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Educación saudí: calidad frente a cantidad

Evaluación del sistema educativo de Arabia Saudí: gasto e insumos frente a resultados de aprendizaje, rankings universitarios y reformas del capital humano.

Donovan Vanderbilt · · 10 min de lectura
Análisis
Inteligencia editorial independiente

Evaluación de la calidad de la educación saudí

Una evaluación de la calidad de la educación saudí tiene que empezar por la brecha entre el gasto y los resultados de aprendizaje. El Reino invierte aproximadamente entre el 5 % y el 6 % del PIB en educación, mantiene decenas de universidades públicas, ha enviado a más de 200.000 estudiantes con becas internacionales y ha construido una infraestructura educativa física —escuelas, universidades, centros de investigación— que es extensa según cualquier estándar regional.

Sin embargo, los empleadores saudíes informan de manera constante de dificultades para encontrar graduados saudíes cualificados. Las evaluaciones internacionales de aprendizaje sitúan a los estudiantes saudíes por debajo de las medias globales, mientras que el desempleo de titulados coexiste con la escasez de competencias en el sector privado. La cadena que va de la educación al empleo tiene fugas en cada empalme.

Esta desconexión entre insumos y resultados —entre la cantidad de gasto educativo y la calidad de los resultados educativos— es uno de los retos más trascendentales de la Visión 2030. La diversificación económica no puede triunfar sin una fuerza laboral capaz de competir en conocimiento, competencias y productividad, un reto que condiciona directamente los resultados de la saudización. Construir esa fuerza laboral requiere no solo más educación, sino una educación fundamentalmente mejor.

El lado de los insumos: lo que gasta Arabia Saudí

El gasto educativo saudí es sustancial:

  • Sistema K-12 (primaria y secundaria): unas 30.000 escuelas que atienden a más de 6 millones de estudiantes
  • Universidades públicas: más de 30 universidades públicas, varias con múltiples campus
  • Programa de becas: el Programa de Becas Rey Abdullah (ahora reestructurado) envió a más de 200.000 saudíes a estudiar en el extranjero
  • Formación profesional: la TVTC (Corporación de Formación Técnica y Profesional) opera cientos de centros de formación
  • Tecnología educativa: una inversión significativa en plataformas de aprendizaje digital, acelerada durante la COVID-19

La infraestructura física de la educación saudí es sustancial. Las escuelas están bien equipadas, los campus universitarios son modernos y la conectividad digital en las instituciones educativas es alta según los estándares regionales.

El lado de los resultados: lo que obtiene Arabia Saudí

Frente a estos generosos insumos, los resultados de aprendizaje dibujan un cuadro más sobrio:

Evaluaciones internacionales. El rendimiento de los estudiantes saudíes en las evaluaciones internacionales (TIMSS, PISA) ha estado históricamente por debajo de las medias globales en matemáticas, ciencias y lectura. Aunque las ediciones recientes muestran mejoría, Arabia Saudí se sitúa en el tercio inferior de los países participantes en la mayoría de las mediciones.

Rankings universitarios. Las universidades saudíes han escalado en los rankings globales (la King Abdulaziz University, la King Saud University y KAUST figuran en diversas listas de las 200 mejores), pero la metodología de los rankings suele premiar la producción investigadora y las métricas de citas más que la calidad de la enseñanza o la empleabilidad de los graduados.

La excepción KAUST. La King Abdullah University of Science and Technology representa un auténtico centro de excelencia investigadora, que atrae a profesorado internacional y produce investigación de talla mundial. Pero KAUST es una institución de investigación de posgrado con unos pocos miles de estudiantes, no un modelo que pueda escalarse para educar a millones.

Empleabilidad de los graduados. Las encuestas a empleadores identifican de forma constante carencias en las competencias transversales de los graduados saudíes (comunicación, trabajo en equipo, resolución de problemas), en las competencias técnicas (en particular en la aplicación de STEM, más que en la teoría) y en la preparación para el empleo. La transición de la universidad al empleo está mal gestionada, con escasos servicios de orientación profesional, infraestructura de prácticas o vínculos entre empleadores y universidades.

Estigma de la formación profesional. Pese a la inversión en formación profesional, la sociedad saudí mantiene una fuerte preferencia cultural por la educación universitaria. Las vías profesionales y técnicas están socialmente estigmatizadas, lo que se traduce en una matriculación insuficiente respecto de la necesidad económica y una sobrematriculación en programas universitarios que producen titulados que el mercado no puede absorber.

El reto del currículo

El sistema educativo de Arabia Saudí ha experimentado una reforma curricular significativa, pero persisten retos estructurales:

Énfasis histórico en los estudios religiosos. El currículo saudí asignó históricamente un número sustancial de horas a la educación religiosa, con la correspondiente reducción del tiempo para STEM, humanidades y competencias prácticas. La reforma curricular ha reequilibrado esta asignación, pero los efectos tardan años en propagarse por el sistema.

Enfoque pedagógico. La educación saudí ha primado tradicionalmente la memorización mecánica, el aprendizaje basado en libros de texto y el rendimiento en los exámenes por encima del pensamiento crítico, la resolución de problemas y el aprendizaje basado en proyectos. Cambiar los enfoques pedagógicos requiere no solo nuevos currículos, sino reciclar a toda la plantilla docente, una tarea de una generación.

Calidad del profesorado. La docencia en Arabia Saudí no ha sido tradicionalmente una profesión prestigiosa, y los programas de formación del profesorado se han centrado en el conocimiento de contenidos más que en la competencia pedagógica. La calidad de la enseñanza en el aula —el determinante más importante del aprendizaje del alumnado— sigue siendo desigual.

Métodos de evaluación. Los sistemas educativos enseñan aquello que evalúan. Si las evaluaciones premian la memorización, los estudiantes memorizan. La reforma de la evaluación hacia pruebas basadas en competencias y orientadas a la aplicación está en marcha, pero incompleta.

Lengua de instrucción. La mayor parte de la educación universitaria saudí se imparte en árabe, mientras que la literatura técnica y de negocios internacional es predominantemente en inglés. El dominio del inglés entre los graduados saudíes está mejorando, pero sigue siendo una barrera para la competitividad internacional en muchos campos.

El legado del programa de becas

El Programa de Becas Rey Abdullah (KASP), que en su apogeo financió a más de 200.000 estudiantes saudíes en el extranjero, representa una de las mayores inversiones en educación internacional de la historia. Su legado es complejo:

Resultados positivos. Decenas de miles de graduados saudíes regresaron con titulaciones internacionales, dominio del inglés, experiencia intercultural y redes profesionales. Estos retornados ocupan puestos en la Administración, la empresa y la academia a los que no habrían accedido solo con la educación nacional.

Retos. No todos los resultados del programa de becas fueron positivos. Las tasas de graduación variaron. Algunos estudiantes acudieron a instituciones de calidad cuestionable. El coste del programa —estimado en más de 30.000 millones de dólares en total— suscitó preguntas sobre si la inversión podría haberse desplegado de forma más eficaz en la reforma de la educación nacional.

Riesgo de fuga de cerebros. Algunos graduados saudíes, expuestos a las condiciones de vida y las oportunidades profesionales en el extranjero, optaron por no regresar o lo hicieron a regañadientes. El programa creó una cohorte con expectativas internacionales que la economía nacional no siempre pudo satisfacer.

Reestructuración. El programa se ha reestructurado para centrarse en campos estratégicos (STEM, sanidad, tecnologías emergentes) e instituciones de alta calidad, lo que refleja las lecciones aprendidas del enfoque amplio inicial.

Las reformas educativas de la Visión 2030

La Visión 2030 ha puesto en marcha varias reformas educativas:

Modernización del currículo. Currículos actualizados con menos horas de educación religiosa, más contenido STEM, programas de programación y alfabetización digital, y objetivos de aprendizaje basados en competencias.

Calidad de la enseñanza. Se están aplicando la reforma de la certificación docente, los programas de desarrollo profesional y la evaluación basada en el desempeño para mejorar la enseñanza en el aula.

Participación del sector privado. Mayor participación del sector privado en la educación a través de escuelas privadas, alianzas de formación corporativa y programas de formación profesional diseñados por los empleadores.

Aprendizaje digital. Madrasati y otras plataformas digitales proporcionan recursos de aprendizaje en línea, impulsadas por la experiencia de la COVID-19. La infraestructura digital para la educación es sólida.

Educación de la primera infancia. Ampliación de los programas de preescolar y guardería, en reconocimiento de que las intervenciones de aprendizaje temprano tienen los mayores retornos a largo plazo.

Foco en STEM. Mayor énfasis en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en todos los niveles, incluidos institutos de secundaria especializados en STEM y programas universitarios.

La brecha de capital humano

La brecha entre el sistema educativo de Arabia Saudí y sus ambiciones económicas puede cuantificarse en varias dimensiones:

Graduados STEM. Arabia Saudí produce aproximadamente entre 30.000 y 40.000 graduados STEM al año. La economía diversificada que prevé la Visión 2030 necesita bastantes más, en particular en campos aplicados como la ingeniería de software, la ciencia de datos, la biotecnología y la manufactura avanzada.

Competencias profesionales. Los sectores del turismo, la construcción, la sanidad y la manufactura requieren cientos de miles de trabajadores con formación profesional que el actual sistema de la TVTC no produce con calidad ni cantidad suficientes.

Competencias digitales. Aunque la juventud saudí tiene fluidez digital como consumidora, sus competencias digitales productivas (programación, análisis de datos, marketing digital, diseño UX) se están desarrollando, pero son insuficientes para una economía impulsada por la tecnología.

Competencias transversales. La queja más persistente de los empleadores —que los graduados saudíes carecen de competencias de comunicación, trabajo en equipo, iniciativa y resolución de problemas— refleja enfoques educativos que priman la evaluación individual sobre el aprendizaje colaborativo.

Comparaciones internacionales

Comparando la educación saudí con casos de transformación exitosa:

Corea del Sur invirtió con fuerza en la calidad de la educación —no solo en la cantidad— durante su industrialización, y produjo una fuerza laboral con sólidos fundamentos matemáticos y científicos que permitió una rápida mejora industrial. La educación coreana no es perfecta (se la critica por la presión excesiva y la conformidad), pero produce graduados con sólidas competencias técnicas.

Singapur construyó un sistema educativo de talla mundial invirtiendo en la calidad del profesorado, alineando el currículo con las necesidades económicas y creando itinerarios que valoran tanto la excelencia académica como la profesional. Los docentes de Singapur se reclutan del tercio superior de los graduados y se forman con rigor.

Finlandia demuestra que la calidad educativa puede lograrse sin una intensa presión de exámenes, mediante la inversión en la profesionalidad docente, la flexibilidad curricular y la equidad en el acceso.

Arabia Saudí puede aprender de todos estos modelos al tiempo que se adapta a su propio contexto cultural y económico. La lección común es que la calidad educativa depende más de la calidad del profesorado, el enfoque pedagógico y el diseño de la evaluación que de los niveles de gasto o la infraestructura física.

Recomendaciones

Transformar la educación saudí de la cantidad a la calidad requiere:

Transformación del profesorado. Convertir la docencia en una carrera prestigiosa, bien remunerada y con desarrollo profesional. Reclutar del cuartil superior de los graduados. Ofrecer desarrollo profesional continuo. Evaluar a los docentes por los resultados de aprendizaje del alumnado, no por el cumplimiento administrativo.

Rehabilitación de la formación profesional. Elevar de forma sistemática el estatus y la calidad de la educación profesional y técnica. Crear itinerarios profesionales que demuestren que los titulados de formación profesional pueden alcanzar la renta y el estilo de vida a los que aspiran las familias saudíes.

Integración con los empleadores. Exigir e incentivar la participación de los empleadores en el diseño del currículo, la colocación de estudiantes y la evaluación de los graduados. Los empleadores saben qué competencias necesitan; los sistemas educativos deberían diseñarse para proporcionárselas.

Reforma de la evaluación. Pasar de la evaluación por memorización a una evaluación basada en competencias que premie el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la aplicación del conocimiento.

Financiación basada en resultados. Vincular la financiación universitaria a los resultados de empleo de los graduados en lugar de a las cifras de matrícula, creando incentivos institucionales para la calidad más que para la cantidad.

Conclusión

El reto educativo de Arabia Saudí no es una falta de recursos, sino una falta de resultados en relación con los recursos. El Reino gasta con generosidad en educación y ha construido una impresionante infraestructura física. Lo que aún no ha construido es un sistema educativo que produzca graduados preparados para la economía diversificada e impulsada por el conocimiento que prevé la Visión 2030.

Este es el reto de reforma más difícil de todos —más difícil que construir gigaproyectos, abrir cines o reestructurar ministerios— porque exige cambiar cómo enseñan y aprenden millones de personas, un proceso que lleva una generación en lugar de un ciclo político. Las reformas en marcha van en la dirección correcta. Si son suficientes en velocidad y profundidad para cerrar la brecha de capital humano antes de que se cierre la ventana demográfica es la cuestión de la que puede depender, en última instancia, el éxito a largo plazo de la Visión 2030.


Este análisis refleja datos públicamente disponibles hasta febrero de 2026 y representa la opinión analítica independiente de The Vanderbilt Portfolio. No constituye asesoramiento de inversión.