Alerta de brecha: trayectoria cero neto 2060
Evaluación del avance de Arabia Saudí hacia el cero neto en 2060: trayectoria de emisiones, despliegue de renovables y captura de carbono.
Brecha de cero neto 2060 de Arabia Saudí: seguimiento de KPI de la Visión 2030
Este seguimiento de la brecha de cero neto 2060 de Arabia Saudí mide la trayectoria de emisiones, renovables y captura de carbono necesaria para conectar los KPI climáticos de la Visión 2030 con el compromiso del Reino de alcanzar el cero neto en 2060.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Valor actual | ~650 MtCO2e de emisiones anuales |
| Objetivo 2060 | Emisiones netas cero |
| Brecha | ~650 MtCO2e (brutas) |
| Ritmo anual requerido | ~19 MtCO2e de reducción al año |
| Años restantes | 34 (hasta 2060) |
| Nivel de riesgo | Medio (trayectoria a largo plazo) |
Análisis
El compromiso de Arabia Saudí de alcanzar las emisiones netas cero de gases de efecto invernadero en 2060, anunciado en la COP26 de noviembre de 2021 en el marco de la Iniciativa Verde Saudí, representa un desafío definitorio a largo plazo para una nación cuya economía, sistema energético y modelo fiscal se sustentan en la producción y el consumo de hidrocarburos. Las emisiones anuales actuales se estiman en aproximadamente 650 millones de toneladas de CO2 equivalente, lo que sitúa a Arabia Saudí entre los 15 mayores emisores del mundo. Aunque el objetivo de 2060 ofrece un horizonte temporal más amplio que los compromisos para 2050 de muchas naciones occidentales, la transformación requerida no es menos fundamental.
Como evaluación intermedia de cara a 2030, la cuestión es si Arabia Saudí está estableciendo la trayectoria de base necesaria para alcanzar el cero neto en 2060. La Iniciativa Verde Saudí fijó objetivos intermedios de reducción de emisiones de 278 millones de toneladas anuales para 2030 mediante el marco de la Economía Circular del Carbono. Esto exige una combinación de despliegue de energías renovables, mejoras en la eficiencia energética, captura y almacenamiento de carbono, y reforestación. El avance en cada pilar varía de forma significativa.
El despliegue de energías renovables, según se evalúa en la alerta de brecha específica sobre energías renovables, va por detrás del ritmo necesario para el objetivo del 50 % de electricidad. Las medidas de eficiencia energética han logrado mejoras moderadas, con normas de construcción, mandatos de eficiencia industrial y regulaciones de consumo de combustible que contribuyen de forma incremental. La captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) es un ámbito de auténtico liderazgo saudí: Aramco opera una de las mayores instalaciones de CCUS del mundo en Uthmaniyah y desarrolla tecnologías de captura directa del aire. No obstante, la capacidad actual de CCUS captura solo una fracción de las emisiones totales.
Factores atenuantes
El marco de la Economía Circular del Carbono de Arabia Saudí, que hace hincapié en reducir, reutilizar, reciclar y eliminar, ofrece una arquitectura estratégica integral que reconoce el papel persistente de los hidrocarburos al tiempo que apunta a la gestión del carbono. Este enfoque es más pragmático que las estrategias que dependen por completo de la sustitución por renovables, y aprovecha las capacidades industriales que Arabia Saudí ya posee en CCUS.
La iniciativa de hidrógeno verde, anclada en el proyecto Helios de NEOM, posiciona a Arabia Saudí como un potencial gran exportador de hidrógeno verde y amoníaco. Si la economía del hidrógeno se expande según lo previsto, Arabia Saudí podría generar un valor económico considerable a partir de las exportaciones de energía limpia, al tiempo que reduce la dependencia interna de combustibles fósiles sin mitigar para aplicaciones industriales y de generación eléctrica.
Los objetivos de reforestación y restauración de ecosistemas de la Iniciativa Verde Saudí y de la Iniciativa Verde de Oriente Medio aspiran a plantar 10.000 millones de árboles a escala regional y 450 millones de árboles en el país. Aunque el potencial de secuestro de carbono en entornos áridos es objeto de debate, estos programas contribuyen al relato y aportan una modesta capacidad de compensación de emisiones.
Los compromisos de reducción de metano del Reino y su participación en el marco del Compromiso Global de Metano abordan un potente gas de efecto invernadero en el que las operaciones de petróleo y gas de Arabia Saudí pueden lograr reducciones significativas mediante la eficiencia operativa y la detección de fugas.
Evaluación del riesgo
El objetivo de cero neto para 2060 se califica con un riesgo medio desde la perspectiva de la trayectoria. El horizonte de 34 años ofrece un margen considerable para la maduración tecnológica, en particular en CCUS, hidrógeno verde y renovables de nueva generación. Los recursos financieros de Arabia Saudí, a través del PIF y de su riqueza soberana, permiten inversiones a gran escala en tecnologías de descarbonización que muchas naciones no pueden permitirse.
El principal riesgo es que el modelo económico siga estando fundamentalmente ligado a los ingresos por exportación de petróleo hasta 2060, lo que genera una tensión entre maximizar la producción de hidrocarburos por sostenibilidad fiscal y reducir las emisiones por los compromisos climáticos. Resolver esta tensión requiere o bien una transformación fiscal completa (alcanzar los objetivos de ingresos no petroleros analizados en otros apartados) o bien el desarrollo de productos de hidrocarburos neutros en carbono (hidrógeno azul, producción de petróleo con CCUS) que permitan mantener la producción sin emisiones netas. El punto de control de 2030 revelará si las inversiones de base se están realizando a una escala suficiente para sustentar la trayectoria a más largo plazo.