La economía de Arabia Saudí en 2025 se lee mejor a través de sus KPI: crecimiento del PIB, producción no petrolera, saldo fiscal, participación laboral y diversificación comercial. El Reino sigue siendo el mayor exportador de petróleo del mundo, con un PIB de aproximadamente 1,1 billones de dólares, pero la composición estructural de la economía está cambiando a medida que la Visión 2030 entra en su último tramo de cinco años; esta guía debe leerse junto al panel de KPI.
PIB y crecimiento
El crecimiento del PIB real en 2025 está moldeado por dos fuerzas contrapuestas. La economía no petrolera sigue creciendo a tasas sólidas del 4-6 % anual, impulsada por el gasto público en megaproyectos, la expansión del sector privado en el marco del programa Shareek y el consumo de los hogares, respaldado por una fuerza laboral saudí en aumento. La contribución de la economía petrolera depende de las decisiones de producción de la OPEP+ y de los precios mundiales del crudo, lo que introduce una variable capaz de mover significativamente el crecimiento global del PIB.
El PIB no petrolero de Arabia Saudí ha aumentado su peso en el PIB total, lo que refleja la diversificación estructural que persigue la Visión 2030. La construcción, los servicios financieros, el turismo, el entretenimiento y la tecnología son los sectores no petroleros de más rápido crecimiento.
Política fiscal
El presupuesto del Gobierno saudí refleja un gasto elevado y sostenido para financiar los programas de la Visión 2030. El gasto público total supera los 1,2 billones de SAR anuales, con asignaciones significativas a infraestructura, megaproyectos, defensa, sanidad y educación. Los ingresos públicos no petroleros han crecido de forma sustancial gracias al IVA (15 %), las tasas a los expatriados, las tasas gubernamentales y los rendimientos de las inversiones, y representan ya una parte considerablemente mayor de los ingresos totales que en 2016.
Arabia Saudí ha recurrido a los mercados internacionales de deuda para financiar los déficits presupuestarios, con emisiones de deuda soberana en instrumentos denominados en dólares estadounidenses y en riyales. La ratio de deuda sobre PIB del Reino, aunque al alza desde niveles históricamente cercanos a cero, se mantiene moderada según los estándares internacionales, en torno al 25-30 %.
Inflación y política monetaria
La inflación se ha mantenido contenida en cifras de un solo dígito bajo, anclada por la paridad entre el riyal y el dólar y por los controles de precios del Gobierno sobre los bienes esenciales. El Banco Central Saudí (SAMA) sigue la política de tipos de interés de la Reserva Federal debido a la paridad, lo que en ocasiones puede generar desajustes con las condiciones económicas internas. Los costes de la vivienda en Riad y Yeda han experimentado una inflación superior a la media, impulsada por la demanda de los megaproyectos y el crecimiento de la población.
Mercado laboral
El desempleo entre los nacionales saudíes ha descendido significativamente, desde el 11,6 % en el lanzamiento de la Visión 2030 hacia el objetivo del 7 %. La participación de las mujeres en el mercado laboral ha superado el objetivo del 30 % antes de lo previsto. No obstante, el desempleo juvenil sigue por encima de las tasas globales, y la calidad del empleo en el sector privado (niveles salariales, progresión profesional) continúa siendo un foco de la política pública bajo los requisitos reforzados del programa Nitaqat.
Comercio y posición exterior
Arabia Saudí mantiene un superávit por cuenta corriente impulsado por las exportaciones de petróleo, aunque el superávit fluctúa con los precios del crudo. Las exportaciones no petroleras han crecido, pero siguen representando una pequeña parte del total. Las importaciones aumentan de forma sostenida, impulsadas por las necesidades de material de construcción de los megaproyectos y por una demanda de consumo creciente. Las reservas de divisas del Reino proporcionan un colchón sustancial que respalda la paridad entre el riyal y el dólar.
Entorno de inversión
La inversión extranjera directa ha aumentado bajo el marco reformado de concesión de licencias del MISA. El objetivo del Gobierno de situar la IED en el 5,7 % del PIB sigue siendo ambicioso, pero se apoya en la reforma regulatoria, el desarrollo de zonas económicas especiales (ZEE) y la magnitud misma de las oportunidades de proyecto. Grandes empresas internacionales están estableciendo sus sedes regionales en Riad en cumplimiento de la política de sedes del Gobierno.
Riesgos principales
La volatilidad del precio del petróleo sigue siendo el principal riesgo macroeconómico. El riesgo de ejecución en múltiples megaproyectos simultáneos podría tensionar la capacidad de absorción. La transformación del mercado laboral —la sustitución de trabajadores expatriados por nacionales saudíes— exige mejoras continuas de la productividad. Los riesgos geopolíticos en el conjunto de la región pueden afectar al ánimo de los inversores, si bien la recalibración diplomática de Arabia Saudí ha reducido algunas tensiones.
Perspectivas
La economía saudí en 2025 se encuentra en plena transformación estructural, la más ambiciosa de su historia. El impulso de la economía no petrolera es genuino y mensurable. La cuestión no es si la diversificación está ocurriendo, sino si lo hace con la rapidez suficiente para preparar al Reino ante un mundo en el que los ingresos del petróleo, aunque todavía cuantiosos, ya no puedan darse por descontado que crecerán indefinidamente.
Véanse también el panel de KPI y el análisis de la IED.