Calificación crediticia soberana: seguimiento del avance
Seguimiento de la calificación crediticia soberana saudí: Moody's (Aa3), Fitch (A+) y S&P (A+/A-1), reflejo de la solidez fiscal y las reformas.
El seguimiento de la calificación crediticia de Arabia Saudí sigue las evaluaciones soberanas del reino por parte de Moody’s, Fitch y S&P Global. Las calificaciones importan porque condicionan el coste de financiación del Estado, la financiación de los emisores cuasisoberanos y la confianza de los inversores en la vertiente fiscal de la Visión 2030.
Estado actual
En la senda prevista — Arabia Saudí mantiene sólidas calificaciones crediticias soberanas de grado de inversión: Moody’s Aa3 (estable), Fitch A+ (estable) y S&P Global A+/A-1 (estable). Estas calificaciones reflejan los significativos colchones fiscales del reino, unos niveles de deuda manejables y la credibilidad del programa de reformas de la Visión 2030.
Indicadores clave
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Calificación de Moody’s | Aa3 (estable) |
| Calificación de Fitch | A+ (estable) |
| Calificación de S&P | A+/A-1 (estable) |
| Deuda pública/PIB | ~26 % |
| Saldo fiscal (2024) | ~-2,5 % del PIB |
| Reservas de divisas (SAMA) | Más de 440.000 millones de dólares |
| Activos del PIF | ~925.000 millones de dólares |
| Capacidad de emisión de deuda | Consolidada |
Análisis de tendencia
La trayectoria de la calificación crediticia de Arabia Saudí durante el periodo de la Visión 2030 refleja la tensión entre un gasto fiscal ambicioso y los extraordinarios colchones financieros del reino. Tras las rebajas de 2016 a raíz del desplome del precio del petróleo —cuando Moody’s pasó de Aa3 a A1 y S&P de AA- a A-—, las calificaciones del reino se han recuperado de forma gradual a medida que mejoraba la gestión fiscal, crecían los ingresos no petroleros y ganaba credibilidad el programa de reformas estructurales. Moody’s elevó la calificación del reino a Aa3 en 2023, reflejo de su valoración de que el avance de la diversificación había reforzado de forma sustancial el perfil crediticio soberano.
Las evaluaciones de las agencias de calificación subrayan varias fortalezas. El balance del Estado sigue siendo formidable: las reservas de divisas de la SAMA superan los 440.000 millones de dólares, los activos del PIF se acercan a 1 billón de dólares y la deuda pública en torno al 26 % del PIB se sitúa muy por debajo del umbral del 60 % que suele asociarse a un riesgo soberano elevado. La gestión de la deuda del reino ha sido ejemplar, con el Centro Nacional de Gestión de la Deuda (NDMC) consolidando a Arabia Saudí como un emisor habitual y bien acogido en los mercados internacionales de capital. Los bonos internacionales saudíes cotizan de forma sistemática por debajo de los de muchos soberanos mejor calificados, reflejo de una confianza del mercado que supera a las calificaciones oficiales.
El relato de la calificación crediticia también ha evolucionado para incorporar los avances de la Visión 2030. Las agencias de calificación remiten cada vez más a la diversificación de los ingresos públicos (el IVA aporta más de 165.000 millones de riyales saudíes (SAR) al año), a la expansión de la economía no petrolera y a las reformas institucionales que han mejorado la gobernanza y la transparencia. La publicación de estados financieros públicos exhaustivos, la creación del Programa de Sostenibilidad Fiscal con objetivos fiscales claros a medio plazo y la creciente independencia de las instituciones reguladoras han contribuido a mejorar las valoraciones de gobernanza.
Metodología
Las calificaciones crediticias soberanas las asignan las tres grandes agencias internacionales —Moody’s Investors Service, Fitch Ratings y S&P Global Ratings— a partir de evaluaciones exhaustivas de la solvencia de un soberano. Cada agencia utiliza una metodología propia que evalúa la calidad institucional y de gobernanza, la fortaleza económica, el desempeño y la resiliencia fiscales, el marco de política monetaria y la posición exterior. Las calificaciones se expresan en escalas específicas de cada agencia (Moody’s: de Aaa a C; Fitch y S&P: de AAA a D). Las tres agencias mantienen una vigilancia continua del soberano saudí, con revisiones formales de calificación que suelen realizarse anualmente o cuando se producen hechos relevantes. Cada calificación incluye una perspectiva (positiva, estable o negativa) que indica la dirección probable de la próxima acción de calificación.
Prioridades relacionadas
La calificación crediticia soberana es un indicador de resultado compuesto que sintetiza el avance en múltiples objetivos económicos y fiscales de la Visión 2030. Una calificación sólida respalda directamente la capacidad del reino para financiar las inversiones de la Visión 2030 en los mercados internacionales de capital a tipos competitivos, reduce el coste de la deuda pública y atrae inversión extranjera (la calificación soberana actúa como techo para las calificaciones corporativas en muchas metodologías). El KPI de ingresos no petroleros es especialmente relevante, ya que las agencias de calificación consideran la diversificación fiscal un factor crediticio clave. La calificación crediticia también refleja la tasa de inflación (estabilidad macroeconómica), la trayectoria del crecimiento del PIB y las mejoras de calidad institucional.
Perspectivas
La perspectiva de la calificación crediticia de Arabia Saudí es de estable a positiva. Son posibles nuevas mejoras si el reino sigue demostrando diversificación fiscal, mantiene una gestión prudente de la deuda y cumple los objetivos de transformación económica de la Visión 2030. La calificación Aa3 de Moody’s ya sitúa a Arabia Saudí entre los soberanos mejor calificados del universo de mercados emergentes, y una convergencia con el rango Aa2/AA es concebible si se mantienen las tendencias actuales.
Los principales riesgos a la baja se relacionan con un precio del petróleo bajo y sostenido que pudiera presionar los saldos fiscales, una posible escalada de las tensiones geopolíticas regionales y los riesgos de ejecución del programa de inversión a gran escala, como se analiza en la perspectiva de sostenibilidad fiscal. No obstante, los enormes colchones financieros del reino (reservas combinadas de la SAMA y activos del PIF por encima de 1,4 billones de dólares) proporcionan una resiliencia extraordinaria frente a escenarios adversos. El Vanderbilt Portfolio considera que la trayectoria de la calificación crediticia es favorable y espera que las tres agencias mantengan o mejoren sus valoraciones de aquí a 2030.