Comparación de indicadores: Arabia Saudí vs. Omán
Arabia Saudí vs. Omán es, ante todo, una comparación de escala: Arabia Saudí cuenta con un PIB, una población, una base de reservas de petróleo y un fondo soberano mayores, mientras que Omán ofrece un modelo de diversificación más pequeño y focalizado. La panorámica de indicadores que sigue compara la escala económica, la exposición energética, las prioridades de la Visión 2030 y de la Visión Omán 2040, el capital soberano y el posicionamiento estratégico dentro del CCG.
PIB y escala económica
El PIB nominal de Arabia Saudí, de aproximadamente 1,1 billones de dólares, es unas catorce veces mayor que la economía de Omán, de 105.000 millones. En términos per cápita, Arabia Saudí registra unos 32.000 dólares, mientras que la cifra de Omán, de alrededor de 21.000, refleja unas restricciones fiscales más severas y unos menores ingresos por hidrocarburos por habitante. La economía de Omán está considerablemente más expuesta a la volatilidad del precio del petróleo, dados los menores colchones fiscales disponibles para absorber las caídas.
Ambas naciones han acometido una consolidación fiscal en los últimos años. Omán introdujo un impuesto sobre el valor añadido (IVA) en 2021 y ha aplicado reformas de las subvenciones, mientras que la posición fiscal de Arabia Saudí se beneficia de unas reservas mayores y de unas fuentes de ingresos más diversas.
Población y demografía
La población de Arabia Saudí, de 33 millones, supera con creces los 5,1 millones de Omán. Los extranjeros constituyen aproximadamente el 43 % de la población de Omán, una proporción menor que la de la mayoría de sus homólogos del CCG, reflejo de unas deliberadas políticas de omanización que han aumentado de forma progresiva la participación de la mano de obra nacional. Los programas de saudización de Arabia Saudí persiguen objetivos similares a mayor escala.
Ambas naciones afrontan el reto de absorber a sus jóvenes poblaciones en un empleo productivo. El desempleo juvenil de Omán ha sido una preocupación persistente, que ha contribuido a episodios periódicos de malestar social y ha acelerado los esfuerzos reformistas.
Producción de petróleo y energía
La capacidad de producción de petróleo de Arabia Saudí supera los 12 millones de barriles diarios, con unas reservas probadas de 267.000 millones de barriles. Omán produce aproximadamente 1,05 millones de barriles diarios, con unas reservas probadas de alrededor de 5.400 millones de barriles. La disparidad de reservas es crítica: el horizonte petrolero de Omán se mide en décadas y no en generaciones, lo que confiere una mayor urgencia a la diversificación económica.
Omán se ha erigido en un actor significativo en el ámbito del hidrógeno verde. La Estrategia de Hidrógeno del sultanato aspira a producir 1 millón de toneladas anuales de hidrógeno verde para 2030 y 8,5 millones de toneladas para 2050, aprovechando los abundantes recursos solares y eólicos de las regiones de Duqm y Dhofar. El proyecto de Hidrógeno Verde de NEOM, en Arabia Saudí, persigue ambiciones similares a gran escala, lo que puede generar dinámicas tanto competitivas como de colaboración en la emergente economía del hidrógeno.
Diversificación económica
La Visión Omán 2040, lanzada en 2021, busca la diversificación económica a través del turismo, la logística, la minería, la pesca y la industria. La estrategia de diversificación del sultanato es más focalizada que la de Arabia Saudí, reflejo de unas restricciones de capital más severas y de la necesidad de iniciativas graduales y eficientes en el uso del capital. La Zona Económica Especial de Duqm constituye el desarrollo estrella de Omán, al combinar un puerto, una refinería, un dique seco y una zona industrial.
La Visión 2030 de Arabia Saudí opera a una escala categóricamente distinta. El Reino construye simultáneamente ciudades enteras (NEOM), distritos de entretenimiento (Qiddiya), destinos turísticos (el mar Rojo) y ecosistemas industriales (King Salman Energy Park). La potencia inversora del PIF permite a Arabia Saudí acometer múltiples frentes de diversificación que quedarían fuera de la capacidad fiscal de Omán.
Riqueza soberana
El Fondo de Inversiones Públicas de Arabia Saudí gestiona más de 930.000 millones de dólares en activos, con el objetivo de alcanzar los 2 billones para 2030. La riqueza soberana de Omán se gestiona principalmente a través de la Autoridad de Inversiones de Omán (OIA), constituida en 2020 mediante la fusión del Fondo General de Reserva del Estado y el Fondo de Inversión de Omán, con unos activos combinados estimados en aproximadamente 50.000 millones de dólares.
El diferencial de escala limita la capacidad de Omán para desplegar capital soberano como herramienta de transformación económica. Mientras que el PIF puede anclar sectores enteramente nuevos con una sola inversión, la OIA ha de ser más selectiva y apoyarse en alianzas con inversores internacionales e instituciones de financiación del desarrollo.
Estrategias de visión nacional
La Visión Omán 2040 sucedió a la anterior estrategia Omán 2020 y representa un plan integral para el desarrollo económico pospetrolero. Sus cinco pilares abarcan la gobernanza, la sociedad, la economía, el medio ambiente y la identidad nacional. La estrategia hace hincapié en el crecimiento del sector privado, la innovación y la sostenibilidad medioambiental.
La Visión 2030 de Arabia Saudí, aunque lanzada antes, en 2016, comparte numerosas similitudes temáticas con la Visión Omán 2040. Ambos programas persiguen una menor dependencia del petróleo, la expansión del sector privado, el desarrollo del turismo y una mayor calidad de vida. La diferencia clave reside en la capacidad de ejecución: la combinación de riqueza soberana, escala demográfica y peso geopolítico de Arabia Saudí posibilita objetivos más ambiciosos.
Relaciones bilaterales y cooperación
Las relaciones saudí-omaníes han sido históricamente cordiales, pero complejas: Omán ha mantenido una postura de política exterior independiente, que incluye el diálogo con Irán y que en ocasiones ha divergido de las posiciones saudíes. Bajo el sultán Haitham bin Tariq, que ascendió al trono en 2020, Omán ha profundizado su cooperación económica con Arabia Saudí. Hay en marcha proyectos de infraestructura transfronterizos, entre ellos enlaces por carretera y ferrocarril, y el comercio bilateral ha crecido de forma sostenida.
Implicaciones para la inversión
Para los inversores, Arabia Saudí ofrece escala e impulso, mientras que Omán aporta oportunidades de nicho en logística, hidrógeno verde, minería y turismo. El entorno regulatorio de Omán se considera favorable al inversor, con una menor fricción burocrática en algunos sectores. Los dos mercados son cada vez más complementarios, sobre todo a medida que se profundiza la integración económica del CCG y se desarrollan las cadenas de suministro transfronterizas. La ubicación estratégica de Omán a lo largo del estrecho de Ormuz y el mar Arábigo le proporciona ventajas logísticas que complementan el acceso de Arabia Saudí al mar Rojo.