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Seguridad en el mar Rojo: amenazas marítimas, rutas comerciales y puntos de estrangulamiento

Amenazas a la seguridad marítima del mar Rojo: perturbaciones hutíes, riesgos del punto de estrangulamiento de Bab el-Mandeb e implicaciones para el comercio saudí y la Visión 2030.

Donovan Vanderbilt · · 9 min de lectura
Geopolítica
El entorno estratégico del Reino

Análisis de la seguridad del mar Rojo

La seguridad del mar Rojo es ya una variable de riesgo directa para la Visión 2030. Los 1.800 km de costa saudí en el mar Rojo, NEOM, Red Sea Global, las exportaciones de Yanbu y los planes logísticos occidentales dependen todos de una seguridad marítima creíble a través de Bab el-Mandeb, el corredor de Suez y los accesos meridionales al mar Rojo.

El mar Rojo es una de las vías navegables estratégicamente más importantes del mundo, pues canaliza entre el 12 % y el 15 % del comercio mundial a través del canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb. Para Arabia Saudí, la seguridad marítima en el mar Rojo no es una mera cuestión de transporte marítimo, sino un requisito fundamental para la transformación económica nacional.

La relevancia estratégica del corredor del mar Rojo deriva de su papel como la ruta marítima más corta que conecta el océano Índico con el Mediterráneo, con un comercio anual estimado en un billón de dólares. Los envíos de petróleo y gas natural licuado desde el golfo Pérsico hacia los mercados europeos, las mercancías en contenedores de Asia a Europa y los cargamentos de grano del mar Negro al Cuerno de África transitan todos por esta vía navegable. Cualquier perturbación del transporte marítimo del mar Rojo produce efectos en cascada sobre las cadenas de suministro mundiales, los precios de la energía y la seguridad alimentaria.

Los intereses de Arabia Saudí en el mar Rojo se han ampliado drásticamente con la Visión 2030. El gigaproyecto de NEOM, los desarrollos de turismo de lujo de Red Sea Global, el proyecto del aeropuerto internacional Rey Salmán en Yeda y la ampliación prevista de los puertos de Yeda y Yanbu dependen todos de un entorno marítimo seguro. La ambición del Reino de desarrollar su costa occidental como un polo de turismo y logística se asienta en la percepción de que el mar Rojo es una vía navegable segura y accesible.

El estrecho de Bab el-Mandeb, la puerta meridional del mar Rojo, representa uno de los puntos de estrangulamiento más críticos del mundo. En su punto más angosto, el estrecho mide solo 30 kilómetros de ancho, y el canal navegable se ve aún más constreñido por aguas someras y formaciones insulares. La proximidad del estrecho a Yemen y al Cuerno de África lo sitúa al alcance de actores no estatales capaces de perturbar el tráfico marítimo mediante ataques con misiles, ataques con drones o minas navales.

Dinámica actual

El entorno de seguridad del mar Rojo se deterioró drásticamente a partir de finales de 2023, cuando las fuerzas hutíes en Yemen lanzaron una campaña de ataques contra el tráfico marítimo internacional que transitaba por el sur del mar Rojo y el golfo de Adén. Estos ataques, ejecutados con misiles balísticos antibuque, misiles de crucero, drones cargados de explosivos y embarcaciones de superficie no tripuladas, representaron la perturbación más significativa del comercio marítimo internacional en décadas.

La campaña marítima hutí, presentada como solidaridad con los palestinos durante el conflicto de Gaza, tuvo como objetivo buques con vínculos reales o percibidos con Israel, Estados Unidos y el Reino Unido. En la práctica, los ataques fueron lo bastante indiscriminados como para afectar a una amplia franja del tráfico marítimo internacional, lo que llevó a grandes navieras de contenedores, entre ellas Maersk, MSC y Hapag-Lloyd, a desviar sus buques por el cabo de Buena Esperanza, con lo que añadieron unos diez días y un coste considerable a la ruta comercial Europa-Asia.

El impacto económico de la perturbación fue sustancial. Los volúmenes de tránsito por el canal de Suez cayeron entre el 40 % y el 50 % en el pico del desvío, lo que redujo los ingresos egipcios del canal e incrementó los costes del transporte marítimo en las cadenas de suministro mundiales. Las primas de seguro del tránsito por el mar Rojo se dispararon, y los costes adicionales de combustible y tiempo del desvío añadieron unos 200 a 300 dólares por contenedor a la ruta comercial Asia-Europa. Para los productos perecederos, los insumos de fabricación con plazos ajustados y las materias primas a granel, las perturbaciones impusieron costes que se propagaron por toda la economía mundial.

La respuesta internacional incluyó la operación Prosperity Guardian, una coalición naval multinacional liderada por Estados Unidos y creada para proteger el tráfico marítimo comercial, así como posteriores ataques militares estadounidenses y británicos contra posiciones hutíes en Yemen. Aunque estas operaciones demostraron la disposición de las potencias navales occidentales a defender la libertad de navegación, no eliminaron la amenaza hutí, que se reveló resistente a la presión militar y capaz de sostener sus operaciones con armamento de suministro iraní y capacidades autóctonas.

La posición de Arabia Saudí durante la crisis del mar Rojo estuvo cuidadosamente calibrada. El Reino se abstuvo de participar en las operaciones militares occidentales contra los hutíes, en coherencia con su trato diplomático a través del proceso de paz, al tiempo que sufría las consecuencias económicas de la perturbación. El tráfico marítimo saudí, incluidas las exportaciones e importaciones de petróleo que transitan por el mar Rojo, quedó en gran medida exento de los ataques hutíes, lo que refleja el alto el fuego de facto en la dimensión saudí-hutí del conflicto de Yemen. No obstante, la perturbación más amplia del comercio del mar Rojo afectó a los intereses del Reino en el desarrollo portuario, el turismo y la conectividad de las cadenas de suministro.

La crisis puso de manifiesto la vulnerabilidad de la red mundial de transporte marítimo ante amenazas asimétricas y las limitaciones del poder naval para asegurar una vía navegable frente a un adversario no estatal decidido y dotado de sistemas de armas avanzados. Los hutíes demostraron que unos drones y misiles relativamente baratos podían imponer enormes costes económicos al comercio mundial, lo que crea un modelo de amenaza que los planificadores de defensa y los operadores comerciales deben incorporar a sus evaluaciones.

Implicaciones para la Visión 2030

La seguridad del mar Rojo es directamente relevante para varias de las iniciativas de máxima prioridad de la Visión 2030. NEOM, el gigaproyecto de 500.000 millones de dólares en la costa noroccidental del Reino, depende del acceso marítimo tanto para la logística de construcción como para las futuras operaciones turísticas. La viabilidad del proyecto como destino internacional requiere confianza en la seguridad del tránsito por el mar Rojo, ya sea en cruceros, embarcaciones de recreo o rutas aéreas sobre la vía navegable.

Los desarrollos turísticos de Red Sea Global, diseñados para atraer a visitantes internacionales a entornos de arrecifes de coral vírgenes, dependen igualmente de las percepciones de seguridad. La sensibilidad del sector turístico a las preocupaciones de seguridad implica que incluso incidentes marítimos esporádicos en el mar Rojo podrían disuadir a los viajeros de alto valor a los que se dirigen estos desarrollos, con efectos sobre las tasas de ocupación, la capacidad de fijación de precios y el rendimiento de la inversión.

El componente de logística y desarrollo portuario de la Visión 2030 se ve directamente afectado por la dinámica del transporte marítimo del mar Rojo. La ambición de Arabia Saudí de posicionarse como un polo logístico mundial, aprovechando su centralidad geográfica entre Asia, África y Europa, requiere una conectividad marítima fiable a través del corredor del mar Rojo. El desarrollo del puerto Rey Abdullah, el Puerto Islámico de Yeda y la ampliación prevista de Yanbu presuponen unos volúmenes crecientes de comercio en el mar Rojo que la inseguridad marítima podría constreñir.

La exposición del sector energético a las perturbaciones del mar Rojo es tanto directa como indirecta. Las exportaciones saudíes de petróleo a través de la terminal del oleoducto de Yanbu, que evita el estrecho de Ormuz, transitan por el mar Rojo camino de los mercados europeos. Cualquier perturbación sostenida del transporte marítimo del mar Rojo obligaría a redirigir esas exportaciones, con el consiguiente aumento de costes y plazos de entrega. De forma indirecta, las perturbaciones del mar Rojo que elevan los costes del transporte marítimo mundial contribuyen a presiones inflacionistas que pueden reducir el crecimiento económico mundial y la demanda de petróleo.

Las implicaciones para la defensa son significativas. La crisis del mar Rojo ha reforzado los argumentos a favor de la modernización naval saudí y de las capacidades de conocimiento del dominio marítimo, ambas prioridades de la Visión 2030 en el marco del programa de industrialización de la defensa. El desarrollo de plataformas navales autóctonas, sistemas marítimos no tripulados y redes de vigilancia costera concuerda tanto con el imperativo de seguridad como con los objetivos de localización del programa de transformación.

Evaluación de riesgos

Escenario 1: estabilidad restaurada (probabilidad: 30 %) Un acuerdo de paz en Yemen y la desescalada de las tensiones regionales conducen al cese de las operaciones marítimas hutíes. El tráfico marítimo del mar Rojo recupera sus patrones normales y los desarrollos costeros de la Visión 2030 avanzan sin restricciones de seguridad materiales. Las primas de seguro se normalizan y la confianza de los inversores en los proyectos orientados al mar Rojo se refuerza.

Escenario 2: perturbación gestionada (probabilidad: 45 %) La capacidad marítima hutí persiste, pero se contiene mediante una combinación de presencia naval internacional, trato diplomático y entendimientos saudí-hutíes que eximen al tráfico marítimo vinculado a Arabia Saudí. El mar Rojo permanece operativo para la mayor parte del tráfico comercial, pero con primas de riesgo elevadas y perturbaciones ocasionales. Los proyectos de la Visión 2030 avanzan con medidas de seguridad reforzadas y perfiles de riesgo ajustados.

Escenario 3: inestabilidad persistente (probabilidad: 25 %) La campaña marítima hutí continúa o se amplía, y potencialmente se le suman otros actores no estatales de la región. Los desvíos del tráfico marítimo internacional se vuelven semipermanentes y la condición del mar Rojo como ruta comercial fiable queda fundamentalmente menoscabada. Los proyectos costeros de la Visión 2030 afrontan fuertes vientos en contra por las preocupaciones de seguridad, los costes elevados y la menor conectividad marítima.

Perspectivas

La seguridad del mar Rojo seguirá siendo una variable crítica para la ejecución de la Visión 2030 en el futuro previsible. La combinación de las capacidades militares hutíes, la volatilidad geopolítica regional y la relevancia estratégica de la vía navegable crea un entorno de amenaza que exige una gestión sostenida más que una resolución puntual.

El enfoque de Arabia Saudí debe combinar capacidades de defensa marítima, trato diplomático sobre Yemen, coordinación con socios navales internacionales y el desarrollo de una logística de contingencia capaz de sostener los proyectos de la Visión 2030 durante los períodos de perturbación del mar Rojo. La inversión del Reino en modernización naval, vigilancia marítima e infraestructura de seguridad portuaria debe entenderse como un facilitador esencial de la Visión 2030 y no como un gasto competidor.

Entre los indicadores clave a vigilar figuran la frecuencia y la sofisticación de las operaciones marítimas hutíes, las decisiones de desvío del tráfico marítimo internacional, los volúmenes de tránsito por el canal de Suez, las primas de seguro del mar Rojo y el avance de las negociaciones de paz en Yemen. La evolución de las capacidades hutíes, en particular la posible adquisición de armas antibuque más avanzadas, representa la variable más importante en la trayectoria de la amenaza.