Alerta de brecha: ingresos públicos no petroleros
Seguimiento de los ingresos no petroleros saudíes, desde 163.000 millones de riyales hacia el objetivo de 1 billón de la Visión 2030.
KPI de la brecha de ingresos no petroleros de Arabia Saudí
El KPI de la brecha de ingresos no petroleros de Arabia Saudí mide si los ingresos públicos ajenos a los hidrocarburos pueden pasar de la base de 163.000 millones de riyales al objetivo de 1 billón de riyales de la Visión 2030. La estimación actual, cercana a los 450.000 millones de riyales, deja una amplia brecha pendiente y un reto de ejecución fiscal de alto riesgo.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Valor actual | ~450.000 millones de riyales (est. 2025) |
| Objetivo 2030 | 1 billón de riyales |
| Brecha | ~550.000 millones de riyales |
| Ritmo anual requerido | ~138.000 millones de riyales al año |
| Años restantes | 4 |
| Nivel de riesgo | Alto |
Análisis
La diversificación fiscal se sitúa en el núcleo de la tesis de sostenibilidad de la Visión 2030. El objetivo de 1 billón de riyales en ingresos públicos anuales no petroleros, frente a los 163.000 millones de riyales de la base de partida, exige multiplicar la cifra por seis y representa la transformación del modelo de ingresos del Estado, que pasa de la dependencia de los hidrocarburos a una base fiscal diversificada. En 2025, los ingresos no petroleros han crecido hasta unos 450.000 millones de riyales estimados, impulsados sobre todo por el IVA (elevado del 5 % al 15 % en 2020), los gravámenes a los expatriados, las tasas por servicios públicos, los ingresos por inversiones y los impuestos especiales.
El crecimiento desde los 163.000 millones hasta los 450.000 millones de riyales demuestra que la maquinaria de diversificación de ingresos funciona y se está escalando. Solo el IVA genera aproximadamente entre 140.000 y 160.000 millones de riyales al año, y el sistema de gravámenes a los expatriados aporta otros 40.000-50.000 millones. Los rendimientos de las inversiones del PIF y de otras entidades soberanas, los dividendos de las empresas públicas y los ingresos vinculados al turismo completan la base actual. Sin embargo, la brecha restante de 550.000 millones de riyales exige algo más que un crecimiento incremental de las fuentes de ingresos existentes: requiere nuevas categorías de ingresos o un escalado radical de las actuales.
Alcanzar 1 billón de riyales exige un crecimiento de los ingresos no petroleros de aproximadamente el 22 % anual, algo posible solo mediante una combinación de crecimiento económico que amplíe la base imponible, la introducción de nuevos instrumentos de ingresos y un escalado significativo de los rendimientos de las inversiones. Las cifras sugieren que, sin una fuente de ingresos nueva y transformadora —como el impuesto de sociedades, una base del IVA más amplia o unas distribuciones de dividendos del PIF mucho mayores—, el objetivo resulta extremadamente difícil.
Factores atenuantes
Se están desarrollando varios canales de expansión de los ingresos. El sector turístico, a medida que escala hacia un mayor número de visitantes, genera ingresos fiscales a través de las tasas hoteleras, los impuestos sobre el entretenimiento y las tasas aeroportuarias. El objetivo de gasto en entretenimiento del 6 % de los presupuestos familiares crea una base de consumo imponible que no existía antes de 2017. Los cánones del sector minero, a medida que el Reino desarrolla su dotación mineral estimada en 1,3 billones de dólares, podrían aportar ingresos significativos dentro del horizonte de 2030, en particular procedentes del fosfato, el oro y los metales básicos.
El creciente volumen de activos gestionados del PIF y su transición hacia activos generadores de rentas podrían aumentar de forma significativa las distribuciones de ingresos por inversiones al Estado. Si el PIF lograra una rentabilidad anual del 5 % sobre una cartera cercana a los 1,5 billones de dólares, el rendimiento anual superaría los 250.000 millones de riyales, una fuente sustancial de ingresos no petroleros. Ahora bien, esto depende del rendimiento de la cartera y de la política de distribución.
Los ingresos por privatizaciones, aunque puntuales y no recurrentes, generan picos de recaudación que elevan los totales anuales no petroleros. La privatización parcial de activos de agua, sanidad y educación podría arrojar valores de transacción considerables. El creciente recurso del Gobierno a las alianzas público-privadas para las infraestructuras también genera cánones de concesión y acuerdos de reparto de ingresos.
Evaluación del riesgo
Se califica con un riesgo alto. La brecha entre los ingresos no petroleros actuales y el objetivo de 1 billón de riyales es la segunda mayor en términos absolutos del marco de la Visión 2030, tras los activos gestionados del PIF. Alcanzarlo exige o bien la introducción de nuevos instrumentos fiscales de calado, que conllevan una notable sensibilidad política y económica, o bien un escalado extraordinario de los rendimientos de las inversiones, que depende de las condiciones del mercado y del desempeño del PIF.
La proyección de escenario central sitúa los ingresos no petroleros entre 550.000 y 700.000 millones de riyales en 2030, lo que representa un avance transformador desde la base de 163.000 millones, pero se queda por debajo de la ambición del billón de riyales. La disposición del Gobierno a introducir el impuesto de sociedades o a ampliar la base del IVA será una variable decisiva en los últimos años.