Arabia Saudí frente a Baréin es un estudio de contrastes dentro del CCG: una economía de hidrocarburos de más de un billón de dólares frente a un compacto centro de servicios financieros. Ambos países están unidos físicamente por la Calzada del Rey Fahd y alineados políticamente, pero ofrecen perfiles muy distintos para inversores, responsables políticos y observadores de la Visión 2030.
PIB y escala económica
El PIB nominal de Arabia Saudí, de aproximadamente 1,1 billones de dólares, es casi veintisiete veces mayor que la economía de Baréin, de 42.000 millones de dólares. El PIB per cápita cuenta otra historia: Baréin registra unos 27.000 dólares, no muy por debajo de los 32.000 dólares de Arabia Saudí, reflejo de su población relativamente reducida y de una acumulación histórica de riqueza. Sin embargo, la posición fiscal de Baréin es más frágil, con una deuda pública que supera el 100 % del PIB y una recurrente dependencia de los paquetes de apoyo del CCG.
La economía de Baréin está más diversificada en términos porcentuales que la de Arabia Saudí, con sectores no petroleros que aportan aproximadamente el 82 % del PIB. Solo los servicios financieros representan alrededor del 17 %, herencia del temprano posicionamiento de Baréin como centro bancario del Golfo.
Población y demografía
Los 33 millones de habitantes de Arabia Saudí empequeñecen los 1,5 millones de Baréin. La proporción de expatriados en Baréin se sitúa en torno al 52 %, inferior a la de los Emiratos Árabes Unidos o Catar, pero significativa para una nación con una población nacional de unos 720.000 ciudadanos. La reducida población de Baréin limita su mercado de consumo interno, pero también atenúa el reto del empleo al que se enfrentan las naciones más grandes del CCG.
La demografía juvenil es prominente en ambas naciones. Los programas de bahreinización buscan aumentar el empleo nacional en el sector privado, en paralelo a las cuotas de saudización de Arabia Saudí. El fondo Tamkeen de Baréin apoya el desarrollo de la fuerza laboral mediante formación, subvenciones salariales y ayudas a las empresas.
Producción de petróleo y energía
La capacidad de producción de petróleo de Arabia Saudí, superior a los 12 millones de barriles diarios, y sus reservas de 267.000 millones de barriles la sitúan en una categoría aparte. La producción de petróleo de Baréin es modesta, en torno a 190.000 barriles diarios, procedente principalmente del yacimiento marino de Abu Saafa (compartido con Arabia Saudí, con los ingresos asignados íntegramente a Baréin) y del maduro yacimiento terrestre de Bahrain Field.
El descubrimiento en 2018 del yacimiento de aguas profundas Khaleej Al Bahrain, que podría contener 80.000 millones de barriles de petróleo no convencional, podría transformar las perspectivas energéticas de Baréin, aunque su extracción exigirá una inversión considerable y técnicas avanzadas de recuperación. Ambas naciones invierten en energías renovables y en eficiencia energética, si bien a escalas muy diferentes.
Diversificación económica
Baréin fue el primer Estado del Golfo en diversificarse más allá del petróleo, y se consolidó como centro de servicios financieros en la década de 1970. Hoy, el Bahrain Financial Harbour y el Bahrain FinTech Bay anclan un sector que alberga más de 400 instituciones financieras. El Banco Central de Baréin ha sido un pionero regional en la regulación fintech, al lanzar el primer sandbox regulatorio integral del CCG.
La diversificación de Arabia Saudí bajo la Visión 2030 es más amplia en su alcance y más intensiva en capital. El Reino está construyendo sectores enteramente nuevos en turismo, entretenimiento, industria avanzada y defensa. Las ambiciones fintech de Arabia Saudí crecen con rapidez, y Riad se posiciona como centro financiero competidor, aunque Baréin conserva ventajas en madurez regulatoria y en redes bancarias internacionales consolidadas.
Riqueza soberana
El Fondo de Inversiones Públicas de Arabia Saudí, con más de 930.000 millones de dólares en activos, es uno de los mayores fondos soberanos del mundo. La Mumtalakat Holding Company de Baréin gestiona una cartera más modesta, de aproximadamente 18.000 millones de dólares, centrada principalmente en activos económicos nacionales, entre ellos Alba (una de las mayores fundiciones de aluminio del mundo), Gulf Air y Bahrain Telecommunications Company.
La disparidad en riqueza soberana refleja tanto las diferencias en dotación de recursos como en escala económica. Mumtalakat funciona sobre todo como sociedad de cartera de activos nacionales estratégicos, más que como vehículo de inversión global al estilo del PIF.
Estrategias de visión nacional
La Visión 2030 económica de Baréin, lanzada en 2008, fue uno de los primeros planes rectores de reforma del Golfo. Hace hincapié en la sostenibilidad, la competitividad y la equidad, con el foco puesto en un crecimiento liderado por el sector privado, la reforma regulatoria y el desarrollo del capital humano. La estrategia ha dado resultados significativos en el desarrollo del sector financiero y en los índices de clima de negocios.
La Visión 2030 de Arabia Saudí, lanzada en 2016, es mucho más expansiva. El programa del Reino abarca la reforma social, el desarrollo urbano, la modernización de infraestructuras y la política industrial, además de la diversificación económica. La capacidad de ejecución de Arabia Saudí, respaldada por el capital del PIF y la autoridad estatal, permite una implementación a un ritmo y una escala que el aparato gubernamental, más pequeño, de Baréin no puede igualar.
Relaciones bilaterales
Las relaciones saudí-bahreiníes son las más estrechas del CCG. Arabia Saudí ha prestado a Baréin apoyo financiero en momentos de tensión fiscal y asistencia en materia de seguridad durante los disturbios de 2011. La Calzada del Rey Fahd, que soporta más de 60.000 vehículos diarios en los periodos punta, conecta físicamente ambas economías. Un enlace ferroviario previsto y la ampliación de la calzada profundizarían aún más la integración.
Implicaciones para la inversión
El atractivo de Baréin reside en su entorno regulatorio, la profundidad de su sector financiero y su eficiencia de costes en relación con los mercados más grandes del CCG. El país se sitúa sistemáticamente en los primeros puestos de los indicadores de facilidad para hacer negocios del Banco Mundial y ofrece el 100 % de propiedad extranjera en la mayoría de los sectores. Arabia Saudí ofrece escala, impulso de crecimiento y oportunidades transformadoras. Muchos inversores tratan ambos mercados como un tándem, y utilizan Baréin como base de operaciones regional mientras apuntan a los mayores mercados de consumo y de proyectos de Arabia Saudí. Es probable que esta dinámica complementaria se refuerce a medida que avance la integración del CCG.