La población joven de Arabia Saudí: ¿dividendo demográfico o reto?
La población joven de Arabia Saudí sigue siendo uno de los datos centrales del relato del mercado laboral y del consumo del Reino en 2025. Cerca de dos tercios de los ciudadanos saudíes tienen menos de 35 años y en torno al 37 % no llega a los 25, lo que otorga al país uno de los perfiles demográficos más jóvenes del G20. La eficacia con que Arabia Saudí convierta esa estructura de edad en competencias, empleo, emprendimiento y renta de los hogares determinará el éxito de la Visión 2030.
Estructura demográfica
La pirámide de población nacional saudí se caracteriza por una base amplia que solo recientemente ha empezado a estrecharse a medida que caen las tasas de fecundidad. La tasa de fecundidad total ha descendido de más de 7 hijos por mujer en la década de 1980 a aproximadamente 2,2 en los últimos años, lo que indica una transición demográfica en curso. No obstante, las amplias cohortes nacidas durante la etapa de mayor fecundidad se incorporan ahora al mercado laboral, lo que genera una oleada sostenida de solicitantes de empleo a lo largo de la década actual.
La población total del Reino, incluidos los expatriados, supera los 33 millones, pero el peso de la juventud es más acusado entre la población nacional saudí, de unos 22 millones. Esta realidad demográfica implica que el mercado laboral debe absorber cada año cientos de miles de nuevos trabajadores saudíes, un reto que ha impulsado la agenda de nacionalización del empleo y la inversión en el desarrollo del capital humano.
Educación y capital humano
Arabia Saudí ha invertido con fuerza en infraestructura educativa. El Reino cuenta con más de 30 universidades públicas y numerosas instituciones privadas, que forman a unos 200.000 titulados al año. El Programa de Becas Rey Abdulá, que en su apogeo envió a más de 200.000 saudíes al extranjero para cursar estudios superiores, ha cultivado una generación de profesionales con formación internacional. El gasto público en educación supera de forma sostenida el 5 % del PIB, uno de los porcentajes más altos de la región.
No obstante, el desajuste de competencias sigue siendo un reto. Muchos titulados poseen títulos en campos con escasa demanda laboral, mientras que sectores en crecimiento como la tecnología, la ingeniería, la sanidad y los servicios financieros afrontan una escasez de talento. El Programa de Desarrollo de Capacidades Humanas, un Programa de Realización de la Visión lanzado en 2021, aborda esa brecha mediante la reforma de los planes de estudio, la ampliación de la formación profesional y las iniciativas de aprendizaje permanente.
Empleo juvenil y saudización
El desempleo juvenil entre los ciudadanos saudíes ha sido una preocupación política persistente. Aunque las tasas generales de desempleo han caído de máximos superiores al 12 % a menos del 8 % en los últimos trimestres, el desempleo juvenil sigue siendo elevado, sobre todo entre las mujeres que se incorporan por primera vez al mercado laboral. El programa Hafiz del Gobierno concede prestaciones y formación a los demandantes de empleo, mientras que Tamheer ofrece prácticas formativas en el sector privado.
El programa de saudización Nitaqat fija cuotas de empleo en el sector privado por sector de actividad y tamaño de empresa, y obliga a las empresas a contratar ciudadanos saudíes. Combinadas con los programas de subvención salarial y el Fondo de Desarrollo de Recursos Humanos (HRDF), estas políticas han aumentado de forma notable la participación de los jóvenes saudíes en el empleo del sector privado, en especial en el comercio minorista, la hostelería y los servicios financieros.
Emprendimiento e innovación
La Visión 2030 ha catalizado un ecosistema de emprendimiento juvenil. Monsha’at, la Autoridad General de la Pequeña y Mediana Empresa, ofrece financiación, mentoría y apoyo regulatorio a los jóvenes emprendedores saudíes. El ecosistema de capital riesgo del Reino ha crecido con rapidez y las startups con sede en Arabia Saudí captan más de 1.000 millones de dólares en financiación anual. Las incubadoras, los hackatones y los retos de innovación dirigidos a los jóvenes se han convertido en elementos habituales del panorama económico.
Las plataformas digitales y el comercio electrónico han resultado especialmente atractivos para los jóvenes emprendedores saudíes, que aprovechan las elevadas tasas de penetración de internet y de los teléfonos inteligentes del Reino. El comercio a través de redes sociales, la creación de contenidos y la tecnología financiera (fintech) son ámbitos de crecimiento en los que la juventud saudí construye negocios alineados tanto con las tendencias de consumo como con los objetivos económicos nacionales.
Dimensiones sociales y culturales
La población joven impulsa la transformación cultural en todo el Reino. La demanda de entretenimiento, deporte, restauración y experiencias de estilo de vida ha alimentado el crecimiento de los sectores del entretenimiento y el turismo. La Autoridad General de Entretenimiento ha autorizado miles de eventos al año desde su creación, dirigidos principalmente a una población joven y conectada digitalmente, ávida de oferta de ocio y cultura.
La práctica deportiva y la asistencia a espectáculos entre los jóvenes saudíes han aumentado de forma espectacular, respaldadas por la Estrategia Deportiva y la celebración de grandes eventos internacionales. La participación de las mujeres en el deporte y en la vida pública, posible ahora gracias a las reformas sociales, ha ampliado de manera significativa la población joven activa.
Implicaciones estratégicas
La población joven de Arabia Saudí constituye el cimiento de capital humano sobre el que se asientan las ambiciones de la Visión 2030. Educar, emplear y empoderar con éxito a esta generación generará un dividendo demográfico de magnitud considerable, que impulsará el consumo, la innovación y la estabilidad social. No lograrlo entraña el riesgo de un desempleo estructural, presión fiscal y descontento social. Para los inversores y los socios, la demografía juvenil es a la vez una oportunidad de mercado y un imperativo político que marca el rumbo estratégico del Reino hasta 2030 y más allá.