El perfil crediticio de Arabia Saudí se sitúa con firmeza en el grado de inversión: Moody’s califica al Reino con Aa3, Fitch con A+ y S&P con A, todas con perspectiva estable. Estas calificaciones soberanas colocan a Arabia Saudí entre los prestatarios de mercados emergentes mejor calificados del mundo y reflejan los sustanciales colchones fiscales del Reino, su baja deuda pública y la diversificación económica en marcha al amparo de la Visión 2030.
Resumen de la calificación
El rating Aa3 de Moody’s (equivalente a AA- en la escala de S&P y Fitch) es el más alto de las tres agencias y refleja la valoración que hace Moody’s de la excepcional fortaleza fiscal del Reino, con sus enormes reservas de divisas y los activos del fondo soberano. Las calificaciones A+ de Fitch y A de S&P son ligeramente inferiores, pero se mantienen con solidez en el tramo alto del grado de inversión, lo que indica un riesgo de crédito muy bajo.
Las tres agencias mantienen una perspectiva estable, señal de que no esperan cambios en la calificación a corto plazo. Esta estabilidad aporta confianza a los inversores internacionales en bonos y contribuye a unas condiciones de financiación favorables para los emisores soberanos y cuasisoberanos saudíes.
Principales factores de la calificación
Varios factores respaldan la solidez de las calificaciones de Arabia Saudí. La deuda pública se mantiene moderada, en torno al 25 % del PIB, muy por debajo de la media de los mercados emergentes, superior al 60 %. Las reservas de divisas del banco central (SAMA), de aproximadamente 430.000 millones de dólares, ofrecen un colchón externo sustancial. Los activos del Fondo de Inversiones Públicas, que superan los 930.000 millones de dólares, representan una capa adicional de fortaleza financiera soberana.
El papel central del Reino en los mercados energéticos mundiales, como mayor exportador de petróleo del mundo con capacidad de producción ociosa, le confiere una posición estratégica única que las agencias de calificación incorporan a sus valoraciones. La capacidad de influir en el precio del petróleo a través de la OPEP+ le otorga un grado de control fiscal del que carecen la mayoría de los soberanos.
La diversificación económica en marcha al amparo de la Visión 2030 —el crecimiento de los ingresos no petroleros (en particular del IVA), la expansión del turismo y el desarrollo de nuevas industrias— es valorada positivamente por las tres agencias, al reducir la dependencia a largo plazo de los ingresos por hidrocarburos.
Limitaciones de la calificación
Los factores que impiden calificaciones más altas se relacionan sobre todo con la persistente dependencia fiscal del petróleo, que expone el presupuesto a la volatilidad de los precios de las materias primas. Los indicadores de gobernanza, incluidas las medidas de fortaleza institucional y la concentración en la toma de decisiones políticas, también pesan sobre la calificación frente a los soberanos mejor valorados.
Los cuantiosos compromisos fuera de balance asociados a los gigaproyectos de la Visión 2030 introducen riesgos fiscales contingentes. Aunque se financian principalmente mediante el PIF, financiación de proyecto y capital privado, el compromiso último del Gobierno con estos proyectos constituye una posible obligación fiscal que las agencias vigilan.
Comparación con sus homólogos
Las calificaciones de Arabia Saudí resisten bien la comparación con las de sus vecinos regionales. Los Emiratos ostentan un Aa2/AA-/AA, algo por encima de Arabia Saudí en los niveles de S&P y Fitch. Catar tiene un Aa3/AA-/AA-. Kuwait, un A1/AA-/A+. Baréin, con un Ba1/BB-/B+, está calificado muy por debajo, lo que refleja su posición fiscal más débil y su mayor endeudamiento.
Entre el conjunto más amplio de mercados emergentes, las calificaciones de Arabia Saudí superan a las de México (Baa2/BBB-/BBB), Indonesia (Baa2/BBB/BBB) y Sudáfrica (Ba2/BB-/BB-), lo que refleja los mayores colchones fiscales del Reino y su menor carga de deuda.
Implicaciones para la financiación
El grado de inversión permite a Arabia Saudí acceder a los mercados internacionales de capital a tipos competitivos. Los sukuk soberanos y los bonos convencionales saudíes suelen cotizar con diferenciales de entre 50 y 100 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro estadounidense en los vencimientos a medio plazo, de los más ajustados del universo emergente.
Esta fijación de precios favorable se extiende a los emisores cuasisoberanos saudíes, entre ellos Saudi Aramco, el PIF y las entidades vinculadas al Estado, que se benefician del apoyo soberano implícito y del perfil crediticio general del Reino. Este acceso a capital de bajo coste tiene una importancia estratégica para financiar las inversiones de la Visión 2030.
Metodología de las agencias de calificación
Cada agencia aplica una metodología propia. Moody’s pone el acento en la fortaleza económica e institucional, la fortaleza fiscal y la susceptibilidad al riesgo de acontecimientos. Fitch se centra en los rasgos estructurales, el desempeño macroeconómico, las finanzas públicas y las finanzas externas. S&P evalúa la vertiente institucional, económica, externa, fiscal y monetaria.
Las tres agencias realizan visitas de seguimiento periódicas a Arabia Saudí y mantienen contactos con responsables del Gobierno, representantes del banco central y agentes del sector privado. Las revisiones anuales de la calificación suelen producirse en el segundo y el cuarto trimestre, con posibilidad de actuaciones intermedias si algún acontecimiento relevante lo justifica.
Escenarios de perspectiva
Una mejora de la calificación podría derivarse de una diversificación fiscal sostenida que reduzca de forma material la dependencia del petróleo, de una rebaja duradera del precio del petróleo de equilibrio fiscal y de un fortalecimiento institucional demostrado. Entre los escenarios negativos que podrían presionar la calificación se cuentan un periodo prolongado de precios bajos del petróleo sin un ajuste fiscal adecuado, un aumento significativo de la deuda pública por encima de las proyecciones actuales o un deterioro de la gobernanza y la calidad institucional. La actual perspectiva estable de las tres agencias sugiere que ninguno de estos escenarios se considera probable a corto plazo.