Esta guía de 2026 sobre las personas más ricas de Arabia Saudí se centra en la riqueza privada visible: familias empresariales, fundadores de empresas cotizadas y milmillonarios de proyección internacional. Elaborar clasificaciones precisas resulta difícil porque las participaciones de la familia real, de los family offices y de las empresas privadas no siempre se hacen públicas.
Arabia Saudí alberga a algunas de las personas y familias empresariales más ricas de Oriente Medio, con fortunas construidas en conglomerados diversificados, el sector inmobiliario, la banca, el comercio minorista y la cadena de valor de la energía. La población milmillonaria del Reino ha crecido al ritmo de la expansión económica de la Visión 2030, con nueva riqueza emergente en los sectores de la tecnología, las finanzas y la inversión que complementa a las dinastías industriales y comerciales ya consolidadas.
La familia Al Rajhi
La familia Al Rajhi, fundadora de Al Rajhi Bank, figura de forma sistemática entre las más ricas de Arabia Saudí. Su fortuna, estimada en más de 20.000 millones de dólares repartidos entre los miembros de la familia, procede del mayor banco islámico del mundo y se extiende al sector inmobiliario, el comercio minorista y la inversión. Sulaiman Al Rajhi, el mayor de los hermanos fundadores, destaca por haber donado la mayor parte de su fortuna personal a fundaciones de apoyo a la educación y la sanidad, lo que lo convierte en uno de los filántropos más importantes del mundo árabe.
El príncipe Alwaleed bin Talal
El príncipe Alwaleed bin Talal, presidente de Kingdom Holding Company, es uno de los empresarios saudíes con mayor reconocimiento internacional. Su cartera de inversiones ha incluido históricamente participaciones relevantes en empresas mundiales como Citigroup, Twitter (hoy X) y Lyft, así como importantes activos hosteleros como el Four Seasons George V de París y el Savoy de Londres. Su fortuna, estimada en aproximadamente 16.000 a 20.000 millones de dólares, abarca inversiones tecnológicas, hostelería de lujo, medios de comunicación y sector inmobiliario.
La familia Olayan
El Grupo Olayan, fundado por el fallecido Suliman Olayan, es uno de los conglomerados saudíes más diversificados. La riqueza de la familia, estimada en más de 10.000 millones de dólares, abarca la distribución, la industria, el sector inmobiliario y una considerable cartera de inversiones internacionales gestionada a través de Olayan Financing Company. El grupo posee los derechos de distribución de grandes marcas internacionales en Arabia Saudí y opera activos inmobiliarios en el Reino, Estados Unidos y Europa.
La familia Bin Laden
El Grupo Binladin es una de las mayores empresas de construcción y promoción de Oriente Medio. La participación de la familia en grandes proyectos de infraestructura, incluidas las ampliaciones de la Gran Mezquita de La Meca y de la Mezquita del Profeta en Medina, ha sido durante décadas un pilar del desarrollo del Reino. La fortuna familiar, estimada en varios miles de millones de dólares repartidos entre múltiples ramas, abarca la construcción, la industria y el sector inmobiliario.
La familia Al Subeaei
Abdullah Al Subeaei y la familia Al Subeaei en sentido amplio han acumulado riqueza mediante inversiones estratégicas en la banca, las telecomunicaciones y la industria alimentaria. Entre sus participaciones figuran posiciones relevantes en empresas saudíes cotizadas y en vehículos de inversión privados.
El Grupo Dallah Al Baraka
Saleh Kamel, fallecido fundador del Grupo Dallah Al Baraka, levantó un conglomerado que abarca la banca, los medios de comunicación, el sector inmobiliario, la sanidad y la industria alimentaria. Los activos del grupo, gestionados hoy por la siguiente generación, incluyen Al Baraka Banking Group (con actividad en 17 países), la empresa de medios ART y extensas propiedades inmobiliarias en Yeda y La Meca.
La nueva riqueza tecnológica
La Visión 2030 ha catalizado una nueva generación de creadores de riqueza saudíes en la tecnología y el emprendimiento. Los fundadores de startups exitosas en fintech, comercio electrónico, foodtech y servicios digitales se han sumado a las filas de los ricos de Arabia Saudí, aunque la mayoría aún no ha alcanzado el umbral de los mil millones. El crecimiento del capital riesgo, la expansión de Tadawul y la creciente actividad emprendedora apuntan a que esta categoría cobrará mayor protagonismo en los próximos años.
El efecto PIF
Aunque no constituye riqueza personal, los 930.000 millones de dólares en activos gestionados del Fondo de Inversiones Públicas han creado una nueva clase de directivos y profesionales de la inversión saudíes que gestionan capital a escala mundial. Las inversiones nacionales del fondo también han generado una riqueza considerable para los coinversores saudíes y los proveedores de servicios de los ámbitos jurídico, de asesoramiento financiero y de consultoría.
La evolución del mapa de la riqueza
La composición de la riqueza saudí está evolucionando. Las fortunas tradicionales construidas sobre contratos de agencia, contratos públicos y comercio de materias primas se complementan con la riqueza creada a través de la revalorización de los mercados de capitales, las empresas tecnológicas y los servicios profesionales. La apertura de los sectores del entretenimiento, el turismo y el deporte ha creado nuevas categorías de riqueza. La inversión de la Saudi Pro League en talento futbolístico internacional ha generado oportunidades comerciales para los empresarios saudíes en la gestión deportiva, los derechos de imagen y la hostelería.
Filantropía e inversión social
Las familias ricas de Arabia Saudí se han implicado cada vez más en una filantropía y una inversión social formalizadas. Las fundaciones creadas por las grandes familias se centran en la educación, la sanidad, el desarrollo cultural y el apoyo al emprendimiento. La Fundación Misk, creada por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, constituye el ejemplo más destacado de despliegue de riqueza orientado a una misión, si bien muchas fundaciones familiares privadas operan con menor visibilidad pública.
La interacción entre la riqueza privada, el capital soberano a través del PIF y la agenda de desarrollo de la Visión 2030 configura un ecosistema singular en el que las familias empresariales son a la vez beneficiarias y contribuyentes de la transformación del Reino.