Consumo de agua en Arabia Saudí 2025: gestionar la escasez a gran escala
Arabia Saudí afronta uno de los mayores retos de escasez de agua de cualquier gran economía. El Reino recibe menos de 100 milímetros de precipitación media anual, carece de ríos y lagos de agua dulce permanentes y depende de una combinación de agua de mar desalada, extracción de aguas subterráneas no renovables y aguas residuales tratadas para cubrir las necesidades de su población, su agricultura y su industria. La gestión del agua es parte integral de los objetivos de sostenibilidad de la Visión 2030 del Reino. El consumo de agua per cápita en Arabia Saudí supera los 250 litros diarios, muy por encima de la media mundial y entre las tasas más altas de los países con estrés hídrico.
Fuentes de suministro
Desalación: Arabia Saudí es el mayor productor mundial de agua desalada y representa aproximadamente el 22 % de la capacidad mundial de desalación. La Autoridad Saudí del Agua (antes Corporación de Conversión de Agua Salina) opera una red de plantas desaladoras en las costas del mar Rojo y del golfo Arábigo, con una capacidad de producción total superior a 7,5 millones de metros cúbicos diarios. El agua desalada abastece la mayor parte de la demanda municipal e industrial de las grandes ciudades.
Aguas subterráneas: Los acuíferos fósiles no renovables, entre ellos los sistemas Saq, Tabuk y Wasia-Biyadh, han abastecido históricamente las necesidades hídricas agrícolas y rurales. Décadas de extracción intensiva para el cultivo de trigo y otras formas de agricultura de regadío han agotado considerablemente estos sistemas acuíferos. La decisión del Gobierno de eliminar de forma progresiva la producción nacional de trigo y reducir el consumo de aguas subterráneas para la agricultura refleja el reconocimiento de esa trayectoria de agotamiento.
Aguas residuales tratadas: La reutilización de aguas residuales tratadas está en expansión, y la Estrategia Nacional del Agua persigue un aumento sustancial de la reutilización de efluentes tratados para el riego, los procesos industriales y la recarga de acuíferos. La tasa actual de reutilización, aunque creciente, sigue por debajo de su potencial y constituye un ámbito de inversión y de atención política activas.
Consumo por sectores
La agricultura ha sido históricamente el mayor consumidor de agua, con más del 80 % de la extracción total del Reino. La eliminación progresiva de los cultivos intensivos en agua y la transición hacia la agricultura en entornos controlados, con sistemas de invernadero e hidroponía, están reduciendo la intensidad hídrica agrícola. No obstante, la producción de cultivos forrajeros, en particular la alfalfa para las explotaciones lecheras, sigue siendo un consumidor de agua importante.
El consumo municipal representa aproximadamente el 10 % del uso total de agua, impulsado por la demanda residencial de los crecientes núcleos urbanos del Reino. El consumo industrial, que incluye el procesamiento petroquímico, la minería y la industria manufacturera, conforma el resto y se prevé que aumente a medida que se acelera la diversificación industrial.
Reforma de las tarifas del agua
La reforma de las tarifas del agua se ha aplicado junto a la reestructuración de las tarifas eléctricas en el marco del Programa de Equilibrio Fiscal. La tarificación por tramos del consumo residencial de agua incentiva el ahorro al imponer tarifas progresivamente más altas al uso excesivo. La National Water Company (NWC) gestiona la distribución urbana de agua y la recogida de aguas residuales, con programas de mejora del rendimiento orientados a reducir las pérdidas de agua no facturada, que históricamente han superado el 25 % del suministro en algunas redes de distribución.
Inversión en infraestructuras
El Reino invierte con fuerza en infraestructuras hídricas. La nueva capacidad de desalación, con proyectos de productor independiente de agua (IWP) como Jubail 3A y Rabigh 4, incrementa el suministro. La capacidad estratégica de almacenamiento de agua se amplía mediante la construcción de embalses y la recarga gestionada de acuíferos. Las redes de transporte que conectan las plantas desaladoras costeras con las ciudades del interior, entre ellas Riad, constituyen una infraestructura crítica que hace posible el crecimiento urbano.
Las alianzas público-privadas son un mecanismo principal para el desarrollo de nuevas infraestructuras hídricas. Promotores internacionales como ACWA Power, Veolia y Engie participan en proyectos de desalación y tratamiento de aguas residuales mediante contratos de concesión a largo plazo. El programa de privatización y corporatización del sector del agua busca mejorar la eficiencia operativa y atraer capital privado.
Conservación y eficiencia
El Gobierno saudí se ha fijado ambiciosos objetivos de conservación del agua. El despliegue de contadores inteligentes permite supervisar el consumo y detectar fugas en las redes de distribución. Los códigos de construcción exigen instalaciones de bajo consumo de agua y el reciclaje de aguas grises en las obras nuevas. Las campañas de sensibilización pública fomentan comportamientos de ahorro de agua, respaldadas por la estructura tarifaria por tramos.
El Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Agricultura promueve mejoras en la eficiencia hídrica agrícola, como la adopción del riego por goteo, la optimización de la selección de cultivos y las técnicas de riego deficitario. La Estrategia Nacional del Agua persigue una reducción significativa del consumo de agua per cápita para 2030.
Perspectivas
La seguridad hídrica sigue siendo un reto fundamental para el desarrollo económico de Arabia Saudí. La respuesta del Reino, que combina una inversión masiva en desalación, la gestión de la demanda, la reforma agrícola y la reutilización de aguas residuales, constituye uno de los programas de gestión del agua más completos del mundo. Para los inversores y los proveedores de tecnología, el sector del agua saudí ofrece oportunidades significativas en desalación, distribución, tratamiento y tecnologías de eficiencia.