El KPI central de GAMI en Arabia Saudí es el objetivo de la Visión 2030 de localizar el 50 % del gasto militar para 2030, partiendo de un nivel muy bajo en el momento del lanzamiento. La Autoridad General de Industrias Militares (GAMI) es el organismo regulador e impulsor saudí responsable del desarrollo, la regulación y la supervisión del sector de las industrias militares del Reino. Creada por decreto real en 2017, GAMI opera bajo la autoridad directa del príncipe heredero y tiene el mandato de construir una base industrial de defensa nacional sostenible y competitiva que reduzca la dependencia de Arabia Saudí del equipamiento militar extranjero y contribuya a los objetivos más amplios de diversificación económica de la Visión 2030.
Mandato y objetivos
El mandato de GAMI abarca la regulación y concesión de licencias de todas las actividades de las industrias militares en Arabia Saudí, el desarrollo de capacidades locales de fabricación de defensa, la atracción de empresas de defensa extranjeras para que establezcan instalaciones de producción en el Reino y la formación de una mano de obra saudí cualificada para el sector de la defensa. La autoridad se marca como objetivo la localización del 50 % del gasto militar para 2030, frente a un nivel de partida de aproximadamente el 2 % al inicio del programa.
Este objetivo de localización es excepcionalmente ambicioso, dado que Arabia Saudí es uno de los mayores importadores de equipamiento militar del mundo. Alcanzarlo exige establecer capacidades de fabricación en un amplio espectro de productos de defensa, desde munición y armas ligeras hasta vehículos blindados, sistemas de guerra electrónica, vehículos aéreos no tripulados y plataformas navales.
Marco regulatorio
GAMI ha desarrollado un marco regulatorio integral para la industria de defensa que incluye requisitos de licencia para fabricantes, exportadores y proveedores de servicios; estándares de calidad alineados con las especificaciones militares internacionales; protección de la propiedad intelectual de la tecnología de defensa; y regulaciones de control de exportaciones que cumplen las obligaciones de los tratados internacionales sobre el comercio de armas.
El proceso de concesión de licencias evalúa a los solicitantes según criterios como la capacidad técnica, la solvencia financiera, el cumplimiento en materia de seguridad y la alineación con las prioridades industriales de la defensa nacional. Las empresas con licencia se benefician del acceso a la contratación pública, de las oportunidades de los programas de compensación (offset) y de servicios de apoyo, incluida la infraestructura de formación, ensayo y certificación.
Desarrollo de la industria
GAMI se coordina con Saudi Arabian Military Industries (SAMI), un conglomerado de defensa propiedad del PIF que actúa como campeón nacional en la fabricación militar. SAMI opera en cuatro divisiones de negocio: aeronáutica, sistemas terrestres, armas y misiles, y electrónica de defensa. La empresa ha establecido empresas conjuntas y alianzas de transferencia de tecnología con grandes firmas internacionales de defensa, sentando las bases de una fabricación local que amplía de forma progresiva su alcance y su sofisticación.
Más allá de SAMI, GAMI ha concedido licencias a decenas de empresas nacionales e internacionales para operar en el mercado saudí de defensa. La autoridad organiza el World Defense Show, una feria bienal celebrada en Riad que ha crecido rápidamente hasta convertirse en uno de los mayores eventos de la industria de defensa del mundo, en el que se exhiben productos de fabricación saudí junto a la oferta internacional y se facilitan relaciones de negocio entre empresas saudíes y cadenas de suministro globales.
Desarrollo del capital humano
El desarrollo del sector de defensa requiere un capital humano especializado que el sistema educativo saudí no ha producido históricamente a gran escala. GAMI se coordina con universidades, institutos técnicos y proveedores internacionales de formación para desarrollar titulaciones universitarias, cualificaciones profesionales e itinerarios de formación en el puesto de trabajo en ingeniería de defensa, integración de sistemas, mantenimiento y gestión de programas.
Los programas de becas envían a estudiantes saudíes a las principales instituciones internacionales de tecnología de defensa, mientras que los acuerdos de transferencia de tecnología con fabricantes extranjeros incluyen componentes obligatorios de formación y desarrollo de competencias. El objetivo a largo plazo es construir un ecosistema autosostenible de ingenieros, técnicos y gestores de defensa capaces de diseñar, fabricar y mantener equipamiento militar en el propio país.
Impacto económico
La industria de defensa está llamada a convertirse en un contribuyente relevante al PIB, al empleo y a las exportaciones no petroleras. El gasto militar anual del Reino, de decenas de miles de millones de dólares, representa una enorme oportunidad de mercado nacional, e incluso una localización parcial generaría una notable actividad manufacturera, desarrollo de cadenas de suministro y empleo de alto valor. Las exportaciones de defensa, aun sujetas a restricciones geopolíticas y regulatorias, representan una oportunidad de diversificación de ingresos a más largo plazo.
La base industrial de defensa también genera efectos positivos de arrastre hacia la economía civil. Las tecnologías desarrolladas para aplicaciones militares —incluidos los materiales avanzados, la ciberseguridad, los sistemas autónomos y la fabricación de precisión— tienen un potencial de doble uso que puede beneficiar a los sectores civiles.
Retos
Los retos que afrontan GAMI y la agenda más amplia de localización de la defensa son considerables. La fabricación de defensa requiere largos ciclos de desarrollo tecnológico, una enorme inversión de capital y una profundidad de conocimiento en ingeniería que tarda décadas en desarrollarse de forma orgánica. La transferencia de tecnología desde firmas de defensa consolidadas se complica por los regímenes de control de exportaciones, las cuestiones de propiedad intelectual y la dinámica competitiva del mercado mundial de defensa. El aseguramiento de la calidad y la certificación en la fabricación de defensa deben cumplir estándares que se cuentan entre los más exigentes de cualquier industria.
El objetivo de localización del 50 % para 2030 se considera, en general, aspiracional, y los analistas prevén una trayectoria más gradual. No obstante, el marco institucional establecido por GAMI, combinado con los recursos financieros del PIF y el compromiso estratégico del liderazgo nacional, ofrece una base creíble para construir una base industrial de defensa de una escala significativa a medio y largo plazo.