Crecimiento económico de Arabia Saudí en 2025: los KPI
El crecimiento económico de Arabia Saudí en 2025 se lee mejor a través de la lente de los indicadores clave de desempeño: el PIB total sigue moviéndose con la producción de petróleo, pero la actividad no petrolera, la inversión privada, el turismo, la construcción y la reforma fiscal muestran ya el cambio estructural. La Visión 2030, lanzada en 2016, ha reorientado el modelo de crecimiento hacia la diversificación, la expansión del sector privado y la inversión en capital humano.
Desempeño del crecimiento del PIB
El crecimiento del PIB real de Arabia Saudí ha demostrado una notable resiliencia a lo largo de los ciclos económicos recientes. Tras el choque del precio del petróleo de 2014-2016, la economía se contrajo de forma moderada antes de rebotar con fuerza. Entre 2021 y 2023, el Reino registró algunas de las tasas de crecimiento más altas entre las economías del G20, impulsado por unos precios de la energía elevados y por una actividad no petrolera en aceleración. Aunque el crecimiento del PIB total se moderó en 2024 en medio de los ajustes de producción de la OPEP+, la economía no petrolera siguió expandiéndose a ritmos superiores al 4 % anual.
La Autoridad General de Estadística informó de que el PIB no petrolero ha crecido de forma sistemática más rápido que el sector de los hidrocarburos en los últimos años, reflejo del reequilibrio estructural que constituye el núcleo de la política económica nacional. Los servicios, la construcción, el comercio mayorista y minorista y la intermediación financiera han emergido como motores de crecimiento fiables, y reducen la dependencia de la economía respecto de la ciclicidad de los ingresos petroleros.
Motores sectoriales del crecimiento
Turismo y hostelería: El sector turístico del Reino se ha expandido con rapidez desde la introducción del visado turístico en 2019. Las llegadas de visitantes internacionales han crecido a tasas de dos dígitos, con el Gobierno apuntando a 150 millones de visitas anuales en 2030. La contribución directa del turismo al PIB ha aumentado desde aproximadamente el 3 % hasta un 10 % previsto para el final de la década.
Construcción e infraestructuras: La cartera de gigaproyectos de Arabia Saudí, valorada en conjunto en más de 1 billón de dólares, constituye una de las mayores construcciones de infraestructuras del mundo. NEOM, el proyecto del mar Rojo, Diriyah Gate, Qiddiya y el programa de la Jeddah Tower están generando una demanda de construcción sostenida, que respalda el empleo y la actividad de la cadena de suministro en toda la economía.
Servicios financieros: La bolsa Tadawul se ha profundizado considerablemente, con una capitalización bursátil total que supera los 2,8 billones de dólares. La inversión extranjera de cartera ha aumentado tras las inclusiones en los índices de MSCI y FTSE Russell, mientras que la concesión de licencias fintech se ha acelerado bajo la supervisión del Banco Central Saudí y de la Autoridad del Mercado de Capitales.
Tecnología y economía digital: La inversión pública en infraestructura digital, computación en la nube e inteligencia artificial ha posicionado a Arabia Saudí como un centro tecnológico emergente. El objetivo es que la cuota de la economía digital en el PIB alcance el 19,2 % en 2030, frente a las cifras de un solo dígito en los inicios del programa.
Política fiscal y reforma
El crecimiento económico se ha sustentado en una reforma fiscal integral. La introducción de un impuesto sobre el valor añadido del 15 %, la racionalización de las subvenciones a la energía y el agua, y la ampliación de las fuentes de ingresos no petroleros han reforzado la posición fiscal del Reino. La diversificación de los ingresos públicos significa que el crecimiento económico depende menos de los precios del petróleo para su sostenibilidad fiscal, lo que reduce el precio del petróleo de equilibrio fiscal y aumenta la flexibilidad de la política.
El Ministerio de Finanzas ha mantenido un enfoque disciplinado del gasto, canalizando capital hacia inversiones que impulsan el crecimiento a la vez que controla el gasto corriente. La deuda pública sigue siendo manejable, en torno al 26 % del PIB, lo que deja un amplio margen fiscal para una política contracíclica si fuera necesario.
Inversión y desarrollo del sector privado
El crecimiento del sector privado ha sido un objetivo central de la Visión 2030. El objetivo es aumentar la cuota del sector privado en el PIB del 40 % al 65 %. Las reformas regulatorias —incluidas la revisión de la ley de sociedades, la modernización del marco concursal y la creación de zonas económicas especiales— han mejorado el entorno de negocios. La posición de Arabia Saudí en los índices globales de competitividad ha mejorado notablemente desde 2016.
Las entradas de inversión extranjera directa han aumentado, respaldadas por la facilitación de la inversión a través del Ministerio de Inversiones y por marcos de incentivos atractivos en los sectores prioritarios. La Estrategia Nacional de Inversión fija como objetivo entradas anuales de IED de 100.000 millones de dólares en 2030, un incremento significativo respecto de los niveles históricos.
Perspectivas de crecimiento
Las perspectivas de crecimiento económico de Arabia Saudí hasta 2030 son constructivas, respaldadas por la expansión no petrolera en curso, el ciclo de inversión en infraestructuras, el dividendo demográfico y la profundización de los mercados de capitales. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial proyectan un crecimiento del PIB a medio plazo en el rango del 3 % al 5 %, con un crecimiento no petrolero que supera de forma sistemática la cifra global. Entre los riesgos a la baja figuran una debilidad sostenida del precio del petróleo y posibles retrasos en la ejecución de los gigaproyectos, mientras que los escenarios al alza abarcan una diversificación acelerada y un desempeño del turismo y del sector tecnológico mejor de lo esperado.
La trayectoria de crecimiento económico del Reino representa una de las transformaciones estructurales más trascendentes en marcha en la economía global, con implicaciones para inversores, socios comerciales e instituciones multilaterales mucho más allá de la península arábiga.