El sector de las pymes en Arabia Saudí es un KPI central de la Visión 2030: elevar la contribución de las pequeñas y medianas empresas al PIB desde en torno al 20 % de partida hacia el 35 % en 2030. Ese giro depende de la creación de nuevas empresas, de la financiación para escalar, del acceso a la contratación pública y de la capacidad de las pequeñas empresas existentes para convertirse en empleadores más grandes y productivos. El desarrollo del sector lo coordina Monsha’at, la Autoridad General de Pequeñas y Medianas Empresas, que opera la plataforma de apoyo a las pymes más completa de Oriente Medio.
Definición del sector
Arabia Saudí define las pymes mediante una combinación de número de empleados y umbrales de facturación anual. Las microempresas emplean a menos de seis trabajadores, las pequeñas empresas a entre seis y cuarenta y nueve, y las medianas a entre cincuenta y doscientos cuarenta y nueve. El sector de las pymes abarca cientos de miles de establecimientos comerciales registrados en el comercio minorista, la restauración, los servicios profesionales, la construcción, la industria, la tecnología y la agricultura.
La composición del sector refleja la estructura más amplia de la economía saudí: muy volcada hacia el comercio y los servicios, con una proporción relativamente pequeña pero creciente de empresas industriales y tecnológicas. El predominio de las microempresas, muchas de ellas negocios unipersonales o familiares, supone a la vez una oportunidad de crecimiento y un reto para la intervención pública, ya que estas empresas suelen operar con estructuras de gestión formales limitadas y márgenes estrechos.
Monsha’at y el apoyo institucional
Monsha’at se creó en 2016 para consolidar y profesionalizar la infraestructura de apoyo a las pymes del Reino. La autoridad actúa en varias dimensiones: incidencia regulatoria, acceso a la financiación, servicios de desarrollo empresarial, facilitación del acceso a los mercados y recopilación de datos. Monsha’at ha sido determinante para simplificar los procedimientos de registro de empresas, reducir el tiempo y el coste de crear una nueva empresa y crear plataformas digitales que conectan a las pymes con las oportunidades de contratación pública.
El programa Kafalah de la autoridad, un esquema de garantía de crédito operado en colaboración con los bancos comerciales saudíes, ha facilitado miles de millones de riyales en préstamos a pymes que, de otro modo, carecerían de las garantías exigidas para el crédito bancario convencional. Las garantías Kafalah reducen el riesgo para los prestamistas y permiten a las empresas más pequeñas acceder a capital circulante, financiación de equipos y financiación de expansión en condiciones comercialmente viables.
Acceso a la financiación
El acceso a la financiación ha sido históricamente la barrera más citada para el crecimiento de las pymes en Arabia Saudí. El sector bancario, dominado por grandes entidades orientadas al crédito corporativo y público, ha tardado en desarrollar productos y capacidades de evaluación de riesgo enfocados a las pymes. La Visión 2030 ha abordado esta cuestión con una combinación de innovación institucional y reforma regulatoria.
Saudi Venture Capital Company (SVC) y Jada, el vehículo de fondo de fondos respaldado por el PIF, han desplegado capital en el ecosistema de capital riesgo y de capital de crecimiento, apoyando a empresas en fase temprana a través de fondos intermediarios. El Programa de Desarrollo del Sector Financiero ha introducido normas que permiten plataformas de financiación colectiva (crowdfunding), préstamos entre particulares y la evaluación de crédito basada en fintech, lo que amplía la gama de opciones de financiación no bancaria disponibles para las pymes.
El Banco Central Saudí (SAMA) ha ordenado a los bancos comerciales que informen sobre sus carteras de préstamos a pymes y las amplíen, y ha introducido medidas macroprudenciales que reducen el coste de capital de la exposición crediticia a pymes. El desarrollo de una central de riesgos integral para pymes mejora la calidad de la información crediticia a disposición de los prestamistas y reduce los problemas de selección adversa que históricamente han limitado el crédito a las empresas más pequeñas.
Simplificación regulatoria
El entorno regulatorio de las pymes se ha reformado de forma sustancial. La introducción del sistema de licencias de ventanilla única reduce el número de interacciones con la Administración necesarias para crear y operar un negocio. Las reformas de licencias sectoriales en ámbitos como la restauración, el comercio minorista, el turismo y los servicios profesionales han reducido los costes de cumplimiento y los plazos de tramitación.
La Ley de Sociedades actualizada, promulgada en 2022, introdujo nuevas formas societarias, incluida la sociedad anónima simplificada, que ofrece una flexibilidad de gobernanza adecuada para empresas en fase de crecimiento. La reforma de la ley de quiebras ha reducido el estigma y la complejidad procesal del fracaso empresarial, y fomenta la asunción de riesgos emprendedores al establecer marcos claros de reestructuración y liquidación.
Contratación pública y acceso al mercado
La política de contratación pública se ha reformado para aumentar la participación de las pymes. Las cuotas reservadas obligatorias exigen que los organismos públicos y las empresas de titularidad estatal destinen un porcentaje determinado de su gasto en contratación a proveedores pyme. La plataforma de contratación Etimad ofrece acceso digital a las licitaciones públicas, lo que reduce la asimetría de información que antes favorecía a las grandes empresas establecidas.
Monsha’at también facilita la participación de las pymes en los mercados internacionales mediante programas de preparación para la exportación, apoyo a misiones comerciales y alianzas con la Autoridad Saudí de Desarrollo de las Exportaciones. El Consejo de Comercio Electrónico coordina la infraestructura de acceso al mercado digital, incluidas las normas que regulan el comercio minorista en línea, el procesamiento de pagos y la protección del consumidor.
Retos y perspectivas
Pese a la considerable inversión institucional, el sector de las pymes afronta retos persistentes. El marco de saudización, aunque sirve a importantes objetivos nacionales de empleo, impone costes de cumplimiento a las pequeñas empresas que pueden carecer de la infraestructura de recursos humanos para gestionar las cuotas con eficiencia. La competencia de empresas más grandes y mejor capitalizadas —incluidas las participadas por el PIF— en sectores como la restauración, el comercio minorista y la construcción puede generar dinámicas de mercado que perjudican a los operadores más pequeños.
La calidad del emprendimiento es tan importante como su cantidad. La transición del autoempleo por necesidad hacia la innovación por oportunidad exige una reforma educativa, una infraestructura de mentoría y un cambio cultural que celebre el fracaso productivo como vía hacia el éxito final. La inversión del Reino en incubadoras, aceleradoras y programas de educación en emprendimiento responde a esa necesidad, pero el desarrollo de un ecosistema emprendedor maduro es, por naturaleza, una tarea de varias generaciones.