El indicador (KPI) de ingresos no petroleros de Arabia Saudí mide hasta qué punto el presupuesto ha pasado de depender del petróleo al IVA, las tasas, las aduanas y los rendimientos de las inversiones en el marco de la Visión 2030.
El Reino inició la Visión 2030 con unos 163.000 millones de riyales saudíes (SAR) en ingresos no petroleros y un objetivo superior a 1 billón de SAR. A mediados de la década de 2020, la recaudación superaba los 400.000 millones de SAR anuales, lo que convierte a este KPI en una prueba de fuego de la diversificación fiscal y la resiliencia presupuestaria.
Punto de partida y trayectoria
En el lanzamiento de la Visión 2030 en 2016, los ingresos públicos no petroleros se situaban en unos 163.000 millones de riyales saudíes, una proporción modesta del total de los ingresos del Estado. A mediados de la década de 2020, los ingresos no petroleros han crecido hasta superar los 400.000 millones de riyales anuales, con una tasa de crecimiento anual compuesta que apenas tiene parangón entre las grandes economías productoras de petróleo. Este crecimiento se ha logrado mediante una combinación de nuevos impuestos, la ampliación de las tasas públicas, los ingresos por inversiones y los recursos procedentes de la privatización y la monetización de activos.
El impuesto sobre el valor añadido
La introducción del impuesto sobre el valor añadido (IVA) en enero de 2018, inicialmente a un tipo del 5 %, representó la innovación fiscal más importante de la historia moderna de Arabia Saudí. El tipo se elevó al 15 % en julio de 2020, una decisión adoptada en el contexto del doble shock del desplome del precio del petróleo y la contracción económica provocada por la pandemia. El IVA constituye hoy el mayor componente individual de los ingresos no petroleros, y genera decenas de miles de millones de riyales al año a partir del consumo de bienes y servicios.
El sistema del IVA lo administra la Autoridad de Zakat, Impuestos y Aduanas (ZATCA) y se aplica de forma general en toda la economía, con exenciones concretas para la sanidad, la educación, los servicios financieros y la vivienda residencial. La infraestructura de cumplimiento, que incluye la obligatoriedad de la facturación electrónica y las plataformas de declaración digital, se ha desarrollado con rapidez y ha alcanzado altas tasas de registro y presentación por parte de los contribuyentes. La plataforma de facturación electrónica FATOORA se ha ido implantando de forma progresiva por tramos de tamaño empresarial, mejorando la transparencia y reduciendo las fugas de recaudación.
Impuestos especiales y tasas
Los impuestos especiales sobre el tabaco, las bebidas azucaradas y las bebidas energéticas se introdujeron en 2017 y generan ingresos apreciables al tiempo que sirven a objetivos de salud pública. Los tipos se fijan en el 50 % para las bebidas azucaradas y en el 100 % para el tabaco y las bebidas energéticas, en línea con la práctica internacional para los impuestos sobre productos nocivos.
Las tasas públicas se han ampliado y recalibrado en decenas de categorías de servicios. Los gravámenes a los expatriados, que cobran cuotas mensuales por cada trabajador extranjero y sus familiares dependientes, generan ingresos sustanciales y sirven además al objetivo político de incentivar que las empresas del sector privado contraten a nacionales saudíes. Las tasas de visado, incluidas las asociadas al visado turístico y al programa de residencia premium, han añadido nuevas fuentes de ingresos vinculadas a la apertura del Reino a los visitantes y al talento internacional.
Las tasas municipales, las multas de tráfico y los cargos por servicios en las plataformas públicas se han digitalizado y sistematizado, mejorando las tasas de recaudación y reduciendo las exenciones informales que caracterizaban el periodo previo a las reformas. El principio de «quien usa, paga» se ha ido incorporando de forma progresiva a la prestación de servicios públicos, en sustitución del modelo de subvención universal que prevalecía anteriormente.
Ingresos por inversiones y dividendos
Los ingresos por inversiones del Fondo de Inversiones Públicas y de otras entidades públicas representan un componente creciente de los ingresos no petroleros. La cartera en expansión de inversiones nacionales e internacionales del PIF genera dividendos, plusvalías y comisiones de gestión que fluyen hacia las cuentas del Estado. Los dividendos de Saudi Aramco, aunque en parte ligados a los ingresos petroleros, incluyen rendimientos de las crecientes operaciones de refino, química y comercialización de la compañía, menos correlacionadas con el precio del crudo.
Sostenibilidad fiscal
El crecimiento de los ingresos no petroleros ha reducido de forma sustancial el precio del petróleo de equilibrio fiscal, es decir, el precio por barril al que el Gobierno puede cuadrar su presupuesto. Ese umbral de equilibrio ha descendido desde máximos superiores a los 100 dólares por barril hasta niveles en torno a los 75 dólares, lo que mejora la resiliencia fiscal del Reino frente a la volatilidad del precio del petróleo. El Programa de Sostenibilidad Fiscal, que coordina las reformas de ingresos y gastos, publica evaluaciones periódicas que hacen un seguimiento de los avances frente a los objetivos fiscales de medio plazo.
La disciplina en el gasto ha complementado el crecimiento de los ingresos. La presupuestación por programas, las revisiones de eficiencia del gasto y la racionalización de las subvenciones han mejorado la calidad del gasto público y reducido el despilfarro. La combinación de unos ingresos no petroleros al alza y un crecimiento del gasto controlado ha permitido al Reino gestionar los déficits fiscales dentro de límites sostenibles, manteniendo al mismo tiempo los elevados niveles de inversión de capital que exige el programa de ejecución de la Visión 2030.
Retos y perspectivas
La sostenibilidad y el crecimiento adicional de los ingresos no petroleros dependen de varios factores. El tipo del IVA del 15 % es alto para los estándares regionales y podría afrontar presiones políticas para su rebaja a medida que mejoren las condiciones fiscales. Los gravámenes a los expatriados, aunque generan ingresos, han contribuido a la salida de trabajadores extranjeros del sector privado, con consecuencias para la actividad económica y el consumo. La diversificación de la base impositiva hacia nuevos ámbitos —que podría incluir una reforma del impuesto de sociedades o una tributación inmobiliaria de base más amplia— sigue en debate, pero no se ha anunciado formalmente.
La trayectoria a largo plazo apunta hacia una estructura fiscal en la que los ingresos no petroleros financien la mayor parte del gasto público corriente, mientras que los ingresos petroleros se destinan a la inversión de capital y a la acumulación de riqueza soberana. Lograr esta transformación estructural supondría una reorientación fundamental de las finanzas públicas saudíes y un logro duradero del programa de la Visión 2030.