Las startups tecnológicas saudíes han pasado de un ecosistema incipiente y poco profundo a convertirse en uno de los escenarios más activos de la región para la financiación con capital riesgo y para las empresas de fintech, comercio electrónico, logística, salud digital y software. Desde el lanzamiento de la Visión 2030, un amplio mercado interno de más de treinta y cinco millones de consumidores, el capital de respaldo soberano, la mejora de la regulación y la temprana adopción digital de una población joven han atraído a fundadores, inversores y talento hacia el sector tecnológico saudí.
Crecimiento del ecosistema
El número de startups tecnológicas activas en Arabia Saudí ha crecido de forma sustancial desde 2016, con una aceleración en la creación de nuevas empresas en sectores como la fintech, el comercio electrónico, la tecnología logística, la tecnología sanitaria, la tecnología educativa, la tecnología alimentaria y el software como servicio. Varias empresas fundadas o radicadas en Arabia Saudí han alcanzado valoraciones de unicornio, lo que demuestra la capacidad del mercado para generar casos de éxito de rápido crecimiento.
El ecosistema de startups se concentra en Riad, que ha emergido como el principal polo de empresas tecnológicas respaldadas por capital riesgo, aunque Yeda y la Provincia Oriental mantienen ecosistemas secundarios activos. Los espacios de coworking, las incubadoras, las aceleradoras y los parques tecnológicos aportan la infraestructura física para la actividad de las startups, mientras que la infraestructura digital —banda ancha de alta velocidad, servicios de computación en la nube y capacidad de centros de datos— sustenta el desarrollo y despliegue tecnológicos.
Panorama del capital riesgo
El panorama del capital riesgo se ha profundizado de manera considerable. La Saudi Venture Capital Company (SVC), filial del PIF, ha invertido en decenas de fondos de capital riesgo y de forma directa en startups, catalizando la inversión privada al reducir el riesgo para los coinversores. Jada, otro vehículo respaldado por el PIF, opera un modelo de fondo de fondos que despliega capital en fondos de capital privado y de capital riesgo con mandatos saudíes.
Firmas internacionales de capital riesgo han establecido presencia en el mercado saudí, atraídas por el flujo de operaciones, el tamaño del mercado y la disponibilidad de capital soberano de coinversión. Las firmas regionales con sede en Dubái, Abu Dabi y El Cairo también invierten de forma activa en startups saudíes, a menudo mediante estructuras de fondos transfronterizas. Las redes de inversores ángel, si bien menos formalizadas que en los ecosistemas maduros, ganan en actividad y sofisticación.
Las rondas de financiación han escalado desde predominantemente semilla y pre-Serie A hasta incluir rondas sustanciales de Serie A, B y de fases posteriores. La disponibilidad de capital para la fase de crecimiento sigue siendo un reto frente a Silicon Valley o Londres, pero la brecha se estrecha a medida que más inversores institucionales se familiarizan con el mercado saudí.
Apoyo público
El apoyo público al ecosistema de startups va más allá de la provisión de capital. Monsha’at, la Autoridad General para la Pequeña y Mediana Empresa, gestiona programas de apoyo a las startups que incluyen mentoría, formación, asistencia para la tramitación regulatoria y facilitación del acceso al mercado. La Comisión de Comunicaciones, Espacio y Tecnología respalda a las startups del ámbito tecnológico mediante la facilitación de licencias y mecanismos de entorno regulatorio de pruebas.
The Garage de la KAUST (Universidad Rey Abdalá de Ciencia y Tecnología), Misk Innovation y Flat6Labs figuran entre las incubadoras y aceleradoras más destacadas que operan en el Reino, con programas estructurados que combinan mentoría, financiación, espacio de oficinas y conexión con inversores. Los hackatones, jornadas de presentación (demo days) y concursos de startups patrocinados por el Gobierno generan visibilidad y financiación en fases tempranas para las nuevas iniciativas.
Las reformas regulatorias han reducido el tiempo y el coste de constituir una empresa tecnológica, obtener las licencias necesarias y cumplir las obligaciones periódicas. La introducción de la figura simplificada de la sociedad anónima y la modernización del marco concursal han mejorado la infraestructura jurídica para la actividad de las startups.
Sectores destacados
La fintech representa el segmento de startups más maduro, con empresas de pagos, préstamos, seguros y gestión de patrimonios que han alcanzado una escala significativa. Las startups de comercio electrónico han capitalizado el desplazamiento del comercio minorista tradicional hacia la compra en línea, una tendencia acelerada por la pandemia y sostenida por las inversiones en logística de reparto y pagos digitales.
Las empresas de tecnología logística abordan los retos operativos de la entrega de última milla, la gestión de almacenes y la optimización del transporte de mercancías en un mercado que experimenta un rápido crecimiento del movimiento de bienes. Las startups de tecnología sanitaria desarrollan plataformas de telemedicina, herramientas de apoyo a la decisión clínica y sistemas de gestión de datos sanitarios alineados con el Programa de Transformación del Sector Sanitario.
Las empresas de tecnología educativa construyen plataformas de aprendizaje en línea, soluciones de formación corporativa y herramientas de evaluación de competencias que sirven a la agenda de desarrollo del capital humano del Reino. La tecnología alimentaria abarca plataformas de gestión de restaurantes, operadores de cocinas fantasma (cloud kitchens) y agregadores de reparto que atienden al amplio y creciente mercado saudí de restauración.
Talento y retos
La disponibilidad de talento es a la vez la mayor fortaleza del ecosistema y su restricción más apremiante. La población joven y formada de Arabia Saudí proporciona una cantera creciente de potenciales fundadores y empleados, pero la competencia por profesionales tecnológicos con experiencia es intensa. El Reino compite por talento en ingeniería y gestión de producto con polos tecnológicos de Dubái, Baréin y mercados consolidados de Europa y Norteamérica.
El cambio cultural hacia el emprendimiento avanza, pero se encuentra aún en sus fases iniciales. La tolerancia al riesgo, la aceptación del fracaso y el prestigio social de las carreras en startups frente al empleo público o corporativo evolucionan por una senda que exige un refuerzo continuo a través de la educación, los medios y casos de éxito visibles.