SAMA, banco central saudí: política monetaria y Visión 2030
El Banco Central Saudí, conocido por su acrónimo árabe SAMA (Saudi Arabian Monetary Authority hasta su cambio formal de denominación en 2020), es la autoridad monetaria del reino y el regulador de sus sistemas bancario, asegurador y de pagos. Fundado en 1952, SAMA es uno de los bancos centrales más antiguos y respetados de la región del Golfo, responsable de preservar la estabilidad monetaria, gestionar las reservas de divisas del reino y velar por la solidez del sistema financiero.
SAMA ocupa una posición singular en el entramado institucional de la Visión 2030. Mientras que otras instituciones, como el PIF, impulsan el despliegue de capital y el desarrollo industrial, SAMA aporta la estabilidad monetaria y financiera que sostiene todo el programa de transformación. Sus decisiones regulatorias afectan a cada banco, aseguradora, empresa fintech y proveedor de servicios financieros que opera en el reino, lo que la convierte en una institución esencial para cualquier participante en el ecosistema financiero saudí.
Mandato y competencias
El mandato de SAMA abarca cinco funciones básicas: política monetaria, supervisión bancaria, regulación de seguros, vigilancia de los sistemas de pago y gestión de las reservas exteriores del reino.
Política monetaria
Arabia Saudí mantiene un régimen de tipo de cambio fijo, con el riyal saudí vinculado al dólar estadounidense a razón de 3,75 riyales por dólar. Esta paridad se mantiene desde 1986 y actúa como ancla nominal de la política monetaria del reino. El tipo de cambio fijo implica que la política de tipos de interés de SAMA sigue en gran medida a la Reserva Federal de Estados Unidos: el banco central ajusta sus tipos repo y repo inverso de referencia al compás de las decisiones de la Fed.
La paridad cambiaria aporta estabilidad y previsibilidad de precios a los inversores y socios comerciales internacionales, pero limita la capacidad de SAMA para emplear la política monetaria de forma autónoma en la gestión de las condiciones económicas internas. Este equilibrio se comprende bien dentro de la política económica saudí, y la política fiscal, gestionada a través del Ministerio de Hacienda, es la principal herramienta para regular la demanda interna.
Supervisión bancaria
SAMA supervisa un sector bancario formado por bancos nacionales y sucursales de bancos internacionales que operan en el reino. La banca saudí está bien capitalizada según los estándares internacionales, con ratios de solvencia que superan sistemáticamente los mínimos de Basilea III. El enfoque supervisor de SAMA ha sido tradicionalmente prudente, lo que ha contribuido a la resiliencia del sector durante los episodios de tensión financiera mundial, incluidas la crisis de 2008 y la pandemia de 2020.
El regulador ha modernizado progresivamente su marco de supervisión mediante la aplicación de los estándares de Basilea III, la introducción de requisitos de pruebas de resistencia y el refuerzo de las exigencias de gobierno corporativo para las entidades reguladas. SAMA también vigila el cumplimiento de la normativa contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, un ámbito de creciente atención regulatoria.
Regulación de seguros
SAMA asumió la responsabilidad de la regulación de los seguros en 2003 y supervisa tanto a las aseguradoras convencionales como a las cooperativas (conformes con la sharía). El mercado asegurador saudí ha crecido de forma notable, impulsado por la obligatoriedad del seguro de salud, la exigencia del seguro de automóvil y la expansión de la cobertura comercial en toda la economía.
El regulador ha trabajado para mejorar la conducta de mercado, los estándares actuariales y los requisitos de solvencia, al tiempo que aborda el reto de la fragmentación de un mercado que históricamente ha incluido a un gran número de aseguradoras pequeñas e infracapitalizadas.
Sistemas de pago
SAMA supervisa la infraestructura de pagos del reino, que incluye la red Saudi Payments (antes SADAD), el sistema de liquidación bruta en tiempo real SARIE y la red de tarjetas de débito Mada. La digitalización de los pagos es una prioridad estratégica, y SAMA se ha fijado incrementar de forma significativa la proporción de transacciones sin efectivo como parte del Programa de Desarrollo del Sector Financiero.
La red Mada se ha convertido en uno de los sistemas de pago en punto de venta más extendidos de la región, y SAMA ha promovido los pagos sin contacto, los monederos móviles y las capacidades de pago instantáneo. El desarrollo de marcos de open banking, que permiten a terceros proveedores acceder a los datos bancarios e iniciar pagos con el consentimiento del cliente, constituye la próxima frontera de la innovación en pagos.
Sandbox regulatorio fintech
El sandbox regulatorio de SAMA se ha convertido en uno de los entornos de prueba fintech más activos de Oriente Medio. Puesto en marcha en 2018, el sandbox permite a las empresas tecnológicas probar productos y servicios financieros innovadores en un entorno regulatorio controlado antes de solicitar una licencia plena.
El sandbox ha acogido a empresas que trabajan en préstamos entre particulares, distribución digital de seguros, servicios de roboadvisory, financiación del comercio basada en blockchain y evaluación crediticia mediante inteligencia artificial. Los participantes que superan el sandbox con éxito acceden a la licencia plena, lo que contribuye al desarrollo de un ecosistema fintech nacional que el reino considera esencial para sus objetivos de modernización del sector financiero.
SAMA también ha explorado la moneda digital de banco central a través de su Proyecto Aber, una iniciativa conjunta con el Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos para ensayar una moneda digital compartida en la liquidación transfronteriza entre ambos países. Aunque no se ha lanzado una moneda digital minorista a gran escala, el programa de investigación sitúa a SAMA en condiciones de responder a medida que avanzan las iniciativas mundiales de monedas digitales de banco central.
Gestión de las reservas exteriores
SAMA gestiona las reservas de divisas del reino, que respaldan la paridad riyal-dólar y actúan como colchón frente a las perturbaciones económicas externas. La cartera de reservas se invierte principalmente en activos muy líquidos, con grado de inversión y denominados en dólares estadounidenses, en coherencia con las exigencias del régimen cambiario.
El nivel de las reservas exteriores es objeto de estrecha vigilancia por parte de inversores internacionales y agencias de calificación crediticia, como indicador de la capacidad del reino para mantener la paridad de la moneda y absorber déficits fiscales en periodos de bajos precios del petróleo. La política de gestión de reservas de SAMA equilibra los objetivos contrapuestos de liquidez, seguridad y generación de rentabilidad.
Programa de Desarrollo del Sector Financiero
SAMA es una institución ejecutora clave del Programa de Desarrollo del Sector Financiero, uno de los trece programas de realización de la Visión 2030. El programa busca ampliar la penetración de los servicios financieros, desarrollar los mercados de capitales, hacer crecer el sector asegurador y fomentar la inclusión financiera y los servicios financieros digitales.
Entre sus objetivos concretos figuran aumentar la proporción de transacciones sin efectivo, expandir la penetración de la financiación hipotecaria, incrementar las primas de seguros como porcentaje del PIB, elevar los activos de la industria de gestión de fondos e impulsar el ahorro y la inversión entre los hogares saudíes. Las actuaciones regulatorias, las decisiones de concesión de licencias y las políticas supervisoras de SAMA influyen directamente en el avance hacia estas metas.
El programa contempla asimismo la promoción de Riad como centro financiero regional, con iniciativas para atraer a instituciones financieras internacionales que establezcan su sede regional en el reino. Los marcos de licencia y regulación de SAMA para bancos y firmas financieras extranjeras desempeñan un papel central en la competitividad del reino como plaza financiera.
Open banking y transformación digital
SAMA ha introducido un marco de open banking que obliga a los bancos a facilitar a terceros proveedores autorizados el acceso a los datos de las cuentas de los clientes y a los servicios de iniciación de pagos, siempre con el consentimiento del cliente. Este marco, inspirado en iniciativas similares del Reino Unido y la Unión Europea, está concebido para estimular la competencia, mejorar la experiencia del cliente y posibilitar el desarrollo de servicios financieros innovadores.
El banco central también ha invertido en sus propias capacidades digitales: ha modernizado la tecnología supervisora, ha reforzado la analítica de datos para la vigilancia macroprudencial y ha desarrollado marcos de reporte digital que reducen la carga de cumplimiento de las entidades reguladas al tiempo que mejoran la puntualidad y la calidad de la información supervisora.
Coordinación con otras instituciones
SAMA coordina estrechamente con la Autoridad del Mercado de Capitales en los asuntos que afectan a la intersección entre la regulación bancaria y la de valores, con el Ministerio de Hacienda en la alineación de la política fiscal y monetaria, y con el Centro Nacional de Medición del Desempeño en el seguimiento de los indicadores del Programa de Desarrollo del Sector Financiero.
La relación del banco central con los bancos comerciales, las aseguradoras y las empresas fintech se gestiona mediante una combinación de marcos regulatorios formales, procesos de consulta sectorial y canales de interlocución informal. La disposición de SAMA a dialogar con los agentes del sector sobre el diseño de la regulación se ha señalado como un rasgo positivo del entorno regulatorio saudí, si bien el ritmo del cambio normativo puede plantear retos de cumplimiento a las firmas que operan en el reino.
Factores de riesgo y perspectivas
Entre los principales riesgos para el sistema financiero saudí que SAMA vigila figuran la volatilidad del precio del petróleo y sus efectos sobre los ingresos públicos, las implicaciones para la calidad de los activos de un crecimiento acelerado del crédito, las amenazas de ciberseguridad a la infraestructura financiera y el reto de regular productos financieros innovadores que no encajan con claridad en las categorías regulatorias existentes.
La eficacia de SAMA a la hora de gestionar estos riesgos, al tiempo que fomenta la innovación y la competencia, condicionará de forma decisiva el ritmo al que el sector financiero saudí adquiera la profundidad, la sofisticación y la accesibilidad que persigue la Visión 2030. Para las instituciones financieras internacionales y las empresas fintech que sopesan entrar en el mercado, la postura regulatoria y el marco de licencias de SAMA se encuentran entre las variables más determinantes de su plan de negocio.