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Diplomacia de la peregrinación: el hach como poder blando y las relaciones con el mundo musulmán

La custodia saudí de los lugares más sagrados del islam como activo de poder blando, la diplomacia del hach y las relaciones con el mundo musulmán.

Donovan Vanderbilt · · 9 min de lectura
Geopolítica
El entorno estratégico del Reino

Análisis de la diplomacia saudí de la peregrinación: los KPI del poder blando del hach

La diplomacia saudí de la peregrinación convierte la custodia de La Meca y Medina en un sistema de poder blando medible a través de las cuotas del hach, las llegadas de la umra, los ingresos del turismo religioso y las relaciones con el mundo musulmán. La peregrinación anual del hach, uno de los cinco pilares del islam, lleva cada año al Reino a entre dos y tres millones de peregrinos, mientras que la umra atrae a otros diez a quince millones de visitantes. Esta responsabilidad de custodia es, a la vez, una fuente de legitimidad, un instrumento diplomático y un notable generador económico.

La identidad del Estado saudí está íntimamente ligada a su papel como Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, un título adoptado formalmente por el rey Fahd en 1986 y empleado por todos los monarcas saudíes posteriores. Esta custodia confiere al Reino una forma singular de influencia sobre la comunidad musulmana mundial, de unos 2.000 millones de personas, que abarca naciones, culturas y sistemas políticos diversos. La gestión del hach y la administración de los lugares sagrados son objeto del escrutinio de todo el mundo musulmán, lo que los convierte tanto en un activo como en una fuente de vulnerabilidad.

El hach ha servido históricamente de escenario para el trato diplomático, ya que el Gobierno saudí ha aprovechado la ocasión de la peregrinación para acoger a jefes de Estado, resolver disputas y señalar posiciones políticas. La reunión de líderes musulmanes en La Meca brinda una plataforma natural para la diplomacia multilateral que precede a los marcos institucionales modernos y que porta una legitimidad espiritual que los foros seculares no pueden igualar.

La dimensión económica de la peregrinación es sustancial y creciente. Antes de la pandemia de COVID-19, el turismo religioso aportaba en torno al 7 % del PIB saudí, y las ambiciones del Reino en el marco de la Visión 2030 contemplan una expansión drástica de esa contribución. El objetivo de 30 millones de visitantes de la umra para 2030, apoyado en una infraestructura ampliada, procesos de visado simplificados y experiencias mejoradas para el visitante, transformaría el turismo religioso en una de las mayores fuentes de ingresos no petroleros del Reino.

Dinámica actual

Arabia Saudí ha acometido una inversión sin precedentes en la ampliación y la modernización de los lugares sagrados y de su infraestructura de apoyo. La ampliación en curso de la Gran Mezquita de La Meca, que elevará la capacidad a más de dos millones de fieles simultáneos, representa uno de los mayores proyectos de construcción del mundo. El tren de alta velocidad Haramain, que conecta La Meca, Medina y Yeda, ha transformado la logística de los peregrinos, mientras que los desarrollos hoteleros y de hostelería en ambas ciudades santas han incrementado drásticamente la capacidad de alojamiento.

La gestión del hach se ha modernizado de forma progresiva mediante el despliegue de tecnología. Los sistemas digitales de gestión de peregrinos, la vigilancia de multitudes mediante inteligencia artificial y sensores, las capacidades de control sanitario desarrolladas durante la pandemia de COVID-19 y las aplicaciones móviles para servicios al peregrino representan una digitalización integral de la experiencia del hach. Estas inversiones tecnológicas sirven tanto a la eficiencia operativa como a la narrativa más amplia del Reino de modernización y competencia.

El sistema de cuotas para la asignación del hach, mediante el cual Arabia Saudí atribuye a cada nación de mayoría musulmana una asignación de peregrinos en función de su población, funciona como una palanca diplomática de considerable sutileza. La ampliación o restricción de las cuotas ofrece un mecanismo para señalar aprobación o descontento con determinadas naciones, y la gestión de las listas de espera existentes en muchos países otorga a Arabia Saudí influencia sobre los gobiernos que deben administrar la demanda de peregrinos entre sus poblaciones.

El hach también se ha convertido en una plataforma para exhibir las reformas sociales de Arabia Saudí. La flexibilización de las restricciones a las peregrinas, incluida la supresión del requisito de un tutor masculino, señaló un cambio social progresista a una audiencia internacional, en línea con la mayor incorporación de la mujer al mercado laboral. Del mismo modo, la ampliación de los servicios, la mejora de los protocolos de seguridad y la mejora general de la experiencia del peregrino contribuyen a una narrativa de competencia y modernización saudíes que respalda el relato más amplio de la Visión 2030.

El impacto de la pandemia de COVID-19 sobre el hach fue drástico y revelador. La restricción del hach de 2020 a alrededor de mil peregrinos nacionales, y su ampliación gradual en los años siguientes, evidenció tanto la autoridad del Reino sobre los lugares sagrados como su capacidad de actuación decisiva. La respuesta a la pandemia también aceleró el despliegue de tecnologías sanitarias digitales y sistemas de gestión de multitudes que han mejorado de forma permanente las operaciones del hach.

Las relaciones con Irán, el segundo país de origen del hach por población, ilustran la complejidad política de la gestión de la peregrinación. La avalancha de Mina de 2015, que causó más de dos mil peregrinos muertos, entre ellos un número significativo de iraníes, se convirtió en un punto de intensa fricción diplomática entre ambas naciones. El posterior boicot iraní al hach subrayó cómo los fallos en la gestión de la peregrinación pueden generar crisis geopolíticas, mientras que el restablecimiento de la participación iraní tras el acercamiento de 2023 demostró el papel del hach en la normalización diplomática.

Implicaciones para la Visión 2030

El turismo religioso es una piedra angular de la estrategia turística de la Visión 2030 y una de sus fuentes de ingresos más aseguradas. A diferencia del turismo de ocio discrecional, la demanda del hach y la umra se sustenta estructuralmente en la obligación y la aspiración religiosas, lo que aporta una base de demanda relativamente insensible a los ciclos económicos y a las presiones competitivas. La ampliación de la capacidad de la umra y la prolongación de la estancia de los visitantes mediante experiencias y atracciones mejoradas representan una vía de bajo riesgo hacia un crecimiento significativo de los ingresos no petroleros.

Las inversiones en infraestructura que respaldan la expansión de la peregrinación sirven a objetivos más amplios de la Visión 2030. El tren Haramain, la ampliación del aeropuerto de Yeda, el desarrollo hotelero y los programas de mejora urbana en La Meca y Medina generan empleo en la construcción, estimulan la inversión del sector privado y crean activos de infraestructura permanentes que benefician a la economía en su conjunto.

El dividendo de poder blando de una gestión eficaz del hach es significativo para el entorno internacional favorable a la Visión 2030. La credibilidad del Reino como custodio de los lugares más sagrados del islam se extiende a su credibilidad como lugar para invertir, visitar y hacer negocios. A la inversa, cualquier fallo en la gestión del hach —ya sea en seguridad, logística o experiencia del visitante— dañaría la reputación de Arabia Saudí en todo el mundo musulmán y podría afectar a los flujos de inversión y de turismo de los que depende la Visión 2030.

La expansión del turismo religioso crea oportunidades de venta cruzada de otros productos turísticos de la Visión 2030. Los peregrinos que visitan La Meca y Medina constituyen una audiencia natural para la oferta turística más amplia de Arabia Saudí, que incluye lugares de patrimonio cultural, recintos de entretenimiento y experiencias en la naturaleza. Las reformas del visado de la umra, que amplían la estancia permitida y autorizan las visitas a otras partes del Reino, están concebidas para captar esa oportunidad de venta cruzada.

Sin embargo, la estrategia de turismo religioso conlleva riesgos relacionados con la gestión de volúmenes masivos de visitantes. El impacto medioambiental de millones de peregrinos, la presión sobre la infraestructura urbana y los perennes desafíos de seguridad de gestionar multitudes densas en espacios reducidos requieren inversión continua y excelencia operativa. Las consecuencias reputacionales de un incidente grave durante el hach se extenderían mucho más allá del impacto humanitario inmediato y afectarían al prestigio de Arabia Saudí en todo el mundo musulmán.

Evaluación de riesgos

Escenario 1: éxito de la expansión turística (probabilidad: 45 %) Arabia Saudí alcanza sus objetivos de turismo religioso, con los visitantes de la umra llegando a 30 millones anuales en 2030. Las inversiones en infraestructura aportan una mayor capacidad y una experiencia del visitante mejorada, y la contribución económica del turismo religioso crece hasta convertirse en una de las mayores fuentes de ingresos no petroleros del Reino. Los beneficios de poder blando se acumulan en todo el mundo musulmán y respaldan el entorno internacional de la Visión 2030.

Escenario 2: crecimiento restringido (probabilidad: 40 %) Las limitaciones de infraestructura y logística frenan el ritmo de expansión, y el objetivo de 30 millones de visitantes de la umra no se alcanza dentro del calendario original. El crecimiento de los ingresos por turismo religioso es positivo, pero inferior a las proyecciones, y la oportunidad de venta cruzada de otros productos turísticos se capta solo parcialmente. Los beneficios de poder blando de la custodia continúan en los niveles actuales sin una mejora significativa.

Escenario 3: crisis reputacional (probabilidad: 15 %) Un incidente grave durante el hach o la umra —ya sea una avalancha, un fallo de infraestructura, una emergencia sanitaria o un suceso de seguridad— provoca una crisis reputacional que daña el prestigio de Arabia Saudí en el mundo musulmán. El número de peregrinos desciende y la controversia genera fricciones políticas con las naciones afectadas que se prolongan más allá de la crisis inmediata.

Perspectivas

La diplomacia de la peregrinación seguirá siendo uno de los activos geopolíticos más distintivos y valiosos de Arabia Saudí. La custodia de las Dos Sagradas Mezquitas proporciona una forma de influencia única en las relaciones internacionales y que conecta al Reino con la segunda mayor comunidad religiosa del mundo en todos los continentes y culturas.

Para la Visión 2030, el reto consiste en maximizar el valor económico y diplomático de esta custodia a la vez que se gestionan las exigencias operativas, de seguridad y medioambientales de acoger a millones de visitantes cada año. La expansión del turismo religioso representa uno de los componentes más fiables de la estrategia de diversificación de ingresos de la Visión 2030, edificado sobre una demanda que se sostiene estructuralmente en la obligación religiosa.

Entre los indicadores clave a vigilar figuran el número anual de visitantes del hach y la umra, las métricas de ingresos por peregrino, la utilización de la capacidad de infraestructura, las tasas de incidentes de seguridad y el aprovechamiento diplomático del trato vinculado a la peregrinación. La gestión por parte del Reino de las cuotas de peregrinación y de las políticas de visado ofrece señales de las prioridades diplomáticas insertas en la gestión del turismo religioso.