avance ha sido significativo, pero más lento de lo proyectado inicialmente. La pandemia de COVID-19 impuso un grave retroceso en 2020, cuando la tasa llegó a caer hasta el 2,7 % al cancelarse los eventos y cerrarse los recintos. La recuperación posterior ha sido intensa, con un ascenso de la tasa hasta un 3,8 % estimado en 2024. El valor absoluto del gasto cultural ha crecido de forma sustancial —un 65 % estimado en términos reales desde 2016—, pero el denominador (el gasto total de los hogares) también se ha ampliado al crecer las rentas, lo que ha moderado la ganancia porcentual. La Autoridad General de Entretenimiento ha autorizado más de 350 recintos de entretenimiento, y Arabia Saudí acoge ya más de 10.000 eventos organizados al año, entre ellos la Riyadh Season (que atrajo a 15 millones de visitantes en su última edición), la Jeddah Season y los festivales de AlUla.
El reto estructural es que el gasto cultural como proporción de los presupuestos de los hogares tiende a crecer despacio incluso en las economías avanzadas. Las medias de la OCDE se sitúan entre el 5 % y el 9 %, pero esos niveles se desarrollaron a lo largo de décadas de maduración de la infraestructura cultural. Arabia Saudí trata de comprimir ese calendario de forma drástica. Entre los indicadores positivos figuran el rápido crecimiento de la asistencia al cine (desde cero en 2016 hasta más de 20 millones de entradas vendidas al año en 2024), la expansión del consumo de música y espectáculos en directo y el creciente turismo interno hacia los sitios culturales. No obstante, el gasto en vivienda, alimentación y transporte sigue dominando los presupuestos de los hogares, sobre todo entre los de renta media.
Metodología
El gasto de los hogares en cultura y ocio se mide a través de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares que realiza la Autoridad General de Estadística. El indicador sigue el marco COICOP (Clasificación del Consumo Individual por Finalidades), en concreto la División 09 (Ocio y Cultura), que incluye el gasto en equipos audiovisuales, servicios recreativos y culturales, periódicos, libros, artículos de papelería y viajes combinados. La encuesta abarca aproximadamente 30.000 hogares en todo el país y se realiza con periodicidad anual, con suplementos trimestrales. La metodología se actualizó en 2020 para captar el gasto en entretenimiento digital (suscripciones de streaming, juegos móviles, compras de contenidos digitales) que antes se contabilizaba de forma insuficiente.
Prioridades relacionadas
El gasto cultural es un indicador culminante del Programa de Calidad de Vida y refleja directamente el impacto de las reformas de liberalización social. Conecta con el KPI de sitios del Patrimonio de la UNESCO (el turismo cultural estimula el gasto cultural), con el Índice Mundial de la Felicidad (la participación cultural se correlaciona con la satisfacción vital) y con el objetivo de tres ciudades entre las 100 primeras (una oferta cultural vibrante mejora las clasificaciones de habitabilidad de las ciudades). La contribución económica del sector del entretenimiento también respalda los objetivos de PIB no petrolero, con una aportación estimada del sector de 22.000 millones de riyales saudíes (SAR) al año al PIB. Las instituciones culturales, entre ellas la Comisión Real para AlUla, el programa de infraestructura cultural del Ministerio de Cultura y la Autoridad General de Entretenimiento, son los principales impulsores institucionales.
Perspectivas
Alcanzar el 6 % en 2030 exige acelerar el ritmo actual. La brecha restante, de 2,2 puntos porcentuales, debe cerrarse en seis años, lo que requiere aproximadamente 0,37 puntos de mejora anual, modestamente por encima del ritmo anual de 0,3 puntos logrado desde el mínimo de 2020. Entre los facilitadores clave figuran el despliegue continuo de los megaproyectos de entretenimiento (Qiddiya, que será el mayor destino de entretenimiento de la región, cuya apertura progresiva está prevista a partir de 2025), la expansión de las pantallas de cine hasta más de 2.500 y la maduración de los ecosistemas saudíes de la música, las artes escénicas y los museos.
El Vanderbilt Portfolio califica este KPI de moderadamente en riesgo, con una proyección de referencia de entre el 4,8 % y el 5,5 % en 2030. Alcanzar el objetivo pleno del 6 % probablemente exija un crecimiento del gasto en entretenimiento digital mayor de lo esperado y el lanzamiento con éxito de Qiddiya y de otros megadestinos de entretenimiento. El avance direccional es claro, pero el ritmo debe acelerarse.