Arabia Saudí aspira a atraer 150 millones de visitantes anuales en 2030, frente a unos 100 millones en 2023. El turismo ha sido designado sector estratégico en el marco de la Visión 2030, y el Gobierno ha comprometido cientos de miles de millones de dólares para desarrollar destinos de primer nivel, infraestructura hotelera y activos de entretenimiento. Para el inversor internacional, la transformación turística del Reino representa uno de los mayores mercados hoteleros de nueva creación del mundo.
La agenda turística de la Visión 2030
El Fondo de Desarrollo Turístico, respaldado por el Fondo de Inversiones Públicas (PIF), ancla la estrategia de inversión del Gobierno. Megaproyectos como NEOM, el Mar Rojo (Red Sea Global), Qiddiya, AMAALA, AlUla y Diriyah Gate representan en conjunto más de 500.000 millones de dólares de inversión prevista. Estos proyectos abarcan complejos de lujo, patrimonio cultural, turismo de aventura, deporte y entretenimiento, y ecoturismo.
Arabia Saudí introdujo el visado de turista en septiembre de 2019, abriendo el Reino por primera vez a los viajeros de ocio. El visado a la llegada y el visado electrónico cubren ya a ciudadanos de casi 50 países, con nuevas ampliaciones previstas.
Vías de inversión
Promoción hotelera. Arabia Saudí necesita unas 500.000 nuevas habitaciones de hotel para 2030. Operadores hoteleros internacionales como Marriott, Hilton, Accor y Four Seasons se expanden con fuerza. El inversor puede participar mediante la promoción de hoteles, los contratos de gestión, los acuerdos de franquicia y la inversión inmobiliaria.
Megaproyectos turísticos. Red Sea Global, NEOM y Qiddiya buscan de forma activa socios del sector privado para hoteles, restaurantes, comercio minorista, atracciones y servicios. Las oportunidades de inversión van desde la coinversión en capital junto al PIF hasta las concesiones de explotación y los contratos de suministro.
Entretenimiento y atracciones. La Autoridad General de Entretenimiento ha transformado el panorama del ocio. Se están desarrollando parques temáticos (entre ellos Six Flags Qiddiya), recintos para conciertos, cines y atracciones culturales. Los proveedores de contenidos, las empresas tecnológicas y los diseñadores de experiencias pueden encontrar socios a través de los promotores de cada proyecto.
Turismo cultural y patrimonial. AlUla, hogar de Hegra —inscrita en el patrimonio de la Unesco—, se está desarrollando como destino cultural de la mano de la Comisión Real para AlUla (RCU). Diriyah Gate, cuna histórica del Estado saudí, se transforma en un distrito de patrimonio y estilo de vida. Ambos buscan operadores de hostelería, comercio minorista y experiencias culturales.
Tecnología de viajes. El ecosistema turístico saudí requiere una notable infraestructura digital, desde plataformas de reservas y aplicaciones de turismo hasta sistemas inteligentes de gestión de destinos. La Autoridad Saudí de Turismo se ha aliado con empresas tecnológicas para desarrollar capacidades de turismo digital.
Marco regulatorio
El MISA emite licencias de inversión extranjera para las actividades turísticas. El Ministerio de Turismo regula los estándares de hostelería, las licencias y la clasificación. Se permite el 100 % de propiedad extranjera en la mayoría de los subsectores turísticos. Existen incentivos específicos para los proyectos ubicados en zonas turísticas prioritarias.
Incentivos fiscales
Los proyectos turísticos ubicados en zonas económicas especiales (incluida NEOM) pueden beneficiarse de tipos reducidos en el impuesto de sociedades, exenciones de aranceles aduaneros y una regulación laboral más flexible. El Fondo de Desarrollo Turístico aporta financiación y coinversión a los proyectos que cumplen los requisitos. El impuesto de sociedades general para las entidades extranjeras es del 20 %, con un IVA del 15 % sobre bienes y servicios.
Turismo de peregrinación
La peregrinación del Hach y la Umra sigue siendo el mayor segmento turístico individual y atrae a millones de visitantes al año. Arabia Saudí se ha fijado la meta de 30 millones de peregrinos de la Umra al año para 2030. Las oportunidades de inversión en La Meca y Medina se concentran en la hostelería, el transporte, la restauración y la tecnología para la experiencia del peregrino. Las inversiones vinculadas al Hach requieren autorizaciones regulatorias específicas.
Riesgos y consideraciones
El turismo es un mercado globalmente competitivo y Arabia Saudí construye su reconocimiento de marca desde una base relativamente baja. Los plazos de construcción de los megaproyectos conllevan riesgo de ejecución. Los patrones estacionales de la demanda (con picos durante el Hach y la Umra y en los meses más frescos del invierno) exigen una gestión cuidadosa de los ingresos. Las sensibilidades culturales, aunque se van relajando, obligan a los operadores a conocer las normas locales.
Cómo empezar
Diríjase al MISA para obtener las licencias. Conecte con los promotores de cada megaproyecto (Red Sea Global, NEOM, Qiddiya Investment Company) para acceder a oportunidades a nivel de proyecto. La Autoridad Saudí de Turismo facilita datos de mercado y alianzas promocionales. El Fondo de Desarrollo Turístico ofrece financiación para las inversiones prioritarias.
La ambición turística de Arabia Saudí no tiene parangón en escala ni en velocidad. La combinación del compromiso de capital público, la nueva apertura regulatoria y los activos geográficos y culturales únicos del Reino crea una oportunidad irrepetible para el inversor turístico.
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