El pilar Una Economía Próspera es el segundo de los tres pilares fundacionales del marco de la Visión 2030 de Arabia Saudí, y el que se sigue más de cerca a través de los KPI económicos. Fija la ambición del Reino de construir una economía diversificada e impulsada por la innovación, capaz de un crecimiento sostenible, un empleo de base amplia y una competitividad global sin dependencia estructural de los ingresos por hidrocarburos. Sus metas abarcan la expansión del sector privado, la inversión extranjera directa, el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, la reforma del mercado laboral, las exportaciones no petroleras y el cultivo de nuevos sectores económicos.
Arquitectura estratégica
El pilar Una Economía Próspera se organiza en torno a varios objetivos interconectados: desarrollar la capacidad de inversión, favorecer el crecimiento del sector privado, mejorar la competitividad del sector energético, aprovechar la posición geográfica como centro logístico global y establecer una infraestructura digital para una economía del conocimiento. Cada objetivo se operativiza a través de uno o varios Programas de Realización de la Visión, siendo el Programa de Transformación Nacional, el Programa de Desarrollo del Sector Financiero, el Programa Nacional de Desarrollo Industrial y Logístico y el Programa de Privatización los que soportan la mayor carga de ejecución.
El pilar fija de forma explícita la meta de elevar la contribución del sector privado al PIB desde el cuarenta por ciento de partida hasta el sesenta y cinco por ciento en 2030. Esto exige no solo hacer crecer la empresa privada, sino retirar de forma sistemática al Estado de la participación comercial directa en los sectores donde el capital privado puede operar con eficiencia. El Programa de Privatización ha identificado activos en la sanidad, la educación, los servicios de agua y el transporte para su transferencia a la propiedad privada o semiprivada.
Inversión extranjera directa
Atraer inversión extranjera directa es un elemento central de la estrategia del pilar. El Reino ha fijado la meta de elevar las entradas de IED hasta el 5,7 % del PIB en 2030, frente a una base de partida por debajo del uno por ciento. Entre las reformas institucionales que respaldan este objetivo figuran la reorganización del Ministerio de Inversión (MISA), la introducción del requisito de licencia de sede regional para las empresas que contraten con el Gobierno saudí y la flexibilización de las restricciones a la propiedad extranjera en decenas de sectores mediante la actualización de las listas negativas.
Se han creado zonas económicas especiales en Riad, Yeda, Ras Al Khair, Jazan y otros lugares, que ofrecen tipos competitivos del impuesto de sociedades, exenciones aduaneras y procesos regulatorios simplificados, concebidos para reducir el coste y la complejidad de la entrada en el mercado para las empresas internacionales. La adhesión o participación del Reino en tratados bilaterales de inversión y marcos comerciales multilaterales proporciona la arquitectura jurídica que sustenta estas entradas.
Desarrollo de las pymes y emprendimiento
Se busca que las pequeñas y medianas empresas aporten el treinta y cinco por ciento del PIB en 2030, frente a aproximadamente el veinte por ciento del inicio del programa. Monsha’at, la Autoridad General de la Pequeña y Mediana Empresa, coordina una amplia batería de mecanismos de apoyo, entre ellos programas de acceso a la financiación, incubación de empresas, reservas de contratación pública y simplificación regulatoria. La Saudi Venture Capital Company y el fondo de fondos gestionado por Jada han inyectado miles de millones de riyales en el ecosistema de startups a través de fondos intermediarios de capital riesgo y capital privado.
La aparición de empresas saudíes de fintech, comercio electrónico y tecnología ha sido uno de los éxitos destacados del pilar, con varias plataformas de creación local que han alcanzado valoraciones de unicornio. No obstante, el desafío estructural de transitar de una economía dominada por el Estado a otra impulsada por la empresa exige un cambio tanto cultural como regulatorio, y el Reino ha invertido de forma considerable en educación para el emprendimiento e infraestructura de mentoría.
Transformación del mercado laboral
El pilar Una Economía Próspera no puede separarse de la reforma del mercado laboral. La población activa de Arabia Saudí se ha caracterizado históricamente por una fuerte dependencia de los trabajadores expatriados en el sector privado y por un empleo saudí concentrado en el sector público. La Visión 2030 se propone reducir el paro saudí al siete por ciento en 2030, lo que exige crear cientos de miles de empleos para nacionales en el sector privado.
Las políticas de saudización, aplicadas mediante el sistema Nitaqat y los requisitos de localización específicos por sector, imponen ratios mínimas de empleados saudíes en las empresas privadas. Entre las reformas complementarias figuran la portabilidad de los visados de trabajo, la introducción de salarios mínimos para los empleados saudíes y la ampliación de la participación de la mujer en el mercado laboral. La participación femenina en la población activa ya ha superado la meta original del treinta por ciento, hasta alcanzar en torno al treinta y cuatro por ciento, impulsada por reformas como el levantamiento de la prohibición de conducir, la relajación de los requisitos de tutela y la ampliación de la infraestructura de atención infantil.
Desarrollo industrial y logístico
El Programa Nacional de Desarrollo Industrial y Logístico (NIDLP) sustenta la ambición de convertir a Arabia Saudí en un centro industrial y logístico global. Aprovechando su posición geográfica entre tres continentes, el Reino invierte en la ampliación de puertos, las redes ferroviarias, la capacidad aeroportuaria y la infraestructura de zonas francas. La minería ha sido designada tercer pilar de la economía, junto al petróleo y la petroquímica, y la dotación geológica saudí de fosfato, oro, cobre y minerales de tierras raras se ha marcado como objetivo de una extracción y un procesamiento posterior acelerados.
La estrategia industrial hace hincapié, además, en la localización de la fabricación en sectores como la defensa, la industria farmacéutica, la automoción y los materiales de construcción. Las empresas de la cartera del Fondo de Inversiones Públicas —que abarcan desde la producción de acero hasta la fabricación de vehículos eléctricos— actúan como anclas para el desarrollo de clústeres industriales, con la expectativa de que las empresas privadas nacionales e internacionales se instalen en torno a estas inversiones ancla.
Medición del avance
Entre los marcadores cuantitativos del avance del pilar figuran un crecimiento del PIB no petrolero situado de forma constante por encima del tres por ciento anual, la expansión de las exportaciones no petroleras, la consolidación del Tadawul (la bolsa saudí) como el mayor mercado de capitales de Oriente Medio y la entrada de decenas de empresas internacionales que establecen su sede regional en Riad. Persisten desafíos en el ritmo de la privatización, la profundidad de los mercados de capitales para la financiación de las pymes y los costes de ajuste estructural asociados a la nacionalización del mercado laboral. Aun así, la dirección del rumbo es clara y la infraestructura institucional que sostiene el pilar Una Economía Próspera está mucho más desarrollada que en el momento del lanzamiento de la Visión 2030.